No te ocupes de lo inútil

Ilustración del cuento: No te ocupes de lo inútil

Sucede continuamente en la vida hasta el punto de olvidar lo más trascendental. Si sigues ocupándote de lo inútil, y te olvidarás completamente de lo más esencial.

Cuento zen sobre lo esencial

Una mujer joven que estaba planeando su boda visitó el hotel donde se iba a celebrar la recepción. Estaba muy ocupada, examinando todo el lugar, señalando dónde estaría la ponchera, dónde estarían las damas de honor, y entonces le dijo al gerente del hotel:

En el grupo que dará la bienvenida, mi madre estará ahí, y yo estaré junto a ella; y aquí, a mi derecha, estará... Dios, olvide el nombre de mi futuro marido.

MORALEJA

Sucede continuamente en la vida hasta el punto de olvidar el nombre del marido. Si sigues ocupándote de lo inútil, y te olvidarás completamente de lo más esencial.

La vida inútil consiste tan solo en correr tras este o aquel deseo. Al final, no se ha logrado nada; solo sueños frustrados, un montón de sueños frustrados. Mira hacia atrás, ¿qué has logrado? Has estado corriendo sin parar, ¿a dónde has llegado?

El dinero atrae, el poder atrae, y sin preguntarse a uno mismo: ¿Por qué correr tras estas cosas?, seguimos corriendo. De hecho, como la sociedad entera está corriendo, todos los niños reciben esa enfermedad como herencia. Todos están corriendo, el niño aprende por imitación. El padre está corriendo, la madre está corriendo, el hermano está corriendo, el vecino está corriendo, todo el mundo está corriendo, tras poder, prestigio, dinero, cosas del mundo. Sin que se dé cuenta, también se fuerza al niño a entrar en la corriente principal de la vida. Antes de que el niño pueda empezar a pensar, ya está corriendo.

Hay que comprender algo muy básico: estas cosas no van a satisfacerte porque no son necesidades básicas. Uno necesita otra cosa. Pero esa otra cosa hay que buscarla dentro de uno mismo; nadie más puede indicarte la dirección. Tienes tu destino dentro de ti. Tienes la semilla dentro de ti. Antes de empezar a correr tras algo, lo más fundamental es cerrar los ojos, armonizarte contigo mismo, con tu energía, y escucharla, y lo que diga es bueno para ti. Entonces te sentirás satisfecho, colmado. Poco a poco te irás acercando más y más a tu plenitud, a tu florecimiento.


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