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1- La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas.
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1- Por ejemplo, cuando duermes sueñas, y en el sueño alguien te da una bofetada en la cara. Sientes la bofetada e inmediatamente te despiertas para encontrar solo almohadas. Entonces te das cuenta: Oh, no fue nada. Nadie me abofeteo.
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