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El espíritu humano crece como el árbol de la vida
24/04/2020

EL ESPÍRITU HUMANO CRECE COMO EL ÁRBOL DE LA VIDA

OMRAAM MIKHAEL

El espíritu humano crece como el árbol de la vida; echa raíces, extiende sus ramas y hojas en todas direcciones, abre sus flores y da frutos en abundancia.

Los arboles seres con magia
02/12/2019

LOS ARBOLES SERES CON MAGIA

FERNANDO PESSOA

Los arboles nos han acompañado a lo largo de la historia brindándonos protección y energía. Respetados y venerados por numerosos cultos y tradiciones.

El árbol que daba manzanas
26/11/2019

EL ÁRBOL QUE DABA MANZANAS

JBN

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol.

El árbol como el Maestro
21/10/2019

EL ÁRBOL COMO EL MAESTRO

MISAEL GODOY

¿Habéis visto los árboles a través del sendero? Ellos son como la sustancia alimentadora, nutriente de la existencia como otras especies vivientes.

Sobre las árboles
20/09/2019

SOBRE LAS ÁRBOLES

VLADIMIR ANTONOV

Por ejemplo, cada planta, así como cada ser encarnado en el mundo, tiene alrededor de su cuerpo una «envoltura» de bioenergía: así llamado «capullo».

Árboles que retienen el agua
23/08/2019

ÁRBOLES QUE RETIENEN EL AGUA

JEBUNA

¿Por qué hay tan poca agua en nuestra tierra? Pregunta una niña de una aldea. Hija, nunca cuidamos los bosques por eso estas tierras son secas.

Verde es el árbol de doradas frutos que es la vida
22/07/2019

VERDE ES EL ÁRBOL DE DORADAS FRUTOS QUE ES LA VIDA

SAMAEL AUN WEOR

Parecemos verdaderos pavos vanidosos con el traje que cargamos y con los zapatos muy brillantes, aunque por aquí, por allá y acullá circulen millones.

Cuida un árbol
21/06/2019

CUIDA UN ÁRBOL

RABINDRANATH TAGORE

El siguiente diálogo entre Einstein y Tagore sobre la naturaleza de la realidad. La infinita personalidad de la verdad humana incluye el Universo.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».