La iluminación espiritual
La iluminación espiritual representa un viaje hacia el autoconocimiento y la comprensión profunda de la vida, más allá de las estructuras religiosas.
Cuento zen con moraleja
Enseñanza zen sobre La contemplación
El perro y el abandono
Abandona todo pensamiento y toda frase acerca del futuro y acerca del pasado. Debes abandonar, y hacerte totalmente presente. Y la contemplación se produce.
Enseñanza sobre La contemplación
viernes, 09 de enero de 2026
La consciencia y la contemplación
Los místicos afirman que además de la mente y del corazón, con los que nos comunicamos con Dios. Estamos dotados de una mente y de un corazón místico.
Escritos sobre La contemplación
Contemplar la realidad en lo desconocido
Un ser humano al ir haciendo la mente contemplativa, le sucede algo inesperado: es consciente de que la Realidad está precisamente en lo desconocido.
Absorberse en la contemplación y la atención
Schopenhauer explica la diferencia entre el mero talento y el auténtico genio. Hace evidente que la genialidad es algo sumamente raro y maravilloso.
Conciencia libre para observar la vida y la muerte
Encuentra la paz, entiende que la conciencia se libera observando la vida y la muerte. Eckhart Tolle abre el camino a la vida eterna, acepta lo inevitable.
La clave de todo es observar
La clave de todo es la observación. Es lo único dentro de ti que no forma parte de la mente y no te pertenece, aunque pertenece a la existencia misma.
Los preceptos de la iluminación espontánea
Los preceptos de La Iluminación Espontanea son una guía esencial para aquel que está en búsqueda de lo más elevado y verdadero en su propio interior.
Observar con ojos nuevos
Cambia de ojos, reemplázalos por ojos nuevos, mira a tu alrededor como si todo empezara de nuevo. Sé libre y feliz, ubícate en el aquí y en el ahora.
Observar y ser justo
Juzgando no se consigue jamás lo suficiente; pero siendo justo y observando con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera.
Frase del día
La oración congénita es lo que yo llamo contemplación.
anthony de mello