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FRASES ANATOLE FRANCE

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ANATOLE FRANCE

MAS FRASES DE ANATOLE FRANCE

  • Sabiendo sufrir se sufre menos.
  • La moral es la regla de las costumbres.
  • Un buen retrato es una biografía pintada.
  • Cada cual tiene la edad de sus emociones.
  • La timidez es un gran pecado contra el amor.
  • Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
  • Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
  • El árbol de las leyes ha de podarse continuamente.
  • Regocíjate Dios triste a quien agrada el sufrimiento.
  • El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.
  • Me gusta divagar; no hay cosa más agradable ni más útil.
  • No hay gobierno popular. Gobernar es crear descontentos.
  • El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.
  • No hay nada tan conveniente como andar libre por el mundo.
  • La justicia es la administración de la fuerza. (Crainquebille)
  • Uno cree que muere por la patria y muere por los industriales.
  • Todos los orígenes tienen para nosotros el interés del misterio.
  • La independencia del pensamiento es la más orgullosa aristocracia.
  • Sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento.
  • Sin mentiras, la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento.
  • Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe. (Crainquebille)
  • No hay castos; solamente hay enfermos, hipócritas, maníacos y locos.
  • Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría.
  • Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.
  • La vida nos enseña que sólo somos felices a costa de alguna ignorancia.
  • Pedir una moral a la ciencia es arriesgarse a sufrir crueles desengaños.
  • Si 50 millones de personas creen una tontería, sigue siendo una tontería.
  • La justicia es la sanción de las injusticias establecidas. (Crainquebille)
  • La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.
  • Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
  • Antes de suprimir un artículo de fe común es preciso meditarlo mucho. (Garduño)
  • Es indudable que los juicios de la historia generalmente son erróneos. (Garduño)
  • No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
  • Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de vuestra alma permanece dormida.
  • Todos los pobres tienen la libertad de morirse de hambre bajo los puentes de París.
  • El arte de la guerra consiste en ordenar las fuerzas de tal modo que no puedan huir.
  • Es necesario renunciar a saber, pero no se puede renunciar a juzgar. (Crainquebille)
  • Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo. (Crainquebille)
  • Y la mujer, abrazada cariñosamente al infeliz, le decía: Quiero ignorar y sufrir contigo.
  • Para una Caperucita Roja, en buena moral, consiste la felicidad en ser comida por el lobo.
  • Una tontería sigue siendo una tontería aunque sea dicha por cincuenta millones de personas.
  • Un buen crítico es aquel que narra las aventuras de su propia alma entre las obras maestras.
  • Concebía una idea muy elevada de la justicia por la ostentación que la rodeaba. (Crainquebille)
  • Juzgamos las acciones humanas no por lo que son, sino por el disgusto o el placer que lo causan.
  • Entre todas las escuelas que he frecuentado, lo que me parece mejor y de más provecho es evitarlas.
  • Sólo cabe entre el crimen y la inocencia una hoja de papel timbrado puesta de canto. (Crainquebille)
  • Cuando se ve una cosa bella, se quiere poseer. Es una inclinación natural que las leyes han previsto.
  • La justicia no es más que el sueño de algunos imbéciles. La injusticia es el pensamiento mismo de Dios.
  • Lo admirable no es que existan las estrellas sino que el hombre haya podido dar cuenta de su existencia.
  • Cuando el hombre que declara lleva un sable, es al sable a quien debe oirse, no al hombre. (Crainquebille)
  • Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.
  • Las verdades que revela la inteligencia permanecen estériles. Sólo el corazón es capaz de fecundar los sueños.
  • El hombre es propenso al error y puede engañarse; pero un sable se inclina siempre hacia lo justo. (Crainquebille)
  • Si todas las injusticias fuesen reparadas en este mundo, no se hubiera imaginado nunca otro para repararlas. (Garduño)
  • ¿A dónde me conduces, imaginación? Porque sin duda es dañino pensar, y la verdadera sabiduría consiste en no pensar nada.
  • La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.
  • La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.
  • Existir no implica en modo alguno la sustancia, [...] sólo significa el lazo que une al atributo con el sujeto. Expresa una relación, y nada más. (Garduño)
  • Ateniéndonos a la costumbre pasaremos generalmente por hombres honrados, porque se toma por hombres honrados a los que lo hacen todo igual que los demás. (Crainquebille)
  • Todos los cambios, aún los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía; porque aquello que dejamos es una parte de nosotros mismos: debemos morir una vida para entrar en otra.
  • Los hombres ejercen el poder divino de abrir todas las puertas. Yo sólo puedo abrir algunas. Las puertas son gigantescos ídolos que no ceden gustosos a las mañas de los perros. (Riquet)
  • El Cristo del Evangelio es un demagogo. Por añadidura, padeció un suplicio que desde hace mil novecientos años todos los pueblos cristianos consideran como un grave error judicial. (Crainquebille)
  • Es necesario decir la verdad aun a riesgo de ser desagradable: el corazón se engaña como la inteligencia; sus errores no son menos funestos; y es más difícil evitarlos porque la hermosura los envuelve.

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