La ley de la afinidad - Kybalión

En ningún momento tratamos de arreglar el mundo ni a los hombres. Ni la religión, ni la ciencia ni la filosofía ni tampoco nosotros podemos frenar.

JEBUNA

UNIONES AFINES

Ya somos muchas personas de afinidad sincrónica.

En ningún momento tratamos de arreglar el mundo ni a los hombres. Ni la religión, ni la ciencia ni la filosofía ni tampoco nosotros podemos frenar el desborde de corrupción que crece en proporción a como crecen las ciudades. Los hombres se convierten en seres cada vez menos sociales, más traicioneros e inclusive son incapaces de vivir consigo mismos.

Observamos con asombro como algunos entran ostentando curiosidad y entusiasmo y después se apagan como débiles candiles que se empapan con la lluvia. No debe extrañarnos el hecho de que somos diferentes: algunos miramos hacia arriba y otros miran hacia abajo: no importa el haber brotado de una misma llama, el humo se eleva con el aire y la ceniza se dirige hacia la tierra.

Se trata entonces de encontrar a los que son, a quienes ya están hechos a los que verdaderamente queremos vivir en un mundo mejor y estamos dispuestos a unirnos para realizar unidos nuestro sueño, sin necesidad de tenerles que rogar, o aceptar sus imposiciones impensadas y caprichosas. Ya somos muchas personas de afinidad sincrónica quienes nos hemos abrazado en un ambiente ciudadano y desde entonces nos ha unido una perenne vinculación que no tendrá fin.

PENSAMIENTOS SOBRE LA AFINIDAD

BARUCH SPINOZA

  • El método de interpretar la Escritura no es diferente del método de interpretar la naturaleza, sino que concuerda completamente con él entre la fe o teología y la filosofía no existe comunicación ni afinidad alguna.

EL KYBALION

  • Todo es dual, todo tiene polos; todo su par de opuestos; los semejantes y desemejantes son los mismos; los opuestos son idénticos en naturaleza, difiriendo solo en grado; los extremos se tocan; todas las verdades, son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.
  • El sabio se sumerge en la Ley, y comprendiendo sus movimientos, opera en ella en vez de ser su ciego esclavo. Semejantemente al buen nadador, va de aquí para allá, según su propia voluntad, en vez de dejarse arrastrar como el madero que flota en la corriente. Sin embargo el nadador, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la ley. Aquél que esto comprenda va en el buen camino que conduce a la Maestría.
  • Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.