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Ser conscientes del condicionamiento - La Iluminación Espiritual
20/01/2020

SER CONSCIENTES DEL CONDICIONAMIENTO

ALEX ROVIRA

CONCIENCIA » CONDICIONAMIENTO » FRASES

Activa tu conciencia del condicionamiento. La religión te ha condicionando, los políticos te han condicionando: eres un mecanismo condicionado. ¡Libérate!


Energía para ser feliz en Dios - La Iluminación Espiritual
05/01/2020

ENERGÍA PARA SER FELIZ EN DIOS

MARPA

DIOS » ENERGIA » FRASES

Aprende como enfocar tu energía para ser feliz en Dios. Solamente depende de tu actitud, la energía fluye al son de tu actitud sea cual sea la situación.


Tu energía debe ser dirigida al interior - La Iluminación Espiritual
04/01/2020

TU ENERGÍA DEBE SER DIRIGIDA AL INTERIOR

OSHO

INTERIOR » ENERGIA » FRASES

Tu energía y esfuerzo deben ser dirigidos al interior. La vida es corta y el tiempo es demasiado precioso. No podéis perderlo en cosas innecesarias.


Los propósitos del ser en el despertar - La Iluminación Espiritual
28/12/2019

LOS PROPÓSITOS DEL SER EN EL DESPERTAR

ECKHART TOLLE

EXISTENCIA » DESPERTAR » FRASES

Los propósitos del ser en el ahora son: El propósito interior se refiere al ser y es primario. El propósito exterior se refiere al hacer y es secundario.


No Juzgar y permitir ser - La Iluminación Espiritual
15/12/2019

NO JUZGAR Y PERMITIR SER

RAM DASS

CRECIMIENTO » JUZGAR » FRASES

No juzgar significa aprender apreciar tu dilema y el del otro con corazón. Entonces te puedes permitir y a los otros simplemente ser, sin separación.


La involución del ser humano - La Iluminación Espiritual
21/11/2019

LA INVOLUCIÓN DEL SER HUMANO

ALEJANDRO MARTÍNEZ

CONOCIMIENTOS » EVOLUCION » FRASES

La involución del ser humano es la regresión evolutiva que va contra el desarrollo integral de una especie y pone en riesgo su supervivencia como tal.


El Exín, identidad y estado de observación - La Iluminación Espiritual
09/11/2019

EL EXÍN, IDENTIDAD Y ESTADO DE OBSERVACIÓN

SESHA

SABIDURIA » OBSERVAR » FRASES

Ser testigo de la cognición en forma de Exín, lleva a un estado de concentración e identidad interior; observación de la información sujeto y objetos.


Ser positivos - La Iluminación Espiritual
08/10/2019

SER POSITIVOS

OSHO

SUPERACION » POSITIVO » FRASES

Piensa siempre positivamente en los ámbitos. Si soy negativo en mis actitudes, estaré rodeado por mis propias negatividades. Por todo veo negaciones.


El ser interno hace florecer el amor - La Iluminación Espiritual
26/09/2019

EL SER INTERNO HACE FLORECER EL AMOR

ECKHART TOLLE

INTERIOR » AMOR » FRASES

El contacto interno crea un espacio abierto, de no-mente, en el que puede florecer el amor. Pero si la mente dirige tu vida los problemas aparecerán.


Auto-indagación del ser «YO SOY» - La Iluminación Espiritual
29/08/2019

AUTO-INDAGACIÓN DEL SER «YO SOY»

MOOJI

EGO » SUPERYO » FRASES

Yo soy, yo existo. Es la auto-indagación del ser y el conocimiento más natural. La sensación de existir se siente espontáneamente en ti como «yo soy».

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SER CONSCIENTES DEL CONDICIONAMIENTO

ALEX ROVIRA

CONCIENCIA DEL CONDICIONAMIENTO

No hay posibilidad para nadie de ser criado sin programación.

El problema es, tú tienes que criar al niño, alguien tiene que cuidarlo, y cualquiera que lo cuide va a sabiéndolo o no sabiéndolo, condicionar la mente del niño. No es una cuestión de que tienes que programarlo conscientemente. Pero de cómo el niño aprenderá el lenguaje... es una programa. Por esto cada idioma es llamado lengua madre, por que el niño nunca encuentra al padre hablándole en la presencia de la madre. Naturalmente él esta condicionado por la madre.

Nunca ha habido ninguna conciencia que no haya sido programada. En la crianza viene la programación. Incluso si el niño ha sido criado no por ti sino por lobos salvajes, los lobos programarán al niño.

La religión te ha estado condicionando, los políticos te han estado condicionando: tú eres un mecanismo condicionado. Sólo a través de la meditación hay posibilidad de condicionar la mente. Sólo un meditador va más allá del condicionamiento. ¿Por que? Por que cada condicionamiento trabaja a través de pensamientos. Si tú crees que eres Hindú, ¿Que es? ― un racimo de pensamientos que te fueron dados cuando tú no eras siquiera consciente de que te eran dados. Un racimo de pensamientos y tú eres un Cristiano, un Católico, un Protestante.

Sólo en meditación los pensamientos se disuelven ― todos los pensamientos. Tú te conviertes con menos pensamientos. En este estado de menos pensamientos de la mente no hay condicionamiento: tú no eres más un Hindú, ni un Cristiano, ni un Comunista, no un Fascista. Tú no eres más cualquiera ― tú eres simplemente tú mismo. Por primera vez todo el condicionamiento se ha dejado. Tú estas afuera de la prisión.

Veamos que nos dice Alex Rovira sobre la programación y el condicionamiento...

EL CONDICIONAMIENTO

Tu principal condicionante: lo que crees ser.

“El ser humano debe encontrar el camino de vuelta a sí mismo, debe convertirse en persona e individuo en el sentido radical de existencia que tiene esa palabra. El ser humano no nace para desaparecer en la historia como pieza desechable, sino para comprender su destino, para arrostrar su inmortalidad… para salvar su alma”.

-Imre Kertész-

No hace mucho leí un texto que me impresionó en el que Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, en el libro titulado “Las etapas críticas de la vida”, recreaba el diario de un niño de dos años:

“Jueves,
08.10:
He tirado colonia en la alfombra. Huele bien. Mamá enfadada, la colonia está prohibida.
08.45:
He tirado el mechero en el café. Me han pegado.
09.00:
En la cocina. Me han echado. La cocina está prohibida.
09.15:
En el cuarto de trabajo de papá. Me han echado. Cuarto de trabajo también prohibido.
09.30:
He quitado la llave del armario. Jugado con ella. Mamá me ha gritado.
10.00:
He encontrado un lápiz rojo. Pintado en la alfombra. Prohibido.
10.20:
He cogido la aguja de hacer punto y la he doblado. He clavado otra en el sofá. Las agujas están prohibidas.
11.00:
Tenía que tomar leche. ¡Pero quería agua! Me he puesto a llorar. Me han pegado.
11.30:
Roto un cigarrillo. Había tabaco dentro. No sabe bien.
11.45:
He seguido a un ciempiés hasta debajo de la valla. He encontrado cochinillas. Interesante, pero prohibido.
12.15:
He comido caca. Sabor peculiar, pero prohibido.
12.30:
He escupido la ensalada. Incomible. Pero escupir está prohibido.
13.15:
La siesta. No he dormido. Me he levantado y me he sentado en la colcha. Helado. Helarse está prohibido.
14.00:
He reflexionado. Constato que todo está prohibido ¿Para qué viene uno al mundo?”

Según explica el doctor Lair Ribeiro, científicos estadounidenses llevaron a cabo un estudio con una serie de niños para saber qué oían exactamente al cabo de un día. Y descubrieron que un niño, desde que nace hasta los ocho años de edad, oye la palabra “no” un promedio de 35 veces al día.

Duro, ¿verdad?… Probablemente cualquiera de esos niños, a base de oír continuos “no” y “prohibido”, acabaron por decidir que probar, jugar, arriesgarse, ensayar, en definitiva, vivir, estaba prohibido.

No quiero decir que marcar límites a los niños sea algo perverso o malvado. Pero si el “no” se convierte en un tic, sin tener en cuenta que el niño es una persona que tiene todo el derecho a experimentar con el entorno, se van perdiendo progresivamente la espontaneidad, la capacidad de intimidad, las ganas de escuchar, de compartir, de tomar riesgos, de probar nuevas experiencias.

Además de los noes, hay otras expresiones perversas en el proceso educativo, aunque a veces sean dichas con la mejor intención: “eres bueno”, “eres malo”, “eres guapo”, “eres feo”, “eres una bolita”, “eres como un armario”, “eres una muñeca”, “eres una bestia”, “eres una princesa”, “eres un trasto”, “eres un inconsciente”, “eres un bicho”, “eres como tu abuelo”, “serás el mejor abogado de la familia”, “serás un ligón”, “serás un inútil”… ¡hasta el tan frecuente y absolutamente inconcreto y vago “eres especial”! (¡¿especial para qué?!).

De alguna manera, con éstas y otras expresiones, nos están diciendo lo que somos y lo que debemos ser en el futuro. Además, la educación que recibimos se encarga de activar en nosotros a muy temprana edad una serie de órdenes sobre cómo actuar en la vida que se instalan en nuestro inconsciente (Hedge Capers y Taibi Kahler las denominan “impulsores”). Estas órdenes las podemos resumir en:

  • Complace.
  • Sé perfecto.
  • Sé fuerte.
  • Date prisa.
  • Esfuérzate.
  • Ten cuidado.

Todo esto se graba firmemente en el inconsciente y moldea el carácter de cada persona. Si te observas y observas a las personas que te rodean verás claramente cómo se manifiestan. Cada persona tiende a tener algunas órdenes más activadas que otras.

Hay, por ejemplo, personas que tienen un “complace” como una catedral y se pasan la vida complaciendo a los demás, hasta llegar a olvidarse de ellos mismos. Son todo un ejército los adultos que van tragando en la vida lo que sea: comida en exceso, tabaco, televisión basura y otras drogas para aplacar su ansiedad y complacer a un otro en el que proyectan a ese papá o mamá que temen que les dejará y por el que tratan de ser aceptados y queridos a toda costa. Detrás del “complace” está la fantasía de que es posible agradar a todo el mundo.

Hay otros que tienen un “sé perfecto” tan acentuado que a menudo se definen a sí mismos orgullosamente como ‘perfeccionistas’ y sufren las consecuencias de su propia presión de perfección. Pagan con ansiedad el querer tenerlo todo controlado. El niño al que se le repite y se le da a entender día sí y día también “puedes hacerlo mejor”, puede interpretar “nunca seré lo suficientemente bueno”, con lo que probablemente pase una vida más o menos machacada en la búsqueda de una perfección que, debido al propio nivel de exigencia, nunca llegará. Detrás del “sé perfecto” existe la fantasía de que es posible hacerlo absolutamente todo a la perfección.

Bajo el “sé fuerte” aparecen a la larga muchos infartos, fruto de una represión de la expresión de los sentimientos, de las emociones como el miedo y la tristeza, así como de la afectividad. Por ejemplo, el niño al que se le repite “los hombres no lloran” o explícitamente “la vida es dura, hay que ser fuerte”, puede interpretar “no debo sentir” y probablemente decida “no voy a mostrar mis sentimientos, voy a ser fuerte”, reprimiendo o camuflando sus sentimientos y emociones naturales. La fantasía de las personas que tienen este impulsor activado es que es esencial mostrar a los demás que uno no siente.

Sobre el “date prisa” hay poco que decir puesto que se define sólo. Con él en la cabeza es fácil cometer errores, decidir prematuramente, comprometerse antes de tiempo y complicarse la vida sin pensar. La sociedad occidental tiene el “date prisa” hasta en la sopa. ¡Todo es Fast! La creencia errónea que oculta el “date prisa” es que las cosas no salen bien si no se hacen deprisa.

El “esfuérzate” es otro de los males de nuestra civilización. Las personas que funcionan bajo este impulsor están guiadas por la siguiente frase inconsciente: “las cosas que se logran sin esfuerzo no tienen valor”, por lo que acostumbran a fijarse metas impracticables y métodos ineficientes, complicándose la vida de modo innecesario.

Finalmente, el “ten cuidado” es una clara invitación al no hacer, a quedarnos bloqueados, ya que tras esa advertencia se vincula el hacer con el riesgo, con la amenaza. Otra manera de leerlo es ‘no hagas -lo que sea- porque es peligroso, algo grave te pasará…’, inhibiendo toda tentativa ya no de logro sino de intento de la persona.

En definitiva, la imagen que tenemos de nosotros mismos, lo que creemos que somos, se define en función de este “cóctel de órdenes” que llevamos en el inconsciente y con el que nos programaron desde pequeñitos.

Visto esto, la respuesta a la pregunta ¿quién soy? puede resultar realmente difícil de responder. Alguien puede decir: “Soy como mi abuelo, patoso y lento”, sin pensar que en información genética no tenía nada de patoso ni de lento y que se lo acabó creyendo a base de la repetición.

Tenemos la obligación de analizar si en realidad somos como nos dijeron que somos. Porque estoy seguro de que, en realidad, somos mucho más que eso.

CONCLUSIÓN

Como dijo el extraordinario Anton Chéjov: “Un hombre es lo que él cree que es”. Y nada mejor para ilustrarlo que la historia de un pato. Sí, no es un error. Me refiero a la historia del patito feo, que dejó de creerse patito cuando se encontró con otros cisnes. De repente, vio la falsedad, vio lo que no era, despertó de una pesadilla, dejó de representar un falso personaje que no tenía nada que ver con su verdadera identidad. Vio que había otra manera de vivir más acorde con su verdadera naturaleza. Simplemente reconoció su verdadero ser.

Hasta ese momento era ignorado, despreciado y maltratado por los demás, con su autoestima por el suelo porque él se mantenía inconscientemente en una posición de víctima de la que no sabía cómo salir porque le faltaba información clave sobre su verdadera identidad.

Por el contrario, desde el mismo momento en que asumió su verdadera condición y la mostró sin timidez ni vergüenza, todos los demás le reconocieron y respetaron. Aunque para eso necesitó ver con sus propios ojos que había otros como él y que estaban orgullosos de ser cisnes, porque entre otras cosas eran realmente dignos y hermosos.

Eso es lo que le pasa a la gran mayoría… de los humanos.

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