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FRASES JAIME LUCIANO BALMES

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JAIME LUCIANO BALMES

MAS FRASES DE JAIME LUCIANO BALMES

  • Gloria no es sinónimo de fama.
  • Yo soñaba que la vida era alegría.
  • La templanza es el vigor del alma.
  • Somos responsables, porque somos libres.
  • Sólo la inteligencia se examina a sí misma.
  • Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda.
  • No es tolerante quien no tolera la intolerancia.
  • Es imposible refutar al ignorante en una discusión.
  • Los hombres grandes son sencillos, los mediocres ampulosos.
  • Terrible es el error cuando usurpa el nombre de la ciencia.
  • No hay sabiduría sin prudencia. No hay filosofía sin cordura.
  • La naturaleza sin la señal de la mano del hombre es más sublime.
  • La educación es al hombre lo que el molde al barro: le da forma.
  • Las cosas bellas son perecederas y los bellos tiempos son efímeros.
  • La franqueza tiene sus límites, allende los cuales pasa a ser necedad.
  • Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente.
  • El pensar es un misterio; el hablar es un misterio; el hombre, un abismo.
  • Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera son muy pocos.
  • El argumento o razón de analogía es la base en que descansa el sentido común.
  • Juzgamos a las cosas de la vida no por sí mismas, sino por lo que nos afectan…
  • El pueblo comprende más pronto el lenguaje de las pasiones que el de la razón.
  • No es fácil opinar contra los propios intereses; éstos arrastran las opiniones.
  • En la lectura debe cuidarse de dos cosas: escoger bien los libros y leerlos bien.
  • La razón es un monarca condenado a luchar de continuo con las pasiones sublevadas.
  • ¡Ay de los pueblos gobernados por un poder que ha de pensar en la conservación propia!
  • El pensar bien no interesa solamente a los filósofos, sino a las personas más sencillas.
  • Voluntad firme no es lo mismo que voluntad enérgica y mucho menos que voluntad impetuosa.
  • Conocemos más los libros que las cosas, y el ser sabio consiste en saber cosas y no libros.
  • El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a otros.
  • El medio para deshacerse de un hombre amante de contradecir es callar y escuchar reposadamente.
  • Entendemos más por intuición que por discurso: la intuición clara y viva es el carácter del genio.
  • El corazón necesita amar. Celestial o terreno, ha de amar algún objeto, y es vano luchar contra esta ley.
  • Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables.
  • Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común.
  • Los hombres que alaban siempre son o simples o bajos; los que no alaban nunca son o imbéciles o envidiosos.
  • Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen latentes hasta que la ocasión las despierta y aviva.
  • La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de lo que se digiere.
  • El pensamiento bien consiste o en conocer la verdad o en dirigir al entendimiento por el camino que conduce a ella.
  • La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene, para triunfar, una ventaja sobre las demás pasiones, y es el que no exige nada.
  • El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete ese principio es intrínsecamente injusta.
  • Sin orden no hay obediencia a las leyes, y sin obediencia a las leyes no hay libertad, porque la verdadera libertad consiste en ser esclavo de la ley.
  • Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. El hombre sin pasiones sería frío, pero en cambio el hombre dominado por las pasiones, es ciego.
  • En la lectura deben cuidarse dos cosas: escoger bien los libros y leerlos bien. Nunca deben leerse libros que extravíen el entendimiento o corrompan el corazón.
  • No es muy difícil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
  • Determinar la forma de gobierno más convincente para un país, es encontrar el medio de hacer concurrir en un punto todas las fuerzas sociales, es hallar el centro de gravedad de una gran masa para ponerla en equilibrio.

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