Ámate a ti mismo

Ilustración del cuento: Ámate a ti mismo

Ámate a ti mismo, ámate con intensidad, y con ese amor desaparecerán tu orgullo y tu ego. Y si desaparecen, tu amor empezará a alcanzar a otras personas.

Cuento zen sobre el amor

Los animales del bosque se dieron un día cuenta de que ninguno de ellos era el animal perfecto: los pájaros volaban muy bien, pero no nadaban ni escarbaban; la liebre era una estupenda corredora, pero no podía volar ni sabía nadar... Y así todos los demás.

¿No habría una manera de establecer una academia para mejorar la raza animal? Dicho y hecho.

En la primera clase de carrera, el conejo fue una maravilla y todos le dieron sobresaliente, pero en la clase de vuelo subieron al conejo a la rama de un árbol y le dijeron: ¡Vuela, conejo! El animal saltó y se estrelló contra el suelo, con tan mala suerte que se rompió dos patas y fracasó también en el examen final de carrera.

El pájaro fue fantástico volando, pero le pidieron que excavara como el topo. Al hacerlo, se lastimó las alas y el pico y en adelante, tampoco pudo volar; con lo que ni aprobó la prueba de excavación ni llegó aprobar en la de vuelo.

Y el rey de la selva sentencio: Convenzámonos de una vez por todas, cada especie debe amar lo que es, pero nunca deberá anhelar ser otra especie.

MORALEJA

Solo cuando aprendamos a amar en serio lo que somos, seremos capaces de convertir lo que somos en una maravilla.

El amor saludable hacia uno mismo constituye un gran valor espiritual. Aquel que no se ama a sí mismo será incapaz de amar a otra persona, nunca. La primera vibración del amor tiene que surgir en tu corazón. Si no ha surgido por ti mismo no surgirá por ninguna otra persona, porque cualquier otra persona está mucho más lejos de ti.

Uno tiene que amar su propio cuerpo, uno tiene que amar su propia alma, uno tiene que amarse en su totalidad. Y esto es algo natural; de lo contrario no serías capaz de sobrevivir. Además, es algo bello, porque te embellece. Aquel que se ama a sí mismo se vuelve refinado, elegante. Aquel que se ama a sí mismo está destinado a volverse más silencioso, más calmado, más meditabundo; más lleno de oración que aquel que no lo hace.

Ámate a ti mismo, ámate con intensidad, y en ese mismo amor desaparecerán tu orgullo, tu ego y demás tonterías. Y cuando hayan desaparecido, tu amor empezará a alcanzar a otras personas. Ya no será una relación, sino un compartir. No será una relación de objeto/sujeto, sino una fusión, un estar juntos. No será algo enfermizo; será una dulce pasión. Será algo al mismo tiempo cálido y fresco. Probarás por primera vez lo paradójico de la vida.


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