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FRASES LOUISA MAY ALCOTT

FRASES Y CITAS LOUISA MAY ALCOTT

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Louisa May Alcott: Hazte digno del amor y este vendrá.

Louisa May Alcott: El debate es masculino; la conversación es femenina

Louisa May Alcott: El amor desecha el temor, y la gratitud vence el orgullo.

Louisa May Alcott: ¡Animo, corazón mío! Siempre hay luz detrás de las nubes.

Louisa May Alcott: Cojo flores para las novias. ¿Quieres una? - ¿Una novia o una flor?

Louisa May Alcott: La esperanza puede reforzar el amor y la fe hace posible la resignación.

Louisa May Alcott: Tom se ha comprometido. - ¡Cuánto me alegro, Tom! ¿Y quién es la víctima?

Louisa May Alcott: Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho.

Louisa May Alcott: Las influencias persuasivas son mucho mejores que las palabras moralizadoras.

Louisa May Alcott: Hasta las personas más insignificantes ejercen cierta influencia en el mundo.

Louisa May Alcott: Felicidad es cuando la fe que tiene tu hijo en ti permanece inquebrantable a pesar de los años.

Louisa May Alcott: Tengan horas determinadas para el trabajo y el recreo; comprendan el valor del tiempo usándolo bien.

Louisa May Alcott: Me estoy haciendo viejo, ahora me doy cuenta. Las que eran unas mocosas ahora son unas bellas mujercitas.

Louisa May Alcott: Me preguntaba si mi sonrisa era tan grande como la de ella. Tal vez es igual de grande. Pero no tan hermosa.

Louisa May Alcott: Mme. de Staël dijo que la arquitectura era música congelada; así la escultura es espiritualidad cristalizada.

Louisa May Alcott: ¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!

Louisa May Alcott: Tienes bastante talento y virtudes, pero no hay que hacer ostentación, porque la vanidad estropea el carácter más fino.

Louisa May Alcott: Aproveché que estaba libre de servicio para casarme, no fuera que malos vientos se me llevaran a la novia en otra dirección.

Louisa May Alcott: No somos nosotros los que escogemos nuestras aptitudes y talentos; nacemos con ellos, y no conviene paralizarlos porque no nos gusten.

Louisa May Alcott: Morir, morir. Qué cómodo. Cuesta más vivir, luchar cada día. Morir por las mujeres es dejarlas viudas. ¡Y desprestigiar a los médicos!

Louisa May Alcott: Creo que para el sábado por la noche habrán descubierto que todo juego y nada de trabajo es tan malo como todo trabajo y nada de juego.

Louisa May Alcott: Las mujeres gustamos de las cosas extraordinarias y atrevidas, de lo romántico y valeroso; todas esas cosas tienen gran atracción para la mujer.

Louisa May Alcott: Mientras uno encuentra en sí mismo y en lo que persigue, no puede sentirse viejo. El signo más cierto de la vejez es el sentimiento de la soledad

Louisa May Alcott: ¿Casarme yo? Me gusta ir de un lado para otro, soy un vagabundo. Y a las mujeres, ya se sabe, les gusta todo lo contrario: seguridad, estabilidad...

Louisa May Alcott: Ningún chico sería mi amigo hasta que le hubiese ganado en una carrera. Y ninguna chica sería amiga mía si no trepaba a los árboles ni saltaba vallas

Louisa May Alcott: Así fueron pasando las semanas muy pesadamente, hasta que un día llegó la noticia, alegrando los corazones como alegra el sol el firmamento después de la tormenta.

Louisa May Alcott: No se lamenten ni se quejen mientras estoy ausente, ni piensen que podrán consolarse siendo perezosas y tratando de olvidar. Sigan con su trabajo, porque el trabajo es un consuelo bendito.

Louisa May Alcott: El verdadero talento y bondad no pasan mucho tiempo inadvertidos; aunque pasaran, el conocimiento de poseerlo y de usarlo bien, debe satisfacernos, la sencillez es el mejor encanto de todo poder.

Louisa May Alcott: La prosperidad sienta bien a ciertas personas que florecen mejor con los rayos del sol; otras, en cambio, necesitan la sombra, y son más dulces y delicadas al recibir el contacto de la brisa helada.

Louisa May Alcott: Si en realidad abrigaba alguna duda, la mirada del doctor Alec la disipó sin necesidad de palabras, al tiempo en que el hombre abría los brazos y la niña se echaba en ellos, convencida de que allí estaba su hogar.

Louisa May Alcott: El trabajo es saludable y hay bastante para todas; nos libra del aburrimiento y de la malicia, es bueno para la salud y el espíritu y nos da mayor sentido de capacidad y de independencia que el dinero o la elegancia.

Louisa May Alcott: Hija mía, las penas y tentaciones de tu vida comienzan ahora y quizá sean muchísimas, pero puedes vencerlas a todas si aprendes a sentir la fuerza y ternura de tu Padre celestial como sientes la de tu padre terrestre.

Louisa May Alcott: Todo lo supeditáis al casamiento. Pero, ¿Y si no os casáis? Porque debéis admitir la posibilidad de quedaros solteras. Lo cual no debe aterraros, porque no es ninguna deshonra. Podéis ser útiles a la sociedad y a vosotras mismas.

Louisa May Alcott: Tendrá una voluntad muy firme, ¿Eh? -inquirió Fanny. Sí, una voluntad firme, un corazón fuerte, un alma libre y un cuerpo atlético. Por eso la he hecho más grande que la mujer de la actualidad. La belleza y la fuerza han de ir juntas.

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