LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
HOME VER MEDITACION VER TEMA PARA HOY RELATOS VER RECETAS VEGANAS VER ILUMINACION ESPIRITUAL MUSICA PARA MEDITAR VISITA NUESTRA GALERIA BUSCAR ESCRITOS RELATOS VINCULOS RAPIDOS
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - EXISTENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

FRASES RABINDRANATH TAGORE

FRASES Y CITAS RABINDRANATH TAGORE

VER ESCRITOS RABINDRANATH TAGORE

RABINDRANATH TAGORE

MAS FRASES DE RABINDRANATH TAGORE

  • Tú no ves lo que eres, sino tu sombra.
  • Hacer preguntas es prueba de que se piensa.
  • Los hechos son muchos, pero la verdad es una.
  • El pájaro quisiera ser nube; la nube, pájaro.
  • La verdad no está de parte de quién grite más.
  • A los largos sentimientos, largas consecuencias.
  • Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.
  • No puedes cruzar el mar simplemente mirando al agua.
  • Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.
  • La vida es la constante sorpresa de saber que existo.
  • No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
  • La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada.
  • La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta.
  • Las estrellas no tienen miedo a aparecer como luciérnagas.
  • El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
  • Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.
  • Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.
  • Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
  • Si quieres apaga tu luz, yo descubriré tu oscuridad y la amaré.
  • Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo.
  • El eco se burla de su origen para demostrar que es el original.
  • Es muy simple para ser feliz, pero es muy difícil de ser simple.
  • Déjame sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo.
  • Llevo en mi mundo que florece todos los mundos que han fracasado.
  • El gorrión siente lástima por el pavo real y la carga de su cola.
  • Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor.
  • Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
  • ¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!
  • La mariposa no cuenta meses sino momentos, y tiene tiempo suficiente.
  • El benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta.
  • El entendimiento agudo y sin grandeza, lo pincha todo, pero nada mueve.
  • El que se ocupa demasiado en hacer el bien, no tiene tiempo de ser bueno.
  • Una mente completamente lógica es como un cuchillo completamente afilado.
  • Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.
  • El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.
  • La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos.
  • Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies.
  • No es tarea fácil dirigir a hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo.
  • Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.
  • El hombre se adentra en la multitud por ahogar el clamor de su propio silencio.
  • Las raíces bajo la tierra no piden recompensa por hacer que las ramas den frutos.
  • Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
  • Lo que es eterno en el momento, se vuelve superficial si se estirara en el tiempo.
  • La verdad levanta tormentas contra sí y desparrama su semilla a los cuatro vientos.
  • Los árboles son un esfuerzo sin fin de la tierra para hablar con cielo que escucha.
  • Cruzamos el infinito a cada paso; nos encontramos con la eternidad en cada segundo.
  • El amor es un misterio sin fin, porque no hay causa razonable que pueda explicarlo.
  • El sabio nos advierte que la vida es tan sólo una gota de rocío en una hoja de loto.
  • La muerte no es apagar la luz; sólo es encender la lámpara porque ha llegado el alba.
  • La patria no es la tierra. Sin embargo, los hombres que la tierra nutre son la patria.
  • Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.
  • No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
  • Sonrió y me habló de nada y me pareció que para esto había estado esperando mucho tiempo.
  • Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiera la mano de su dueño.
  • Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos.
  • El mundo amó al hombre cuando sonreía. El mundo se convirtió en su pesadilla cuando él se rió.
  • La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
  • Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás.
  • Las raíces por debajo de la tierra nos dicen que no hay más recompensa que las ramas fructíferas.
  • Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.
  • Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
  • Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
  • ¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.
  • Si no puedo hacerlo a través de una puerta, voy a ir a través de otra puerta, o voy a hacer una puerta nueva.
  • No hay más que una historia: La historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor.
  • El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un amante. Su único fin está en el amor.
  • Las nubes vienen flotando en mi vida, ya no para llevar a la lluvia o tormenta, sino para agregar color a mi cielo en la puesta del sol.
  • Dormía…, dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir… y el servir era alegría.
  • La educación más alta es la que no se limita a darnos la información, sino que hace que nuestra vida esté en armonía con toda la existencia.
  • La pequeña sabiduría es como el agua en un vaso: clara, transparente, pura. La gran sabiduría es como el agua en el mar: oscura, misteriosa, impenetrable.
  • El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.

ARTICULO RELACIONADO

NO QUIERO SER UN CREYENTE

RABINDRANATH TAGORE

Vivir la vida

Solo mi experiencia puede satisfacerme, puede colmar mi búsqueda.

Nunca leo las escrituras; de hecho, las evito, porque tengo mi propia experiencia de lo trascendental y no quiero que las palabras de otros se mezclen con mi experiencia original, auténtica, individual. Quiero ofrecerle a Dios exactamente lo que constituye el latido de mi corazón. Puede que otros lo hayan conocido —sin duda, otros lo han conocido— pero su conocimiento no puede ser mi conocimiento. Solo mi experiencia puede satisfacerme, puede colmar mi búsqueda, puede darme confianza en la existencia. No quiero ser un creyente.

No quiero ser un creyente; quiero ser alguien que sabe. No quiero tener muchos conocimientos; quiero ser lo suficientemente inocente como para que la existencia me revele sus misterios. No quiero ser considerado un santo.

Solo tengo un deseo: ser recordado como un cantor de canciones, como un bailarín, como un poeta que ha ofrecido todo su potencial, todas las flores de su ser, a la divinidad desconocida de la existencia. No quiero ser venerado; lo considero una humillación... algo feo, inhumano, y completamente distante del mundo. Todo hombre lleva en sí a Dios; toda nube, todo árbol, todo océano está lleno de divinidad, así es que ¿quién debe venerar a quién?

Obstinadas son las restricciones, pero me duele el corazón cuando intento vencerlas. La libertad es lo único que quiero, pero me avergüenzo de tener esperanza de ella.

Convivir en pareja

Cuento con la sabiduría Rabindranath Tagore.

Era un matrimonio pobre. Ella hilaba a la puerta de su choza pensando en su marido. Todo el que pasaba se quedaba prendado de la belleza de su cabello negro, largo como hebras brillantes salidas de su rueca. Él iba cada día al mercado con algunas frutas. A la sombra de un árbol, se sentaba a esperar, sujetando con los dientes su pipa vacía. No llegaba el dinero para comprar un pellizco de tabaco.

Se acercaba el día del aniversario de la boda y ella no cesaba de preguntarse qué podría regalar a su marido. Y, además, ¿con qué dinero? Una idea cruzó su mente. Sintió un escalofrío al pensarlo pero, al decidirse, todo su cuerpo se estremeció de gozo; vendería su pelo para comprarle tabaco. Ya se imaginaba a su hombre en la plaza, sentado ante las frutas, dando largas bocanadas a su pipa: aroma de incienso y de jazmín darían al dueño del puestecito la solemnidad y prestigio de un verdadero comerciante.

Sólo obtuvo por su pelo unas cuantas monedas, pero eligió con cuidado el más fino estuche de tabaco. El perfume de las hojas arrugadas compensaría largamente el sacrificio de su pelo. Al llegar la tarde, regresó el marido. Venía cantando por el camino. Traía en su mano un pequeño envoltorio: eran unos peines para su mujer que acababa de comprar tras vender su vieja pipa... Abrazados, rieron hasta el amanecer.

Diálogo entre Einstein y Tagore

Sucedió el 14 de julio de 1930, en la residencia del profesor Albert Einstein.

El siguiente diálogo entre Einstein y Tagore apareció en un artículo firmado por R. Tagore, “The Nature of Reality” (La Naturaleza de la Realidad) en la Modern Review XLIX, Calcuta, 1931, pp 42-43, y ha sido incluido por el premio Nobel Ilya Prigogine en su obra “Tan solo una ilusión”.

Einstein: ¿Cree usted en lo divino aislado del mundo?

Tagore: Aislado no. La infinita personalidad del Hombre incluye el Universo. No puede haber nada que no sea clasificado por la personalidad humana, lo cual prueba que la verdad del Universo es una verdad humana. He elegido un hecho científico para explicarlo. La materia está compuesta de protones y electrones, con espacios entre sí, pero la materia parece sólida sin los enlaces inter espaciales que unifican a los electrones y protones individuales. De igual modo, la humanidad está compuesta de individuos conectados por la relación humana, que confiere su unidad al mundo del hombre. Todo el universo está unido a nosotros, en tanto que individuos, de modo similar. Es un universo humano. He seguido la trayectoria de esta idea en arte, en literatura y en la conciencia religiosa humana.

Einstein: Existen dos concepciones distintas sobre la naturaleza del Universo: El mundo como unidad dependiente de la humanidad, y El mundo como realidad independiente del factor humano.

Tagore: Cuando nuestro universo está en armonía con el hombre eterno, lo conocemos como verdad, lo aprehendemos como belleza.

Einstein: Esta es una concepción del universo puramente humana.

Tagore: No puede haber otra. Este mundo es un mundo humano, y la visión científica es también la del hombre científico. Por lo tanto, el mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende, para su realidad, de nuestra conciencia. Hay cierta medida de razón y de gozo que le confiere certidumbre, la medida del Hombre Eterno cuyas experiencias están contenidas en nuestras experiencias.

Einstein: Esto es una concepción de entidad humana.

Tagore: Sí, una entidad eterna. Tenemos que aprehenderla a través de nuestras emociones y acciones. Aprehendimos al Hombre Eterno que no tiene limitaciones individuales mediadas por nuestras limitaciones. La ciencia se ocupa de lo que no está restringido al individuo; es el mundo humano impersonal de verdades. La religión concibe esas verdades y las vincula a nuestras necesidades más íntimas, nuestra conciencia individual de la verdad cobra significación universal. La religión aplica valores a la verdad, y sabemos, conocemos la bondad de la verdad merced a nuestra armonía con ella.

Einstein: Entonces, la Verdad, o la Belleza, ¿no son independientes del hombre?

Tagore: No

Einstein: Si no existiera el hombre, el Apolo de Belvedere ya no sería bello.

Tagore: No

Einstein: Estoy de acuerdo con esta concepción de la Belleza, pero no con la de la Verdad.

Tagore: ¿Por qué no? La verdad se concibe a través del hombre.

Einstein: No puedo demostrar que mi concepción es correcta, pero es mi religión.

Tagore: La belleza es el ideal de la perfecta armonía que existe en el Ser Universal; y la Verdad, la comprensión perfecta de la mente universal. Nosotros, en tanto que individuos, no accedemos a ella sino a través de nuestros propios errores y desatinos, a través de nuestras experiencias acumuladas, a través de nuestra conciencia iluminada; ¿cómo si no, conoceríamos la Verdad?

Einstein: No puedo demostrar que la verdad científica deba concebirse como verdad válida independientemente de la humanidad, pero lo creo firmemente. Creo, por ejemplo, que el teorema de Pitágoras en geometría afirma algo que es aproximadamente verdad, independientemente de la existencia del hombre. De cualquier modo, si existe una realidad independiente del hombre, también hay una verdad relativa a esta realidad; y, del mismo modo, la negación de aquella engendra la negación de la existencia de ésta.

Tagore: La verdad, que es una con el Ser Universal, debe ser esencialmente humana, si no aquello que los individuos conciban como verdad no puede llamarse verdad, al menos en el caso de la verdad denominada científica y a la que sólo puede accederse mediante un proceso de lógica, es decir, por medio de un órgano reflexivo que es exclusivamente humano.

Según la filosofía hindú, existe Brahma, la Verdad absoluta, que no puede concebirse por la mente individual aislada, ni descrita en palabras, y sólo es concebible mediante la absoluta integración del individuo en su infinitud. Pero es una verdad que no puede asumir la ciencia. La naturaleza de la verdad que estamos discutiendo es una apariencia – es decir, lo que aparece como Verdad a la mente humana y que, por tanto, es humano, se llama maya o ilusión.

Einstein: Luego, según su concepción, que es la concepción hindú, no es la ilusión del individuo, sino de toda la humanidad…

Tagore: En ciencia, aplicamos la disciplina para ir eliminando las limitaciones personales de nuestras mentes individuales y, de este modo acceder a la comprensión de la Verdad que es la mente del Hombre Universal.

Einstein: El problema se plantea en si la Verdad es independiente de nuestra conciencia.

Tagore: Lo que llamamos verdad radica en la armonía racional entre los aspectos subjetivos y objetivos de la realidad, ambos pertenecientes al hombre supra-personal.

Einstein: Incluso en nuestra vida cotidiana, nos vemos impelidos a atribuir una realidad independiente del hombre a los objetos que utilizamos. Lo hacemos para relacionar las experiencias de nuestros sentidos de un modo razonable. Aunque, por ejemplo, no haya nadie en esta casa, la mesa sigue estando en su sitio.

Tagore: Sí, permanece fuera de la mente individual, pero no de la mente universal. La mesa que percibo es perceptible por el mismo tipo de conciencia que poseo.

Einstein: Nuestro punto de vista natural respecto a la existencia de la verdad al margen del factor humano, no puede explicarse ni demostrarse, pero es una creencia que todos tenemos, incluso los seres primitivos. Atribuimos a la Verdad una objetividad sobrehumana, nos es indispensable esta realidad que es independiente de nuestra existencia, de nuestras experiencias y de nuestra mente, aunque no podamos decir qué significa.

Tagore: La ciencia ha demostrado que la mesa, en tanto que objeto sólido, es una apariencia y que, por lo tanto, lo que la mente humana percibe en forma de mesa no existiría si no existiera esta mente. Al mismo tiempo, hay que admitir que el hecho de que la realidad física última de la mesa no sea más que una multitud de centros individuales de fuerza eléctricas en movimiento es potestad también de la mente humana.

En la aprehensión de la verdad existe un eterno conflicto entre la mente universal humana y la misma mente circunscrita al individuo. El perpetuo proceso de reconciliación lo llevan a cabo la ciencia, la filosofía y la ética. En cualquier caso, si hubiera alguna verdad totalmente desvinculada de la humanidad, para nosotros sería totalmente inexistente.

No es difícil imaginar una mente en la que la secuencia de las cosas no sucede en el espacio, sino sólo en el tiempo, como la secuencia de las notas musicales. Para tal mente la concepción de la realidad es semejante a la realidad musical en la que la geometría pitagórica carece de sentido. Está la realidad del papel, infinitamente distinta a la realidad de la literatura.

Para el tipo de mente identificada a la polilla, que devora este papel, la literatura no existe para nada; sin embargo, para la mente humana, la literatura tiene mucho mayor valor que el papel en sí. De igual manera, si hubiera alguna verdad sin relación sensorial o racional con la mente humana, seguiría siendo inexistente mientras sigamos siendo seres humanos.

SITIO LIBRE DE PUBLICIDAD

REDES SOCIALES

VER BLOGSPOT VER INSTAGRAM VER TWITTER VER FACEBOOK VER PINTEREST

LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

www.lailuminacion.com

1997 - 2020