Macrobiótica obsesiva

La macrobiótica es puro taoísmo. No hay ni reglas ni prohibiciones. Pone su énfasis en la consciencia, la libertad, la sensibilidad y flexibilidad.

OSHO

MACROBIÓTICA SIN MANÍAS

Sannyasins me han dicho que no apruebas la macrobiótica. ¿Es así?

Me pregunto si tus críticas se dirigen más bien contra las actitudes obsesivas hacia la dieta que contra los principios de la macrobiótica. La macrobiótica es puro taoísmo. No hay ni reglas ni prohibiciones. Pone su énfasis en la consciencia, la libertad, la sensibilidad y la flexibilidad. No tiene absolutamente nada que ver con manías alimenticias, dietas rígidas o actitudes obsesivas. Algunos, erróneamente, contemplan el arroz integral como la base de la macrobiótica, pero se trata tan solo de un elemento que puede usarse o descartarse, ser reconocido o ignorado.

¿Podrías, por favor, comentar algo al respecto?

Primero de todo: estoy en contra de todas las manías, independientemente del tipo de manía que sea. Estoy en contra de todas las manías porque las manías atraen a las personas que tienen una mentalidad obsesiva. Las manías se convierten en lugares donde se ocultan las personas que están dementes. La gente anormal se oculta tras manías y crea sistemas, teorías y dogmas para racionalizarlas.

Yo vivía con una mujer. Era una mujer encantadora pero estaba casi loca por la limpieza. Se pasaba todo el día limpiando la casa, todo el día decorándola, y sin ningún objeto porque nunca permitía que nadie entrara en la casa. Si acudía alguna visita la recibía en el césped.

  • Está usted continuamente limpiando y decorando su casa...
  • Le preguntaba yo, pero observo que nunca deja entrar a nadie.
  • Es que la gente lo ensucia todo.
  • Entonces, ¿qué sentido tiene todo eso?
  • La limpieza –decía- está cerca de Dios.

Esa mujer estaba loca. La limpieza se había vuelto meramente un lugar donde ocultarse. Se había convertido en un ritual. Se mantenía ocupada limpiando todo el día. Toda su vida se reducía a pasarse todo el día limpiando, era un completo desperdicio. Pero no puede decirse que la limpieza sea algo malo; la limpieza es buena.

Así que ella tenía una razón. Estaba loca, pero con una racionalidad perfecta. Ni siquiera su marido podía entrar en el salón. Y ella jamás se permitió tener un niño, porque los niños son sucios y crean problemas y lo desordenan todo. Su vida entera se encontraba sacrificada ante el altar de la limpieza.

  • Le dije: Desde luego, ha demostrado usted que la limpieza es lo siguiente después de Dios. Ha hecho usted de ella un altar de Dios y está sacrificando toda su vida por ella.
  • Pero ella decía: ¿Estoy equivocada?

No puede decirse que esté equivocada. La limpieza es buena, es higiénica; pero hay un límite. El maniático siempre sobrepasa el límite. En lo más profundo de su interior está lleno de problemas.

  • Haga usted una cosa, le dije: no limpie la casa durante tres días. Si puede permanecer cuerda durante tres días sin limpiar la casa, yo también me uniré a usted y limpiaré su casa el día entero.
  • ¿Tres días sin limpiar?, dijo: Eso es imposible, me volvería loca.

¡Y es que estaba ya loca!...

Así que siempre que hay una manía detrás de la cual alguien se oculta, sea cual sea esa manía -ya se trate de la macrobiótica o de cualquier otra cosa- yo estoy en contra de ella. Estoy en contra de las actitudes obsesivas.

Permíteme que te cuente una anécdota: Un hombre regresó a su casa después del partido de fútbol. Su esposa le miró por encima del periódico y dijo:

  • Mira, Fred: hay un artículo en el periódico que habla de un hombre que dio su mujer a un amigo suyo a cambio de un abono por la temporada de fútbol.
  • Tú eres un gran hincha del fútbol pero no harías una cosa así, ¿verdad?
  • Desde luego que no lo haría -respondió Fred-.
  • Es algo ridículo y criminal: ¡la temporada ya termino!

Esta es la mentalidad de un hincha, del maniático. Pero esta gente puede ocultarse tras bellas razones.

Mahatma Gandhi estaba continuamente preocupado con la evacuación del vientre. Estaba casi obsesionado por ello. Pensar ocasionalmente en tu estómago cuando lo tienes alterado está bien, pero estar continuamente ponderando y meditando y pensando, obsesivamente en él es un disparate. Pero él estaba continuamente pensando obsesivamente en su intestino, como si se tratara de la cuestión más importante del mundo. Rezaba sus oraciones o se iba a ver al virrey o tomaba parte en la conferencia de la mesa redonda donde se iba a decidir el destino de la India, pero primero se ponía, un enema. Te resultará sorprendente, pero en su diario alude al enema tanto como a Dios. El enema parecía ser su segundo Dios.

Pero si razonabas con él parecía tenerlo perfectamente claro: el estómago tiene que estar completamente limpio porque si el estómago no está limpio llegan toxinas a todo el cuerpo, y esto y aquello y lo de más allá, y solo cuando el estómago está limpio puede estar limpia la mente. ¿Cómo puede estar sana la mente sin un cuerpo sano? Entonces seguía y seguía argumentando acerca de ello, pensando sobre ello. Pero de hecho se trata de una manía y de una especie de enfermedad. Y ello no muestra que se trate de alguien con una mente sana: evidencia una mente insana.

Yo estoy en contra de este tipo de actitud. Se lo he dicho a muchos sannyasins... porque vienen a mí con sus manías. Un joven vino y me dijo que había venido a mí para aprender a vivir ¡solo con agua! Yo le dije: ¿Quieres hacer de mí un criminal? Si te digo cómo vivir solo con agua ¡morirás!. Era delgado y estaba encorvado, casi a punto de un colapso, pero tenía esa manía de que la pureza es solo posible a través del agua. Que solo el agua es pura y todo lo demás es impuro. Sus ojos se estaban poniendo amarillos, enfermos. No estaba comiendo bien, su cuerpo estaba famélico y con el tiempo su cerebro empezaba a estar febril. Y cuanto más febril se ponía, más se esforzaba en purificarse. Tengo que decirle a toda esa gente que se están encaminando hacia una dirección muy, muy peligrosa.

Vienen a mí adictos a la macrobiótica... Yo no estoy en contra de nada en particular, porque no estoy a favor de nada en particular. Simplemente estoy a favor de la vida, de la vida en toda su inmensa riqueza...

Dices: La macrobiótica es puro taoísmo. Ningún principio ni teoría pueden ser puro taoísmo. Ni siquiera el taoísmo es puro taoísmo. Lao Tse se resistió toda su vida... se negó a tener discípulos, rechazó todos los llamamientos para que estableciera una teoría a partir de su principio, porque decía: Cuando se habla del Tao ya no es el Tao. La verdad no puede ser dicha, no puede teorizarse acerca de ella. Solo al final escribió algo, y eso lo hizo también bajo presión. Estaba abandonando China. Al parecer, estaba viniendo a la India. Todo el mundo acaba por llegar finalmente a la India. La India no es un punto geográfico, es la fuente misma de toda la consciencia humana. Todo el que quiere ser reorientado tiene que venir a oriente. Oriente significa simplemente orientación.

Lao Tse... por supuesto que los eruditos chinos nunca dicen que se encaminó a la India; eso ofende a su ego. Lo que dicen es que se dirigía al sur, pero la India es el sur de China. Y, desde luego, parece significativo: Lao Tse regresando a la India. Eso parece ser absolutamente relevante. Todo el mundo tiene que venir. La India es el hogar de todos.

Fue detenido en la frontera de China por los oficiales del gobierno, que le dijeron: No te permitiremos salir del país con tu tesoro. Tienes que dejar tu tesoro.

¿Qué queréis decir?, preguntó él.

Le dijeron: Tienes que escribir un libro antes de dejar nuestro país. Tú sabes algo. Tienes que escribirlo y entregárselo en mano al gobernador. Entonces podrás partir.

Así que fue forzado por esos oficiales en la frontera. En tres días escribió rápidamente el Tao Te King entero. Pero en las primeras líneas dice: El Tao no puede ser pronunciado, y el Tao que se pronuncia no es ya el Tao. Así que ni siquiera el taoísmo es puro Tao; el ismo lo hace impuro. Así que olvídate de la macrobiótica, de que es puro taoísmo. Es una teoría, una hipótesis.

No hay reglas ni prohibiciones. Si no hay ni reglas ni prohibiciones, Porqué preocuparse innecesariamente acerca de la macrobiótica entonces? ¿Qué objeto tiene entonces el que te califiques de seguidor de la macrobiótica si no hay reglas ni regulaciones? Hay...

La macrobiótica no tiene nada que ver con el arroz integral. ¡Pero si están como locos con el arroz integral! Piensan que el arroz integral es Dios y que a menos que vivas a base de arroz integral te perderás. Pero tú dices: Algunos, erróneamente, contemplan el arroz integral como la base de la macrobiótica, pero se trata tan solo de un elemento que puede usarse o descartarse, ser reconocido o ignorado. Pero, ¿qué es lo que queda entonces? Si hasta se descarta o ignora el arroz integral y no hay principios ni regulaciones, y es puro taoísmo, ¿qué queda entonces? No queda nada. Entonces puedo decirte felizmente: Sí, sé un seguidor de la macrobiótica, no hay problema!.

Estoy en contra de las manías. Estoy en contra de una vida disciplinada. No estoy en contra de la disciplina; estoy en contra de la vida disciplinada. La disciplina debería surgir momento a momento desde el interior de tu ser. Debería ser una luz interna, no imponerse desde el exterior. Uno debería moverse desde una profunda responsabilidad ante la vida. No debería seguirse ninguna doctrina, porque si sigues una doctrina entonces tienes ya una conclusión que te acompaña. Vives mediante esa conclusión. Vives desde un centro que ya está fijo. Entonces no eres libre. No puedes ser flexible; tu principio, tu idea, tu centro, tu conclusión no te permite ser flexible. Reaccionarás de acuerdo con tu conclusión. Pero si eres libre y en cada momento decides tu propia conclusión, si no la vas acarreando desde el pasado, entonces es válido. Entonces tienes una disciplina -una disciplina real- pero no tienes una vida disciplinada.

Cualquier hombre que está auténticamente vivo no tiene carácter, no puede tener un carácter. El carácter es siempre algo que está muerto, es una estructura alrededor tuyo que proviene del pasado, de la experiencia pasada. Si actúas a partir de tu carácter no actúas en absoluto; simplemente reaccionas. No respondes. Se responde desde y el propio ser, sin ningún centro, sin ninguna conclusión. No a través del pasado; la respuesta proviene del aquí-ahora, pura, virginal.

Esa es la disciplina que yo aprecio. Esa es la disciplina que amo. Pero cualquier otra disciplina que te fuerces a seguir, que tú ejerzas, es peligrosa. Te matará. Así es como ha muerto ya mucha gente: su disciplina les ha matado.