El cielo como es

Antes de empezar les recuerdo que el cielo no es un lugar, el cielo es un estado del ser donde el ser deja su yo integrándose totalmente con Dios.

JEBUNA

BUSCANDO EL CIELO

Antes de empezar les recuerdo que el cielo no es un lugar, el cielo es un estado del ser donde el ser deja su yo integrándose totalmente con Dios Todo y Eterno. ¿Y cómo un ser puede ser otro ser? Sencillo, es como gota de agua que cae en el inmenso océano, ¿Dónde está?, en ningún lugar... la gota es océano. Solo la gota de agua que con identidad es esclava de su EGO.

Para empezar pensemos en los pequeños recuerdos que quedaron después de la caída y de cómo es el maravilloso universo espiritual del que fuimos expulsados. Seguramente en sueños se nos muestre superfluos paquetes, o porque no, en este mundo cuando experimentamos emociones generadas por las acciones como el verdadero amor, el compartir, el perdón, el servicio a los demás y quizás otras acciones que elevan nuestro existencia a la grandeza de un ser iluminado.

De lo que puedo estar seguro es lo que el cielo no es, el cielo no puede ser ni relativo y ni cuántico, en el cielo tampoco debe existir el tiempo y mucho menos leyes físicas, lo digo porque la voluntad nunca obedece leyes de naturaleza física, la voluntad, solo obedece a las leyes de la espiritualidad, la voluntad, es sensible a sentimientos y responde solo a sus manifestaciones. La emoción y el deseo altruista de darlo todo mueve el verdadero engranaje de la voluntad.

En el cielo solo puede estar todo aquello que tenga ausencia total de lo material, el querer poseer te aleja del paraíso porque toda carga material por pequeña que sea te impide el estado sutil de la espiritualidad, cada acción a favor de la materia te ata y te esclaviza. En el cielo es indispensable la libertad absoluta porque la voluntad solo actúa cuando es libre.

El cielo es parecido a nuestros pensamientos, todo es en un ya, es como cuando digo: ¿cómo es la luna?, tu mente responde al instante y te lleva allá o, ¿Cómo es el sol?, de inmediato estás conectado con todo lo que te relaciona con él. En el cielo ya está todo sin la necesidad de conectarte con nada porque allá estás conectado con todo, claro que allá es como acá, pero en estado sutil. Es como el pez que está en el agua, este no necesita buscarla porque ya está en ella. Al pez que es consciente de esto, lo único que le basta es disfrutar del amor, la paz y la felicidad.

Pero en el cielo hay una paradoja curiosa, se puede ser universo o se puede ser monada en un abrir y cerrar de ojos, porque la voluntad se puede manifestar con todo en lo más pequeño y a su vez en lo más grande porque la voluntad permite y puede pasar de un estado a otro sin los requerimientos del tiempo. Por ejemplo: La gota de agua es al océano como el océano al agua, océano y gota son en sí lo mismo, pasando de una manifestación a otra sin ninguna dificultad.

Para cerrar aclaro, ¿Qué es una Monada? Imagínese la gota más pequeña de agua del océano, tan pequeña que no puede haber una más pequeña que, por pequeña que sea sigue siendo en esencia de lo que está hecho el océano, en este caso la monada es H2O. En el caso de Dios, su monada contiene en esencia el todo que a su vez conforma a Dios que es el todo absoluto y así de esta forma Dios es omnipresente.

El cielo no lo hace el entorno, sino sus habitantes, no se le olvide.