La vida es una meditación

La meditación se practica en todo momento. La actitud mental es lo importante y no la postura. La verdad se descubre sentados, caminando o acostados.

HUI NENG

Que tu mente descanse

Hui Neng es el 6to y último patriarca de la práctica zen, y es la persona que muchos consideran como el padre del Budismo Zen moderno.

Hui Neng enseñaba que la meditación debería ser practicada en todos los momentos, no solamente durante los momentos formales de práctica. Ponía énfasis en el hecho de que es la actitud de la mente lo que es más importante, y no la postura ni la posición física. Esto es porque la verdad se puede descubrir sea que nos encontremos sentados, caminando o acostados. ¿Cuál es esa actitud de mente? es la atención plena. ¿Qué significa esto? Significa vivir cada momento conscientemente, consciente de tus pensamientos, tus palabras, tus acciones y el significado más profundo de cada una de ellas. Si somos diligentes y cuidamos cada una de estas áreas de nuestro ser dejaremos espacio para cultivar la paz y la alegría. Si no lo somos, dejaremos espacio para cultivar la discordia y la acción poco hábil.

Cuida tus pensamientos, se convierten en palabras. Cuida tus palabras, se convierten en acciones. Cuida tus acciones, se convierten en hábitos. Cuida tus hábitos, se convierten en tu carácter. Cuida tu carácter, se convierte en tu destino.

El sutra del altar

Hui Neng es el autor de la única obra china que ha sido incluida en el Tripitaka (compendio de obras canónicas de la tradición budista) y que, por lo tanto, está designada como sutra (una palabra que tradicionalmente se reserva a los discursos del Buda). Hui Neng vivió entre el 638 y el 713 de nuestra era y es venerado por todas las escuelas budistas chan y zen. Se le reconoce como el sexto patriarca del budismo chan y quizá se le considere más propiamente como el fundador de esta tradición, ya que fue el primero en dar al budismo chan un verdadero sello chino, pues antes de Hui Neng el budismo en China tenía características culturales muy marcadas del budismo indio.

La súbita iluminación

El Sutra de Hui Neng, conocido también como el Sutra del Altar, comienza de manera autobiográfica. Hui Neng, cuando era un pobre leñador analfabeto, escuchó por casualidad el Sutra del Diamante porque alguien en el pueblo estaba recitándolo y, al solo escucharlo, de inmediato alcanzó la iluminación. Supo entonces que esa persona que estaba recitando el sutra vivía en el monasterio del quinto patriarca y decidió ir ahí, donde al solicitar su ingresó se le asignó la labor de moler el arroz.

En busca del sexto patriarca

Un día, para poner a prueba a sus seguidores y encontrar a un sucesor, el quinto patriarca pidió a los monjes que escribieran un poema que expresara su comprensión del chan. Shen Hsiu, el monje de mayor brillantez intelectual, fue el único que aceptó el desafío y escribió su poema sobre un muro, aunque de manera anónima en un principio. Comenzaba comparando al cuerpo humano con el árbol de bodhi, bajo el cual el Buda alcanzó la iluminación:

Nuestro cuerpo el árbol de bodhi es
y nuestra mente un espejo puro y claro.
esmérate en limpiarlo momento a momento una y otra vez,
no dejando asentarse al sarro.

Al escuchar que alguien recitaba esos versos, Hui Neng respondió:

No árbol de bodhi hay,
ni la superficie de un espejo claro,
siendo todo vacuidad,
¿dónde, pues, se asienta el sarro?.

El exilio

Un oficial que pasaba por ahí le hizo el favor de escribir su poesía en la pared. Cuando el quinto patriarca leyó los versos de Hui Neng comprendió enseguida que éste había percibido con claridad la esencia de la mente, pero también advirtió los peligros potenciales que podrían suscitarse a causa de los celos, si de pronto se elevara en forma pública a la más alta posición a un joven aparentemente tan sencillo. Borró de la pared los versos de Hui Neng, en secreto lo designó su sucesor y lo envió de inmediato a que se ocultara.

15 años después, todavía escondido y sin haber sido ordenado, Hui Neng se encontró con dos monjes que discutían acerca de una bandera que ondeaba al viento. Es la bandera la que se mueve, decía uno de ellos. No, es el viento el que se mueve, aseguraba el otro. Lo que se mueve es la mente, les dijo Hui Neng.

Reconocimiento

Cuando le contaron esto al maestro del monasterio, él que había escuchado ya tantos rumores sobre el sexto patriarca fugitivo reconoció que se trataba de Hui Neng y le pidió que fuera su maestro. Así comenzó la trayectoria de Hui Neng como uno de los más grandes maestros del chan.

Las enseñanzas

El Sutra de Hui Neng conserva varias enseñanzas del maestro sobre aspectos del camino. Él hizo comentarios acerca de diversos temas: la ética, la meditación y, por supuesto, la sabiduría. También habló con respecto a la manera en que se consideraba al Dharma en su época e hizo algunas distinciones muy claras y prácticas. Por ejemplo, en ese tiempo florecieron dos escuelas de manera paralela, precisamente la de Hui Neng, en el sur y la de Shen Hsiu, en el norte. Se les reconocía como la del despertar repentino (la del sur) y la del despertar gradual (la del norte). La cuestión de cuál secta deberían seguir tenía intrigados a algunos eruditos budistas de aquellos días. Hui Neng lo entendió así y se dirigió a la concurrencia con estas palabras:

En lo que respecta al Dharma, solo puede haber una escuela. Si hay alguna distinción radica en el hecho de que el fundador de una escuela es del norte mientras que el otro es del sur. Solamente hay un Dharma, aunque algunos discípulos comprenden esto más rápido que otros. La razón por la cual se les llama repentina o gradual se debe a que algunos discípulos son más eficaces que otros en su disposición mental. Por lo que concierne al Dharma, la distinción entre repentino o gradual no existe. (A. F. Price y Wong Mou-lam, traductores, The Diamond Sutra and the Sutra of Hui-Neng, Shambhala, Boston 1990, p. 129)