LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - CONSCIENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

ESCRITOS
FUERZA
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ESCRITOS - FUERZA

ESCRITOS: ALBERT EINSTEIN

La energía es la fuerza del amor

LA ENERGÍA ES LA FUERZA DEL AMOR

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, comprobaremos que el amor todo lo vence. El amor es luz, ilumina a quien lo da y lo recibe.

ESCRITOS: ANGEL GONZALEZ

La fuerza del optimismo

LA FUERZA DEL OPTIMISMO

Se adquiere el optimismo en el interior. Hay que cultivarlo en el terreno fecundo del alma humana y su fruto depende, exclusivamente, de la voluntad.

ESCRITOS: OMRAAM MIKHAEL

La fuerza del espíritu

LA FUERZA DEL ESPÍRITU

La verdadera fuerza está dentro, en el ser que vive, que piensa, que actúa, porque él es el que decide, el que dispone de los objetos, que construye.

La fuerza de la paz interior y la gratitud

LA FUERZA DE LA PAZ INTERIOR Y LA GRATITUD

Para unirnos por una paz verdadera Omraam Mikhael dice que debemos mirar primero la fuerza de la paz interior y la gratitud para poder vibrar al unísono.

Energía sexual y espiritual, la fuerza del amor

ENERGÍA SEXUAL Y ESPIRITUAL, LA FUERZA DEL AMOR

Tanto la fuerza de la energía sexual como la fuerza espiritual en la vida, son lo ideal para que la fuerza suprema del amor reine en todo lo divino.

Dios es la fuerza arriba del bien y del mal

DIOS ES LA FUERZA ARRIBA DEL BIEN Y DEL MAL

Después de que entiendas que Dios es la fuerza arriba del bien y del mal iras a tu interior y veras que estás tan lleno de luz que la oscuridad desaparece.

ESCRITOS: OSHO

El poder de la verdad única

EL PODER DE LA VERDAD ÚNICA

El poder de la verdad única no es tu imaginación. La verdad única es una revelación. Ya está ahí. No tienes que inventarla; tienes que descubrirla.

Experiencia purificadora para poder meditar

EXPERIENCIA PURIFICADORA PARA PODER MEDITAR

Después de la catarsis ve a meditar. Esta experiencia purificadora de las emociones humanas da poder para que las represiones se esfumen en el aire.

La unión hace la fuerza

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

La democracia. El gobierno del pueblo, para el pueblo, por el pueblo. No es estas cosas. No es ni por el pueblo, ni del pueblo, ni para el pueblo.

ESCRITOS: PARAMAHANSA YOGANANDA

Sanando con la fuerza del espíritu

SANANDO CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU

Con el poder de voluntad, podemos aumentar conscientemente el suministro de energía cósmica al organismo a fin de que fluya como una fuerza curativa.

ESCRITOS: PATROCINIO NAVARRO

La fuerza de amar

LA FUERZA DE AMAR

Sabemos por experiencia, el amor es el principal sentimiento de nuestras vidas. ¿Quién de nosotros no desea ser amado? Otra cosa es amar y ser amado.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».