El Ideal del ser humano es la iluminación

El ideal del ser humano es la iluminación, es natural, es lo único que puede darle plena satisfacción, lo único que puede hacerlo completamente feliz.

SANGHARAKSHITA

EN BUSCA DEL IDEAL HUMANO

El ideal mas sublime que puede concebir el ser humano es el de la Iluminación.

El medio, por excelencia, para la realización de este ideal es la meditación; entendida esta como todos los métodos que, actuando directamente sobre la mente, desarrollan la conciencia y transforman la vida humana. La meditación, como todos los métodos para el desarrollo espiritual, se practica mas satisfactoriamente dentro del ámbito de la comunidad espiritual; es decir, dentro de una asociación de individuos unidos por el compromiso común a un ideal, y relacionándose unos con otros sobre la base de este compromiso.

BUDA EL ILUMINADO

Cuando un budista piensa en el Dharma, o lo que en Occidente se conoce como budismo, generalmente, lo primero que le viene a la mente es la figura del Buda, es decir El Iluminado. Resulta interesante que aún los que no son budistas se imaginan la figura del Buda, al pensar en el budismo. Puede que no sepamos nada de las enseñanzas budistas, pero al menos habremos visto una estatua o una imagen del Buda. Quizás esta estatua o imagen ya nos sea bastante familiar, y tal vez hasta experimentamos cierta emoción al contemplarla.

¿Qué es lo que representa la imagen del Buda?

Nos muestra un hombre en la plenitud de su vida, bien formado, bien parecido, sentado en la posición de flor de loto, debajo de un árbol, con sus ojos cerrados y una suave sonrisa en los labios. La figura nos deja la impresión de solidez, estabilidad y fortaleza, y al mismo tiempo muestra una calma absoluta. Sin embargo, lo más encantador de toda la figura es su cara. Esta refleja algo muy difícil de expresar con palabras. Al detenernos a observar la faz de esta figura, concentrando en ella toda nuestra atención, notamos que parece tener vida, parece estar iluminada, y en su luz se refleja una compasión y sabiduría infinitas, así como una felicidad inefable. Esta es, pues, la estatua o imagen del Buda, El Iluminado.

¿Qué es lo que representa la imagen de Siddharta Gautama?

Por lo general las estatuas o imágenes del Buda, representan a Siddharta Gautama, el Buda histórico fundador del budismo. Aquel gran maestro hindú que vivió alrededor de los años 500 antes de Cristo. Sin embargo, la figura o imagen del Buda tiene además un significado más profundo, más amplio y más simbólico: representa el Ideal de La Iluminación Humana, tema que vamos a tratar en este escrito.

LA ILUMINACIÓN HUMANA

La Iluminación Humana es el objetivo principal del budismo, de hecho su preocupación central; es el aspecto más básico y fundamental, tanto en la teoría como en la práctica. Trataremos de explicar lo que es la Iluminación, y más específicamente, lo que significa la Iluminación Humana.

EL IDEAL DE LA ILUMINACIÓN HUMANA

¿Qué queremos decir cuando hablamos del Ideal de la Iluminación Humana?

Antes de adentrarme en la materia, quiero dedicar unos momentos a explorar los diferentes significados de la palabra Ideal. ¿Qué queremos decir cuando hablamos del Ideal de la Iluminación Humana? ¿Qué significado tiene aquí la palabra Ideal? Sin querer repetir definiciones del diccionario, menos aún entrar en cuestiones metafísicas, lo que nos concierne para el propósito de la presente discusión, es mas que nada el significado de la palabra Ideal en su uso coloquial y ordinario.

En primer lugar, el término ideal se usa para denotar el mejor ejemplar imaginable de una clase determinada. Por ejemplo, en Londres, cada verano hay una exhibición conocida como la Exhibición del hogar ideal. Miles, quizás cientos de miles de personas visitan esta exhibición y se pasean por los diferentes departamentos donde se exhiben: cocinas ideales, baños ideales, garajes ideales, afeitadoras ideales, espejos ideales, neveras ideales, sillas ideales,... Así pues, en esta exhibición se pueden encontrar cientos de artículos diferentes, que se dice son ideales; es decir que son los mejores imaginables en su clase respectiva. Aunque sin duda alguna, los diferentes promotores tienen ideas diferentes con respecto a cual es el mejor ejemplar. Se dice que cada uno de estos artículos lleva a cabo una función para la cual fue diseñado, de la mejor manera posible; y todos estos artículos juntos, llegan a formar el hogar ideal, es decir el mejor hogar imaginable: el hogar donde todo funciona perfectamente, el hogar en el que todos desearían vivir si tuviesen el dinero suficiente para comprarlo.

De la misma manera se habla de la esposa ideal, aquella que es una buena cocinera, buena administradora, que mantiene el hogar ideal en perfecto orden, que lleva a su esposo al trabajo y que se ríe de sus chistes. También se habla del esposo ideal, las vacaciones ideales, el clima ideal, el empleo ideal, el jefe ideal, etcétera. En otras palabras, hablamos de algo que es lo mejor imaginable en su clase, de algo que lleva a cabo su función perfectamente. Este es el primer uso de la palabra ideal.

En segundo lugar, el término ideal significa modelo o patrón, es decir algo que puede tomarse como ejemplo, que se puede imitar, emular o copiar. Actualmente el uso de la palabra ideal como patrón, es menos común que el anterior, aunque ambos significados sean parecidos. Se puede notar claramente que el hogar ideal no es solo el mejor hogar imaginable, sino que también es el hogar modelo, el patrón a seguir para todos los hogares. Este segundo significado de la palabra ideal nos da a entender que lo ideal también implica una especie de comparación entre lo real y lo ideal. En el ejemplo del hogar ideal, la comparación existe entre el hogar que tenemos, lo real, y el hogar que desearíamos tener, lo ideal, si estuviese a nuestro alcance.

Existe además un tercer uso de la palabra ideal, que distinguiremos con un ejemplo. Si preguntamos a un amigo qué desearía hacer después de jubilarse, tal vez nos dirá que desearía irse a una isla tropical, con un clima maravilloso, con hermosas playas y que desearía permanecer allí el resto de su vida, olvidándose de todo. Y luego él nos dirá: Pero en fin, esto es solo un ideal, así que no lo lograré nunca. En este caso la palabra ideal denota un estado que es considerado altamente deseable, ciertamente imaginable, que incluso, puede conocerse muy claramente, pero que al mismo tiempo se le considera, por alguna razón, imposible de lograr. Estos son pues los tres usos coloquiales de la palabra ideal.

Al haber discernido un poco los diferentes significados de la palabra ideal, pasemos ahora a considerar un punto de suma importancia, y con esto empezaremos a tocar como el tema central. Hemos hablado del hogar ideal y ya todos sabemos lo que esto significa. Hemos hablado también de la esposa ideal, del esposo ideal, del empleo ideal... incluso hemos hablado hasta de la batidora ideal, y sin embargo nos hemos olvidado de lo más importante, nos hemos olvidado del ser humano, nos hemos olvidado de la persona que usa todos estos artefactos, de la persona que entra en todas estas relaciones.

Cabe preguntar ahora: ¿Qué ha sido del ser humano?

Nos hemos olvidado de él, lo que ocurre muy frecuentemente en medio de las complejidades de la vida moderna. Deberíamos poder responder a la pregunta de cuál es el ser humano ideal. Todos creemos saber cual es el tipo de hogar ideal, el tipo de mujer o marido ideal; pero tal vez nunca hemos llegado a considerar la pregunta ¿cuál es el mejor tipo de ser humano imaginable? No solo el mejor miembro de un grupo determinado, el mejor tipo de ser humano, el mejor tipo de persona como persona. Esta pregunta es de suma importancia, y a nosotros como humanos nos conciernen directamente. Debemos tratar de responder la pregunta: ¿Cuál es el ideal de nuestra vida? Para el budista la respuesta es muy clara, muy sencilla, e incluso categórica: el hombre ideal es el hombre iluminado, el Buda. Podemos decir que el ideal para todo el ser humano es la Iluminación, la Budeidad.

Ahora bien, esta respuesta crea, a su vez, tres preguntas más a las cuales debemos responder. Primero ¿Qué es la Iluminación? Segundo ¿cómo sabemos que este estado que llamamos Iluminación es el estado ideal para el hombre? Tercero ¿de dónde proviene este Ideal, dónde se originó? Responderemos una a una estas preguntas y luego, quizás, tendremos una buena idea, o por lo menos una idea original de lo que quiere decir: El Ideal de la Iluminación Humana.

¿QUÉ ES LA ILUMINACIÓN?

En todas las tradiciones budistas se afirma que la Iluminación comprende esencialmente tres estados: un estado de Conocimiento Superior, un estado de Compasión y Amor Infinito y un estado de Energía Inagotable.

CONOCIMIENTO SUPERIOR

En primer lugar se habla de la Iluminación como un estado de conciencia clara, pura y radiante. Algunas escuelas afirman que en el estado de conciencia Iluminada no existe separación entre sujeto y objeto, que no hay mundo interior ni mundo exterior. Al trascender totalmente la dualidad sujeto-objeto, como suele llamarse, la experiencia es un continuo de conciencia clara, pura y homogénea, que se extiende en todas direcciones. Además, en este estado de conciencia, se aprehende la Realidad de las cosas tal y como son, no como objetos percibidos a través de los sentidos sino penetrando su esencia Trascendental.

Por esta razón, se dice que la Iluminación es la Conciencia de la Realidad, un estado de Conocimiento Superior. Pero ese Conocimiento no debe confundirse con el saber ordinario que está dentro del marco dualístico sujeto-objeto, derivado de la percepción a través de los sentidos y de la razón. La Iluminación es un estado de visión espiritual directa, intuitiva, sin intermediarios, sin intelectualización; en el cual todo se concibe clara, directa e intensamente. Es un estado de visión Trascendental, libre de toda ignorancia y puntos de vista erróneo; libre de todas esas formas habituales de pensamientos parcializados, negativos, distorsionados y oscuros, libre de todo prejuicio y de todo tipo de condicionamiento mental. Así, podemos decir, a manera de resumen, que en primer lugar la Iluminación es un estado de conciencia clara y pura, un estado de Visión Espiritual directa, un estado de Conocimiento Superior.

COMPASIÓN INFINITA

En segundo lugar, pero no menos importante, se encuentra el hecho de que se dice que la Iluminación es un estado de Amor-Compasión intenso profundo y desbordado, a veces comparado con el amor de una madre por su único hijo. Por ejemplo, en el Mettasutta (Sutta sobre el Amor Universal), un texto muy conocido y apreciado, el Buda nos dice: Así como una madre protege a su único hijo, aún a costa de su propia vida, así, debemos desarrollar en nuestro corazón un amor que incluya a todo ser viviente. Este es el sentimiento, esta es la actitud que debemos cultivar. Cabe notar que el Buda no habla solo de seres humanos, sino de todo ser viviente, de todo ser sensitivo, todo ser que se mueve. El corazón de la persona Iluminada está lleno de ese tipo de compasión infinita. Además, las tradiciones budistas nos dicen que esta compasión consiste en un deseo urgente y muy profundo por el bienestar, la felicidad y el desarrollo de todos los seres; un deseo de que todo crezca y se desarrolle, y que finalmente logre alcanzar la Iluminación. Es, pues, esta Compasión infinita, desbordada y que se extiende a todos los seres, el segundo aspecto del estado de Iluminación.

ENERGÍA INAGOTABLE

En tercer lugar, se dice que la Iluminación es un estado de energía mental y espiritual inagotable e inconmensurable. Una ilustración muy concreta de esto podemos encontrarla en la vida de Siddharta Gautama, El Buda. Como se sabe, él alcanzó la Iluminación a los 35 años, dedicándose luego a enseñar y comunicar su sabiduría hasta los 80 años, a pesar de que su cuerpo físico se debilitó mucho con la vejez. En una ocasión oímos al Buda decir: Mi cuerpo es como una carreta vieja, toda rota y que ha sido remendada muchas veces; que a duras penas se mantiene andando, sujetada con pedazos de alambre. Pero a pesar de todo, mi mente es tan vigorosa como siempre. Aunque mi cuerpo esté decrépito y tengan que llevarme en hombros de un lugar a otro, todavía puedo enseñar a todo aquel que acuda a mí, todavía puedo responder vuestras preguntas. Mi vigor intelectual y espiritual no ha disminuido a pesar del estado tan débil de mi cuerpo. Aquí podemos ver que el estado de Iluminación se caracteriza, además, por un dinamismo inagotable. Se dice entonces, que la Iluminación es un estado de energía inagotable y de espontaneidad absoluta, que se vuelcan continuamente en una acción creativa ininterrumpida. La Iluminación es, pues, un estado de perfecta libertad, ausente de toda clase de limitación subjetiva.

Esto es lo que se entiende por Iluminación en las tradiciones budistas...

Ahora bien, cabe preguntar: ¿Hasta qué punto puede describirse de esta manera el estado de la Iluminación? ¿Hasta que punto pueden enumerarse sus diferentes aspectos? El estado de Iluminación en realidad puede describirse con mayor exactitud de una manera dinámica; así podemos decir que su aspecto de conocimiento superior pasa a ser Amor y Compasión que se transforman en Energía espontánea y creativa; esta a su vez se transforma en conocimiento superior, y así sucesivamente.

En realidad no podemos aislar un aspecto del otro. Sin embargo en las tradiciones budistas encontramos estas descripciones ordenadas debido a que resultan muy útiles para enseñar; y aunque aparezcan bajo conceptos, nos ayudan a apreciar, por lo menos un poco, lo que es la Iluminación. Si después de este contacto inicial queremos profundizar nuestro conocimiento acerca de la Iluminación, tendremos que leer las descripciones más poéticas y extensas, que provienen preferentemente de las escrituras budistas, y tendremos, además, que comenzar a practicar la meditación, para así tratar de vislumbrar ese estado sublime en nuestra propia experiencia meditativa. Así, cuando en el budismo hablamos de la Iluminación, nos referimos a este estado de Conocimiento Superior, Amor, Compasión y Energía.

EL IDEAL DE LA ILUMINACIÓN

¿Cómo sabemos que la iluminación es el ideal para el ser humano?

Antes de intentar responder a esta pregunta debemos distinguir dos tipos de ideal. Puesto que no hay términos precisos que les correspondan, nosotros les llamaremos Ideales Naturales e Ideales Artificiales. Un ideal natural es aquel que corresponde a la naturaleza del ser, mientras que el ideal artificial se impone desde fuera, de una manera artificial. Así, volviendo a lo dicho sobre el hogar ideal notamos que por más lujoso, conveniente y hermoso que éste sea, no resultaría ideal para un inválido en silla de ruedas si tuviera escaleras en su interior. Tanto como la vida de Henry Ford no sería ideal para alguien con temperamento de artista. Estos dos son ejemplos de ideales artificiales.

De acuerdo con esta distinción podemos decir que el Ideal de la Iluminación no es un ideal artificial, porque para el humano éste no es una imposición arbitraria externa, sino que corresponde con su propia naturaleza. Aún más, podemos afirmar que el ideal de la Iluminación es El Ideal natural para el ser humano, porque éste corresponde tanto a su naturaleza intrínseca como a sus necesidades más profundas.

Esto lo podemos explicar de dos maneras; hemos hablado de la Iluminación, la que aún al ser entendida de un modo intelectual, puede parecernos un estado bastante remoto y algo muy lejano a nuestra experiencia. Sin embargo, al fijarnos un poco podemos encontrar esas cualidades que constituyen el estado de la Iluminación en el ser humano. Así que estas cualidades no son completamente ajenas al hombre, sino más bien naturales, es decir, intrínsecas a su naturaleza humana. En cada hombre, mujer y aún en cada niño hay elementos del conocimiento de la Realidad por muy remoto y lejano que éste sea; experimentamos esos sentimientos de Amor y Compasión, por limitados y exclusivos que sean, así como cierta energía por poca y vulgar que sea. Todas estas cualidades se encuentran en el ser humano en cierto grado; y de hecho, son las cualidades que lo distinguen de los animales.

Para resumir un poco mas en el estado de Iluminación estas cualidades humanas están desarrolladas completa y perfectamente, en un grado que es difícil de imaginar. Entonces, el que el ser humano posea las semillas de las cualidades que constituyen la Iluminación crea una afinidad natural con el Ideal por alcanzar este estado, y que al encontrarlo pueda responder positivamente. Por esta razón, aunque se nos hable de la Iluminación en términos muy elevados y sublimes, tales como Conocimiento Absoluto, Visión de la Realidad, Amor y Compasión Infinitos hacia todos los seres, estos términos no nos resultan totalmente ajenos y sin sentido. Experimentamos cierta emoción hacia el Ideal de la Iluminación porque las semillas se encuentran en nosotros, en nuestra propia experiencia; así podemos responder positivamente al encontrarlo, en cualquier momento aún bajo formas distorsionadas.

También podemos ver que la Iluminación es el Ideal natural para el hombre porque, al fin y al cabo, esto es lo único que puede darle plena satisfacción, lo único que puede hacerlo completamente feliz. Aunque disfrutemos todos los placeres del mundo y poseamos todas las riquezas materiales, siempre habrá un vacío en nuestros corazones.

Para las tradiciones budistas este vacio se conoce como sufrimiento. Hay tres tipos de sufrimiento: el primero es simplemente el sufrimiento que es sufrimiento, es decir el que experimentamos por medio de una herida física o mental; el segundo tipo de sufrimiento es el que resulta del cambio y la transformación de las cosas, debido a nuestro apego a los objetos que nos proporcionan placer; el tercer tipo de sufrimiento es el de todo lo que es la existencia condicionada, es decir el sufrimiento que experimentamos porque no hemos alcanzado la Iluminación. Aunque hayamos logrado obtener y conservar el éxito y las riquezas, que nos proporcionan placer, todavía nos quedará un rincón vacío en nuestros corazones, que solo se llenará cuando logremos alcanzar el estado de Iluminación. De igual forma, podemos ver que el ideal natural para el ser humano es la Iluminación, porque el ser humano verdadero, el individuo genuino, en el fondo, nunca se sentirá satisfecho con nada que no sea el estado de la Iluminación. Si adoptamos el lenguaje teísta podemos decir: Tú nos has hecho para ti y nuestros corazones estarán ansiosos hasta encontrar descanso en ti.

El impulso hacia la Iluminación, el impulso hacia algo más elevado y más allá de los confines del mundo, es innato en todo ser vivo. Sangharákshita