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FRASES BARUCH SPINOZA

FRASES Y CITAS BARUCH SPINOZA

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Baruch Spinoza: Las cosas cognoscibles son infinitas.

Baruch Spinoza: Comprender es el principio de aprobar.

Baruch Spinoza: La devoción es el amor hacia aquel que admiramos.

Baruch Spinoza: Respuesta a una pregunta formulada por Jaris Jelles.

Baruch Spinoza: Existe tanta diferencia entre las cabezas como entre los paladares.

Baruch Spinoza: La alegría es el paso del hombre de una menor perfección a una mayor.

Baruch Spinoza: La tristeza es el paso del hombre de una perfección mayor a una menor.

Baruch Spinoza: El que se arrepiente de una acción es doblemente miserable e impotente.

Baruch Spinoza: Pues, como Dios es causa de sí mismo, basta que lo demostremos por sí mismo,.

Baruch Spinoza: Nadie que haya leído el Nuevo testamento puede dudar que los apóstoles fueron profetas.

Baruch Spinoza: La causa que hace surgir, que conserva y que fomenta la superstición es, pues, el miedo.

Baruch Spinoza: Sé también que es tan imposible que el vulgo se libere de la superstición como del miedo.

Baruch Spinoza: Si el hombre tiene una idea de Dios, Dios debe existir formalmente El hombre tiene una idea de Dios.

Baruch Spinoza: El derecho natural de cada hombre no se determina, pues, por la sana razón, sino por el deseo y el poder.

Baruch Spinoza: La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua.

Baruch Spinoza: Quinto Curcio ha señalado con acierto, no hay medio más eficaz para gobernar a la masa que la superstición.

Baruch Spinoza: La suprema ley es la salvación del estado, a la que deben responder todas las demás, tanto humanas como divinas.

Baruch Spinoza: He cuidado atentamente de no burlarme de las acciones humanas, no deplorarlas, ni detestarlas, sino entenderlas.

Baruch Spinoza: La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre.

Baruch Spinoza: Por lo tanto, esclavo es quien esta obligado a obedecer las órdenes del señor y sólo busca la utilidad del que manda.

Baruch Spinoza: La paz es una virtud, un estado mental, una disposición constante en pro de la Benevolencia, la Confianza y la Justicia.

Baruch Spinoza: Las ideas no son unas pinturas mudas sobre una pizarra; una idea, en tanto que es idea, incluye una afirmación o una negación.

Baruch Spinoza: Es sumamente raro que los hombres cuenten una cosa simplemente como ha sucedido, sin mezclar al relato nada de su propio juicio.

Baruch Spinoza: Los adivinos sólo infunden el máximo respeto a la plebe y el máximo temor a los reyes en los momentos más críticos para un Estado.

Baruch Spinoza: Sólo es libre aquello que existe por las necesidades de su propia naturaleza y cuyos actos se originan exclusivamente dentro de si.

Baruch Spinoza: La esperanza es una alegría insegura surgida de la idea de una cosa futura o pretérita de cuya realización dudamos en alguna medida.

Baruch Spinoza: Los judíos solían referir a Dios todas aquellas cosas que superaban su capacidad y cuyas causas naturales ignoraban en aquella época.

Baruch Spinoza: Si hay una idea de Dios, la causa de esta idea debe existir formalmente, y contener en sí misma todo lo que la idea contiene objetivamente.

Baruch Spinoza: Si no quieres repetir el pasado, estúdialo sin la ayuda mutua, los hombres viven necesariamente en la miseria y sin poder cultivar la razón.

Baruch Spinoza: Lo único por lo que se distinguen las naciones entre sí es por la forma de su sociedad y de las leyes bajo las cuales viven y son gobernadas.

Baruch Spinoza: Según el derecho de naturaleza, nadie está obligado a vivir según el criterio de otros, sino que cada cual es el garante de su propia libertad.

Baruch Spinoza: Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito... ¡No encontrarás a Dios en ningún libro!

Baruch Spinoza: El deseo es la esencia mima del hombre, en cuanto se concibe determinada a actuar sobre algo, merced a cualquier afección dada a la propia esencia.

Baruch Spinoza: Luego, una inteligencia que sea de hecho finita o de hecho infinita, debe comprender los atributos de Dios y las modificaciones de Dios, y no otra cosa.

Baruch Spinoza: Nosotros no podemos demostrar por la razón si es verdadero o falso el fundamento de la teología, a saber, que los hombres se salvan por la sola obediencia.

Baruch Spinoza: La Escritura suele pintar a Dios a imagen del hombre y atribuirle alma, ánimo, afectos e incluso cuerpo y aliento a causa de la débil inteligencia del vulgo.

Baruch Spinoza: Si los hombres pudieran conducir todos sus asuntos según un criterio firme, o si la fortuna les fuera siempre favorable, nunca serían víctimas de la superstición.

Baruch Spinoza: Dios no tiene derecha ni izquierda, ni se mueve ni está parado, ni se halla en un lugar, sino que es absolutamente infinito y contiene en sí todas las perfecciones.

Baruch Spinoza: Todas las cosas que hay en la naturaleza son cosas o acciones Ahora bien, el bien y el mal no son cosas ni acciones Luego el bien y el mal no existen en la naturaleza.

Baruch Spinoza: Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Baruch Spinoza: Ahora bien, que el hombre tenga la idea de Dios está claro, puesto que él entiende sus atributos y estos atributos, no pueden ser producidos por él, ya que es imperfecto.

Baruch Spinoza: Los teólogos se han afanado, las más de las veces, por hallar la forma de arrancar de las Sagradas Escrituras sus ficciones y antojos y avalarlos con la autoridad divina.

Baruch Spinoza: Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Baruch Spinoza: De donde resulta que ninguna sociedad puede subsistir sin autoridad, sin fuerza y, por tanto, sin leyes que moderen y controlen el ansia de placer y los impulsos desenfrenados.

Baruch Spinoza: Dado, pues, que la ley no es nada más que la forma de vida que los hombres se imponen a sí mismos o a otros por algún fin, parece que hay que distinguir ley humana y ley divina.

Baruch Spinoza: Los hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza.

Baruch Spinoza: Vemos que casi todos quieren hacer pasar sus invenciones por palabra de Dios y que no pretenden otra cosa que, so pretexto de religión, forzar a los demás a que piensen como ellos.

Baruch Spinoza: Quien es llevado por sus apetitos y es incapaz de ver y ni hacer nada que le sea útil es esclavo al máximo; y sólo es libre aquel que vive con sinceridad bajo la sola guía de la razón.

Baruch Spinoza: Los hebreos creyeron que su reinado era el reino de Dios y que sólo ellos eran hijos de Dios, mientras que las otras naciones eran enemigos de Dios, hacia las que sentían el odio más violento.

Baruch Spinoza: El Estado más violento será, pues aquel en que se niega a cada uno la libertad de decir y enseñar lo que piensa, y será, en cambio, moderado aquel en que se concede a todos esa misma libertad.

Baruch Spinoza: Nadie, en efecto, podrá jamás transferir a otro su poder ni, por tanto, su derecho, hasta el punto de dejar de ser hombre; ni existirá jamás una potestad suprema que pueda hacerlo todo tal como quiera.

Baruch Spinoza: Ningún milagro nos permite entender ni la esencia ni la existencia ni la providencia de Dios, sino que, por el contrario, estas cosas se perciben mucho mejor por el orden fijo e inmutable de la Naturaleza.

Baruch Spinoza: El método de interpretar la Escritura no es diferente del método de interpretar la naturaleza, sino que concuerda completamente con él entre la fe o teología y la filosofía no existe comunicación ni afinidad alguna.

Baruch Spinoza: Nota: Spinoza mantiene que los milagros, incluso los bíblicos, son meras construcciones mentales de los hombres sin ninguna realidad objetiva Al no ser construcciones divinas , sino del hombre, no permiten entender a Dios.

Baruch Spinoza: Tampoco hay nadie que no desee vivir con seguridad y sin miedo Pero esto es imposible que suceda, mientras esté permitido que cada uno lo haga todo a su antojo y no se concedan más derechos a la razón que al odio y a la ira.

Baruch Spinoza: El hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría consiste en una meditación no sobre la muerte, sino a propósito de la vida el odio a las otras naciones, era fomentada y alimentada mediante el culto diario.

Baruch Spinoza: La justicia y la injusticia reciben los nombres de equidad e iniquidad, porque quienes están encargados de dirimir los pleitos, están obligados a tratar a todos por igual, sin acepción de personas, y a defender por igual el derecho.

Baruch Spinoza: Todo cuanto deseamos honestamente se reduce a estos tres objetos principales, a saber, entender las cosas por sus primeras causas, dominar las pasiones o adquirir el hábito de la virtud y, finalmente, vivir en seguridad y con un cuerpo sano.

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ESTE ES EL DIOS O NATURALEZA DE SPINOZA

BARUCH SPINOZA

DIOS O NATURALEZA

“Aquel ser eterno e infinito que llamamos Dios o Naturaleza”.

La esencia infinita de Dios, y su eternidad, son conocidas por todos. Y si los hombres no tienen de Dios un conocimiento tan claro como el que tienen de las nociones comunes, se debe a que no pueden imaginarse a Dios como imaginan los cuerpos; y a que unieron el nombre “Dios” a imágenes de cosas que suelen ver. Lo que difícilmente pueden evitar, pues los hombres son continuamente afectados por los cuerpos exteriores”

HAY QUIEN SE IMAGINA A DIOS A SEMEJANZA DEL HOMBRE

“Hay quien se imagina un Dios a semejanza del hombre, compuesto de cuerpo y alma, y sometido a pasiones. Prescindo de la opinión de estos hombres, porque todos los que han examinado de algún modo la naturaleza divina, niegan que Dios sea corpóreo. Lo cual prueban muy bien, ya que por cuerpo entendemos cualquier cantidad de materia larga, ancha y profunda, limitada según cierta figura, y nada más absurdo que eso pueda decirse de Dios, o sea, del ser absolutamente infinito.

Sin embargo, al mismo tiempo, se esfuerzan por demostrar esto mismo con otras razones, manifestando claramente que ellos consideran la sustancia corpórea o extensa (materia) como separada por completo de la naturaleza divina, y sostienen que ha sido creada por Dios. Pero ignoran totalmente con qué potencia divina ha podido ser creada, lo que pone de manifiesto que no entienden lo que dicen”

“Cuando usted dice, además, que si niego que se den en Dios eminentemente los actos de ver, oír, atender, querer, etc., no entiende usted qué Dios admito yo, sospecho que usted cree que no hay mayor perfección que la que puede expresarse con los mencionados atributos. No me extraña esto, porque creo que el triángulo, si tuviera la facultad de hablar, diría eso mismo, que Dios es eminentemente triangular, y que el círculo diría que la naturaleza divina es circular de modo eminente; y por el mismo motivo, todo el mundo atribuiría a Dios sus atributos y se haría similar a Dios y el resto le parecería deforme”

LAS ESCRITURAS NO PRETENDEN HACER SABIOS A LOS HOMBRES, SINO OBEDIENTES

“Además, quisiera advertir aquí que, cuando hablamos en cuanto filósofos, no debemos usar expresiones de la teología. Pues como la teología suele representar, y no sin razón, a Dios como un hombre perfecto, en teología es coherente decir que Dios desea algo, o que Dios se ofende con las obras de los impíos, mientras que se complace con las de los piadosos.

En filosofía, en cambio, como vemos claramente que atribuir a Dios aquellos atributos que hacen al hombre perfecto es tan impropio como si atribuyéramos al hombre aquellos que hacen más perfecto a un elefante o a un asno, estos términos y otros por el estilo no tienen cabida aquí ni cabe emplearlos sin confundir al máximo nuestros conceptos. Por tanto, en términos filosóficos, no se puede decir que Dios pide algo a alguien ni que algo le es molesto o agradable. Pues todos estos son atributos humanos que no tienen lugar en Dios

“Ni creo que sea necesario advertir aquí que, cuando la Escritura dice que Dios se enoja con los pecadores y que El es juez que conoce, decide y juzga las acciones de los hombres, habla al estilo humano y conforme a las opiniones vulgarmente aceptadas, porque no es su propósito enseñar filosofía ni hacer a los hombres sabios, sino obedientes”

POR QUÉ DISGUSTA A LOS PREDICADORES LA OPINIÓN DE SPINOZA SOBRE DIOS

“Y para que usted sepa qué contiene esta obra mía, que pueda disgustar a los predicadores, le diré que muchos atributos que ellos, y todos cuantos yo conozco, atribuyen a Dios, yo los considero como creaturas; y al revés, otras cosas que por sus prejuicios, ellos consideran como creaturas, yo defiendo que son atributos de Dios y que ellos los han entendido mal. Y además, yo no separo a Dios de la naturaleza tanto como lo hicieron todos aquellos de que tengo noticia”

“Sobre Dios y la naturaleza, sostengo una opinión muy distinta de aquella que suelen defender los modernos cristianos. Afirmo, en efecto, que Dios es causa inmanente, como se dice, de todas las cosas y no transitiva; aún más, que todas las cosas están en Dios y se mueven en Dios, lo afirmo yo con Pablo y quizá también, aunque de otro modo, con todos los antiguos filósofos e incluso, me atrevería a decir, con todos los antiguos hebreos, en cuanto se puede deducir de algunas tradiciones antiguas, pese a sus innumerables adulteraciones.

No obstante, cuando algunos piensan que el “Tratado teológico-político” se basa en que Dios y la naturaleza (por la cual entienden cierta masa o materia corpórea) son una y la misma cosa, están totalmente equivocados”

“Por Naturaleza naturante (productora) debemos entender lo que es en sí y se concibe por sí, o sea, los atributos de la sustancia que expresan una esencia eterna e infinita, esto es, Dios, en cuanto considerado como causa libre.

Por Naturaleza naturada (producida), en cambio, entiendo todo aquello que se sigue de la necesidad de la naturaleza de Dios, o sea, de cada uno de los atributos de Dios, esto es, todos los modos (infinitos y finitos) de los atributos de Dios, en cuanto considerados como cosas que son en Dios, y que sin Dios no pueden ser ni concebirse”

NO PODEMOS IMAGINAR A DIOS, PERO SÍ ENTENDERLO

No podemos imaginar a Dios, pero sí entenderlo. Además, yo no digo que conozco totalmente a Dios, sino que entiendo algunos atributos suyos, pero no todos ni la mayor parte, y es cierto que el ignorar su mayor parte no impide conocer algunos de ellos. Cuando estaba aprendiendo las matemáticas de Euclides, entendí primero que los tres ángulos del triángulo son iguales a dos rectos y percibí claramente esta propiedad del triángulo, aun cuando ignoraba otras muchas”

“En cuanto a saber qué es Dios o aquel modelo de verdadera vida: si es fuego, espíritu, luz, pensamiento, etcétera, no concierne en nada a la fe; como tampoco, en qué sentido es modelo de verdadera vida: si porque tiene un espíritu justo y misericordioso o porque todas las cosas son y actúan por él, y, por consiguiente, también nosotros entendemos por él y por él conocemos lo que es verdaderamente justo y bueno. No importa que defienda cada uno sobre todo esto.

Tampoco concierne en nada a la fe si uno cree que Dios está en todas partes según la esencia o según el poder; que dirige las cosas por su libertad o por la necesidad de su naturaleza; que prescribe las leyes como un príncipe o las enseña como verdades eternas; que el hombre obedece a Dios por la libertad de su voluntad o por la necesidad del divino decreto; que, finalmente, el premio de los buenos y la pena de los malos es natural o sobrenatural.

Estas cosas y otras mil, repito, no importa, para la fe, cómo las entienda cada uno, a condición de que no saque de ahí ninguna conclusión que le dé mayor licencia para pecar o que le haga menos obediente a Dios.

La fe no exige tanto la verdad como la piedad, y, por consiguiente, nadie es fiel más que por la obediencia. Por tanto, quien muestra la mejor fe, no es necesariamente quien muestra las mejores razones, sino quien muestra las mejores obras de justicia y caridad.

Cuán saludable y necesaria sea esta doctrina en el Estado para que los hombres vivan pacíficamente y en concordia, y cuántas y cuán grandes causas de perturbaciones y crímenes evite, lo dejo al juicio de todos”

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