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FRASES RICARDO ARJONA

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Ricardo Arjona: Hoy es un buen día para empezar.

Ricardo Arjona: Acompáñame, a quererte sin decirlo.

Ricardo Arjona: Puede que no sea tan malo estar conmigo.

Ricardo Arjona: Existen más religiones que niños felices.

Ricardo Arjona: Quiero perder el valor que gané por miedoso.

Ricardo Arjona: Que ganas de huir, de no verte ni la sombra.

Ricardo Arjona: Que la historia es larga… y la vida es corta.

Ricardo Arjona: No caiga usted por amores, debe de levantarse.

Ricardo Arjona: La nubes grises también forman parte del paisaje.

Ricardo Arjona: O aprendes a querer la espina o no aceptes rosas.

Ricardo Arjona: Lo poco que tengo es tan poco que hay pa’ regalar.

Ricardo Arjona: Estoy en medio del que soy y del que tu quisieras.

Ricardo Arjona: En donde vivo desde que no estás ya no le llamo casa.

Ricardo Arjona: Te conozco desde el pelo, hasta la punta de los pies.

Ricardo Arjona: Reconozco lo que piensas antes que empieces a hablar.

Ricardo Arjona: Dime si el te ama la mitad de lo que te ama este loco.

Ricardo Arjona: Puede que sea yo lo mejor de lo peor que has conocido.

Ricardo Arjona: Para tener en que pensar todas las noches, para vivir.

Ricardo Arjona: Al final la mierda huele igual sea de príncipe o sirvienta.

Ricardo Arjona: El problema no es que mientas, el problema es que te creo.

Ricardo Arjona: No hay un mal que dure cien años, ni hay idiota que lo soporte.

Ricardo Arjona: Descubrí que la vida es un juego de azar donde pierde el que gana.

Ricardo Arjona: Mi universo esta aquí adentro donde vives tu y por suerte vivo yo.

Ricardo Arjona: Señora, no le quite años a su vida, póngale vida a los años, que es mejor.

Ricardo Arjona: Y como un perdedor grácil busqué en la cama las cosas que el amor no resuelve.

Ricardo Arjona: Ahora que no estás el silencio es un ruido que lastima tremendamente mis oídos.

Ricardo Arjona: No había reloj o un presupuesto; la piel que estábamos llevando fue suficiente.

Ricardo Arjona: Amarte a ti es la verdad más mentirosa, es lo mejor de lo peor que me ha pasado.

Ricardo Arjona: Olvidarte es recordar que es imposible. Olvidarte… es más difícil que aguantarte.

Ricardo Arjona: He comenzado muchas canciones en una servilleta, sentado frente a una taza de café.

Ricardo Arjona: Que ganas de rozarte, que ganas de tocarte, de acercarme a ti golpearte con un beso.

Ricardo Arjona: Voy a contar una historia muy particular que me pasó hace unos meses en un antiguo bar.

Ricardo Arjona: Vi tantas lunas, que hoy ya no sé si soy o fui. Tantas vacunas, para lograr sobrevivir.

Ricardo Arjona: O tuyo fue la intermitencia y la melancolía, lo mio fue aceptarlo todo por que te quería.

Ricardo Arjona: Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, cuando los besos fueron el motor de arranque.

Ricardo Arjona: Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío, se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío.

Ricardo Arjona: Y celebrar que está viva, explotando en libertad. Para sanar las heridas, con pura electricidad.

Ricardo Arjona: El misterio estaba allí en esa casa de ladrillo, una luz roja en la puerta y un letrero amarillo.

Ricardo Arjona: A ti ya no te queda nada, y a mí me queda por lo menos, éste síndrome incurable de quererte tanto.

Ricardo Arjona: Fui amante de un maniquí de corazón usurero, me cuentan que el que yo fui perdía llegando primero.

Ricardo Arjona: Y recordar que la vida, es sola una, no hay dos. Al cuerpo lo que le pida, y al que dirán un adiós.

Ricardo Arjona: Uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan, y aquí se te extraña tanto, que sigues aquí.

Ricardo Arjona: Me dices que estoy hecho de piedra, pero se ve que aún no te han contado que lloro cuando te marchas.

Ricardo Arjona: Ay amor no te mueras o muérete de un trancazo, que no hay peor agonía, que la que es de paso en paso.

Ricardo Arjona: Mujeres. Lo que nos pidan podemos, si no podemos no existe, y si no existe lo inventamos, por ustedes.

Ricardo Arjona: Me confundes con la piedra y yo soy humano. Cómo hacer a un lado el pasado, me confundes contigo y te amo.

Ricardo Arjona: Ella, me quiere como no me quiero yo. Ella, me cuida como no me cuido yo. El cielo a mi favor se equivocó.

Ricardo Arjona: El tiempo es cuestión de tiempo, la vida es cuestión de vida, la vida dura un momento, el tiempo toda la vida.

Ricardo Arjona: Mujeres, lo que nos pidan, podemos, si no podemos no existe y si no existe lo inventamos por ustedes, mujeres.

Ricardo Arjona: Si me quedé queriendo solo, cómo hacer para obligarte. El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.

Ricardo Arjona: Minutos que disfrutan morir, minutos que no tienen lugar, minutos que se estrellan en mi «son kamikazes de Dios».

Ricardo Arjona: Dime si él te conoce la mitad. Dime si él tiene la sensibilidad, de encontrar el punto exacto donde explotas al amar.

Ricardo Arjona: Hay amores como el tuyo, que duelen cuando están o si se van. Hay amores sin orgullo, que viven de perder la dignidad.

Ricardo Arjona: Aquí hombre es el que tiene mujeres y vida de tormenta, sin saber que hombre es el que tiene una y la mantiene contenta.

Ricardo Arjona: Quién diría que años atrás, tocábamos el cielo con las manos. Quién diría que años atrás, pintábamos grafitis de «te amo».

Ricardo Arjona: Desde niño fui aprendiendo que la religión no es mas que un método, con el titulo prohibido pensar que ya todo esta escrito.

Ricardo Arjona: ¿Quién te besó, lejos de aquí, mientras te inventaba en la cama? ¿Quien te rozó, lejos de mí, quién te acompaña esta mañana?

Ricardo Arjona: ¿Por qué es tan cruel el amor? Que no me deja olvidar, que me prohíbe pensar. Que me ata y desata, y luego de a poco me mata.

Ricardo Arjona: Era un mercado de amor, unos cuantos dólares para saber el gusto del sabor de una cama compartida con las mujeres sin nombre.

Ricardo Arjona: Así se disfraza el amor para su conveniencia, aceptando todo sin hacer preguntas, y dejando al tiempo la estocada de la muerte.

Ricardo Arjona: Cavernícolas, eso fuimos. Sin patria, sin futuro, sin hogar. Éramos 2 y nos bastaba, bien sabe dios que nos gustaba, vivir así.

Ricardo Arjona: A ti, te estoy hablando a ti, pero tú no estás escuchando, a ti que con las sobras me podrías dar la luz para iluminar mis días.

Ricardo Arjona: Pero llegamos tarde te vi y me viste. Nos reconocimos en seguida pero tarde. Quizás en otras vidas quizás en otras muertes. Tarde.

Ricardo Arjona: ¿Qué estás haciendo tú?, ¿qué estoy haciendo yo? Malgastando en cualquier cama, lo que se nos dé la gana, pa’ vengarnos de los dos.

Ricardo Arjona: Cómo puedo olvidarte, cuando estas en todas partes, en la sonrisa de un niño, en la rutina de un anciano, en la canción de la radio.

Ricardo Arjona: Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, cuando los besos fueron el motor de arranque, que encendió la luz que hoy se desaparece.

Ricardo Arjona: Tengo claro que no me merezco el milagro del permiso de su boca. Es tan poca cosa lo que ofrezco, el cielo a mi favor hoy se equivoca.

Ricardo Arjona: Nótelo así de repente. Es usted amalgama perfecta entre experiencia y juventud. Señora de las cuatro décadas, usted no necesita enseñar.

Ricardo Arjona: Dame tus sueños, para hacerte una diadema. Dame el pasado, para no quitarte el tiempo, que lo que te está sobrando a mí me salva la vida.

Ricardo Arjona: Nunca falta una amiga, con su historia serpiente, para vender intrigas, necesitas un cliente, si te clava una duda y soy yo el penitente.

Ricardo Arjona: Y duele, quererte tanto, fingir que todo está perfecto, mientras duele gastar la vida. Tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió.

Ricardo Arjona: ¿Cómo olvidarme de Marta?, aquella piba de la Recoleta. Si me dejó un par de huellas, en el cuello y en la vida. ¿Cómo olvidarme de Marta?

Ricardo Arjona: Quiero vivir sin guion ni la misma receta. Quiero inventarle otra letra al abecedario. Quiero olvidarme de ti, quiero saber que es por mí.

Ricardo Arjona: Te quiero y sabes bien a que me refiero, a no quererte más porque no puedo. Pensé que era importante que supieras que te quiero y nada más.

Ricardo Arjona: Y cómo deshacerme de ti si no te tengo. Cómo alejarme de ti si estas tan lejos. Y el problema no es cambiarte. El problema es que no quiero.

Ricardo Arjona: Era un día de esos malos donde no hubo pasaje. Las lentejuelas de un traje me hicieron la parada. Era una rubia preciosa, llevaba minifalda.

Ricardo Arjona: Los martes se llamaba Margarita. Los viernes por las noches ya era Lola. Yo siempre le decía señorita, usted no tiene por qué estar tan sola.

Ricardo Arjona: Y me agregaste risas, dos dudas, un duende. Un par de fantasmas y este amor que te tengo. Y juro por mi qué solo fui por un café, pero te vi.

Ricardo Arjona: Ella vive conmigo en mi subconsciente, ella es la dueña de mi pasado y mi presente, su casa es mi falta de seguridad y su comida mi ansiedad.

Ricardo Arjona: ¿Cuándo fue la última vez que se te marchó el amor por no dejarlo libre? ¿Cuándo fue la última vez que te besaron tanto que dijiste mi nombre?

Ricardo Arjona: Se nos muere el amor, se acabó la ternura. Y a la libertad, la convertimos en dictadura. Se contagió de costumbre, le faltó fuego a la lumbre.

Ricardo Arjona: Y sigo aquí tocando fondo, descubriendo todo lo que nos faltó. Echándome la culpa en todo, derritiendo el poco aire que me quedó. Tocando fondo.

Ricardo Arjona: Sabias el popurrí del Kama Sutra, y nos burlábamos de la ley de la gravedad, hacíamos de todo sin preguntar, y mentíamos con honestidad completa.

Ricardo Arjona: ¿Cuándo fue la última vez que miraste a las estrellas con los ojos cerrados y te agarraste como un náufrago a la orilla de la espalada de alguien?

Ricardo Arjona: Déjame decir que te amo, no como lo dicen tantos, no por presumir de poeta, consciente estoy que no soy tu meta, solo quiero que sepas que te amo.

Ricardo Arjona: Minutos. Como sale la herida, se me pasa la vida, gastando el reloj. Minutos, son la morgue del tiempo, cadáveres de momentos que no vuelven jamás.

Ricardo Arjona: Olvidarte, olvidarte. Incluso es más difícil que aguantarte. Si extraño tu neurosis y tus celos sin razón. Como no extrañar tu cuerpo en mi colchón.

Ricardo Arjona: Si tú no existieras, serían más cortos los días. No habría que revolcarse en esta historia inconclusa, que es jugar ruleta rusa, con ganas de perder.

Ricardo Arjona: Hombres de las cavernas, eso éramos. Sin país, ni futuro, ni casa. Éramos dos y fue suficiente. Dios sabe muy bien que nos gustaba vivir de esa manera.

Ricardo Arjona: No se acaba el amor sólo con decir adiós, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.

Ricardo Arjona: El amor es dos en uno, que al final no son ninguno, y se acostumbran a mentir. El amor es la belleza que se nutre de tristeza, y al final siempre se va.

Ricardo Arjona: Ya te vi en el celular, en tus fotos de Instagram, coqueteándole a un espejo. Yo te voy a recordar, que la que busca un Superman, termina con un pendejo.

Ricardo Arjona: Estoy de acuerdo que hablando no soy tierno, y a veces soy frío como el invierno, pero no digas que no hay sentimientos en mí, no imaginas lo que siento.

Ricardo Arjona: Duele verte con un tipo al que le faltan las ideas, y le sobran argumentos. Duele verte anestesiada, porque así se dio la cosa, porque así quiso tu suerte.

Ricardo Arjona: De las locuras que hacemos, de los besos furtivos. De tu risa y mis chistes, de la fiesta y el vino. (…) No te enamoraste de mí, no, no, así como yo de ti.

Ricardo Arjona: Es un siglo este martes por la noche, hace más daño que el peor dolor inventado, el espejo lanza dardos de reproche, hoy en día lo que ya terminó comienza.

Ricardo Arjona: Me compré unos cuantos amigos, una novia, y un perro. Los amigos y la novia se fueron, sólo me quedó el perro que no tiene prejuicios… y me acepta como soy.

Ricardo Arjona: Cierra puertas y ventanas, que el mismísimo cielo pondrá una sucursal, en el séptimo piso, a las once cincuenta. Mientras duren los besos y permita el reloj.

Ricardo Arjona: Será doctor, que pido mucho o que me conformo con poco, que sigo cuerdo o estoy totalmente loco. O será que la vida no es otra cosa que un racimo de antojos.

Ricardo Arjona: Me cansé de los representantes y cocteles de moda, me canse de toda esa gente que dice que te adora, das la espalda y te ignora, me harte de no ser el mismo.

Ricardo Arjona: Una mentira que te haga feliz, vale más que una verdad que te amargue la vida. Una mentira hará crecer mi nariz a cambio de libertad y de aferrarte a mi vida.

Ricardo Arjona: Como si fuera tan fácil rasgarte de mi mente, como si todo lo que se vivió era tan intrascendente. De esta manera tan simple y singular me pides que te olvide.

Ricardo Arjona: No soy nadie de abolengo, ni presumo pedigrí. No valgo por lo que tengo, valgo por lo que perdí. (…). Que los demás siempre dirán: «Lo que está bien está mal».

Ricardo Arjona: Como si fuera tan fácil de acabar con el amor, como si fuera una prenda que uno se quita y se acabó, de esta manera tan simple y singular me pides que te olvide.

Ricardo Arjona: Y ya son las 6:34, y el cadáver del minuto que paso. Me dice así se vive aquí te guste o no. Y la nostalgia pone casa en mi cabeza. Y dan las seis con cincuenta.

Ricardo Arjona: Te conozco desde el pelo hasta la punta de los pies. Sé que roncas por las noches y que duermes de revés. Sé que dices que tienes veinte cuando tienes veintitrés.

Ricardo Arjona: Da un paso en todo el mundo de mis pasos, ella bebe vino a mi lado en el mismo vaso, ella es la mujer perfecta que me construyó mama y está dañando mi psicología.

Ricardo Arjona: Dice la gente que tú y yo no hacemos compañía por ser agua y aceite ¡Qué ironía! si fuésemos iguales, ¡qué apatía!, no tendríamos de qué hablar cada siguiente día.

Ricardo Arjona: Quién ganará la batalla de este amor desperdiciado, tú creyendo que me quieres, yo queriéndote creer, si yo te quiero aunque te calles y tú te callas si te quiero.

Ricardo Arjona: Dicen que fue una costilla, hubiese dado mi columna vertebral, por verlas andar. Después de hacer el amor hasta el tocador y sin voltear… sin voltear… sin voltear.

Ricardo Arjona: Gritó cuando estaba más callada. Lloro cuando nadie la escuchaba Llego hasta el fondo y sabe que es mejor, ya no depender de nada. Hacerle un buen remiendo corazón.

Ricardo Arjona: Lo poco que tengo es tan poco, que garante es. Tengo un aguacero para mi verano, y una ola para surfear. Una sombra que me sigue a donde voy, y dos pies pa’ caminar.

Ricardo Arjona: Enemigo de la radio y canciones con estribillo, el entorno le ayudó a ganar peso de tantos rencores, no perdió la oportunidad de validar sus argumentos como caudillo.

Ricardo Arjona: A ti, que juegas para ganarme cuando perfectamente bien sabes que lo he perdido todo, yo estoy hablando contigo incluso si no te importa un comino lo que estoy diciendo.

Ricardo Arjona: Mulata hasta los pies, él rubio como el sol. Ella no habla inglés, y él menos español. Él fue a tomar un trago sin sospechar, que iba a encontrar el amor en aquel lugar.

Ricardo Arjona: Se preguntaran qué diablos hago aquí, toda una vida de vecino y nunca vine a visitar. Pues resulta que este humilde servidor, se ha enamorado de Martita su hija la menor.

Ricardo Arjona: Desnuda que no habrá diseño que te quede mejor, que el de tu piel ajustada a tu figura. Desnuda que no hay un ingenuo que vista una flor, sería como taparle la hermosura.

Ricardo Arjona: ¿Se te apagó la luz o la encontraste?, ¿se te zafó un tornillo o lo apretaste?, ¿cuál es la dimensión de la locura?, ¿si es más cuerdo el que piensa o el que mira la luna?

Ricardo Arjona: Yo no hago otra cosa, que seguir a la espera de un beso furtivo de un beso cualquiera de una caricia suya de un beso un quebranto, tenia que ser mujer para gustarme tanto.

Ricardo Arjona: Vamos aclarando el panorama, que hay pingüinos en la cama, por el hielo que provocas. Si hace más de un mes que no me tocas, ni te dejas sobornar por ese beso escurridizo.

Ricardo Arjona: Jesús es más que persignarse, hincarse y hacer de esto alarde. (…). Jesús es más que una flor en el altar salvadora de pecados, Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Ricardo Arjona: De vez en mes, la cigüeña se suicida, y ahí estas tú tan deprimida, buscándole una explicación. De vez en mes, el cielo te roba el milagro, el tiempo te hace un calendario.

Ricardo Arjona: Cada cual su vida. Yo quise la verdad tú la mentira. Lujo y pesadilla, quien tiene dignidad no se arrodilla. Dicen que en la vida, no gana el que se va, sino el que olvida.

Ricardo Arjona: Apenas un hola fue suficiente para iniciar una conversación, improvisé un poema inspirado por su banda para la cabeza, con intenciones de don Juan, ya sabes a dónde va esto.

Ricardo Arjona: Realmente no estoy tan solo, quién te dijo que te fuiste. Si uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan, y aquí se te extraña tanto. Realmente no estoy tan solo.

Ricardo Arjona: A ti que te falto el valor para pelear por ti. A ti que te consuelas con cubrirte de Chanel las huellas de mis besos. A ti ya no te queda nada. A ti ya no te queda nada, nada.

Ricardo Arjona: Dime que no y me tendrás pensando todo el día en ti, planeando una estrategia para un sí. Dime que no, y lánzame un sí camuflageado. Clávame una duda, y me quedare´ a tu lado.

Ricardo Arjona: Si el pasado te enseñó a besar así, bendito sea el que estuvo antes de mí. No es dama la que se abstiene, dama es la que se detiene, cuando encuentra lo que tu encontraste aquí.

Ricardo Arjona: El mojado tiene ganas de secarse. El mojado esta mojado por las lágrimas que evoca la nostalgia. El mojado, el indocumentado, carga el bulto que el legal no cargaría ni obligado.

Ricardo Arjona: Santo pecado fue besarte. Santo pecado hacerme adicto, al brillo que disparan tus ojos. A tus manos investigando todo. Al ruido que haces cuando consigues el milagro, el milagro.

Ricardo Arjona: El amor es la arrogancia de aferrarse a lo imposible. Es buscar en otra parte lo que no encuentras en ti. El amor es un ingrato que te eleva por un rato, y te desploma porque sí.

Ricardo Arjona: Quién diría, quién diría que lo importante, es aceptarte y que me aceptes como humano. Si que te amo y que ames es una ironía, que bendición la mía despertar junto a ti cada día.

Ricardo Arjona: Y el número después del infinito, y coloqué la Osa Mayor en tu diadema y tú como si nada; endulcé el agua de mar para cuando tengas sed, te alquilé un cuarto menguante de la luna.

Ricardo Arjona: Hay perritos dando saltos como tontos y elefantes dirigiendo un ministerio, asesinos con buenos apodos, acróbatas de motocicleta y cementerio, en el circo si no mata es un remedio.

Ricardo Arjona: No consigo respirar, hago apnea desde el día en que no estás. Caigo hasta el fondo del mar, arañando la burbuja en que no estás. Imposible respirar, el oxígeno se fue de este lugar.

Ricardo Arjona: Me gusta porque es auténtica y vive sin recetas, de esas que tratan de vestir al amor de etiqueta. He venido a parar con la mujer que no soñé jamás. Pero también jamás fui tan feliz.

Ricardo Arjona: También es mi primera vez. Pondré el concierto de Aranjuez, para relajarnos juntos. También es mi primera vez, siente como tiemblo ya ves. Tuve sexo mil veces pero nunca hice el amor.

Ricardo Arjona: Pero te extraño a rabiar, al extremo de que nuestra cama no la he vuelto a usar. Y si me cae una aventura, la revuelco en el sofá, por no herir el recuerdo que se anida en el colchón.

Ricardo Arjona: Acompáñame en el silencio del chat sin palabras para saber que estás allí y estoy a tu lado. Acompáñame al absurdo de abrazar uno al otro sin hacer contacto como un ángel de la guarda.

Ricardo Arjona: Me enseñaste de todo excepto a olvidarte, desde filosofía hasta como tocarte. A saber que el afrodisíaco más cumplidor, no son los mariscos sino el amor. Pero no me enseñaste a olvidarte.

Ricardo Arjona: Como tirar piedras a una estrella fugaz para bajarla al igual que la esperanza de encontrar un ser humano sin una máscara, como decir que Hitler murió en paz y que el Joker nunca usó un traje.

Ricardo Arjona: No es lo que haces con tu boca mi muñeca rota lo que solicito.(…). No es mojar la calentura, ahogar en tu cintura lo que ando buscando. Es un poco de ternura para ver si cura lo que estoy pasando.

Ricardo Arjona: La nena ya no arruga los ojos no ha visto la luz. En la sucursal del infierno no existen ventana. Su suerte cotiza en billetes de otro país. (…). La nena no va a ir esta tarde a su clase de inglés.

Ricardo Arjona: Las barras y las estrellas se adueñan de mi bandera. Y nuestra libertad no es otra cosa que una ramera. Y si la deuda externa nos robó la primavera. Al diablo la geografía se acabaron las fronteras.

Ricardo Arjona: Como decir Madonna es puritana y conservadora o decir que Donald Trump vive alquilado o que Lucía Méndez y Verónica Castro se adoran o que Pablito Ruiz canta canciones en el movimiento de la Nueva Canción.

Ricardo Arjona: Vamos aclarando el panorama, que hay pingüinos en la cama, por el hielo que provocas, si hace más de un mes que no me tocas, ni te dejas sobornar por este beso escurridizo, que busca el cielo y encuentra el piso.

Ricardo Arjona: Acompáñame a estar solo, a purgar mis fantasmas a meternos en la cama sin tocarnos, acompáñame al misterio de no mantener entre sí compañía, a dormir sin pretender que nada está sucediendo, acompáñame en soledad.

Ricardo Arjona: Siete cervezas después, use mis habilidades y la invité a mi apartamento diciéndole una historia que no me acuerdo ella aceptó con entusiasmo, eran las dos de la mañana lo que es una buena manera de terminar el día.

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