La oveja pérdida

Ilustración del cuento: La oveja pérdida

La verdad es o no es. Siempre es total. No puedes decir que es cierta hasta cierto punto. No, la verdad no conoce gradaciones, no es relativa. Es o no es.

Cuento zen sobre la verdad

Al atardecer, un pastor se disponía a conducir el rebaño al establo. Entonces contó sus ovejas y, muy alarmado, se dio cuenta de que faltaba una de ellas. Angustiado, comenzó a buscarla durante horas, hasta que se hizo muy avanzada la noche. No podía hallarla y empezó a llorar desesperado. Entonces, un hombre que salía de la taberna y que pasó junto a él, le miró y le dijo: Oye, ¿por qué llevas una oveja sobre los hombros?

MORALEJA

Si buscas donde no debes hacerlo, todas tus tentativas serán insatisfactorias. Tienes de antemano un prejuicio, una teoría, una idea preconcebida que te hará ver ilusiones. No buscas, no eres ignorante, no eres inocente; estás ya lleno, la mente asume que la oveja está perdida y por ende obedeces a sus dictámenes. La mente acarrea con ciertas teorías y está tratando de demostrar su veracidad.

Un buscador de la verdad no lleva teorías con él. Siempre está abierto, vulnerable. Puede escuchar, puede ver, está despierto. Un hindú no puede escuchar, un musulmán no puede escuchar. ¿Cómo puede un hindú escuchar? Él ya sabe la verdad, no hay por qué escuchar. Intentas que escuche, pero no puede; su mente está tan repleta que nada le puede entrar. Un cristiano no puede escuchar, él ya conoce la verdad. Ha cerrado sus puertas a nuevos aires, ha cerrado sus ojos al nuevo amanecer, él ha alcanzado, ha llegado.

La verdad es o no es. Nada puede ser parcialmente cierto. La verdad es, la verdad no es. Siempre es total. No puedes dividirla. No puedes decir que es cierta hasta cierto punto. No, la verdad no conoce gradaciones, no es relativa. O es o no es.

Por eso cuando la mente concluye que Cristo es la única verdad, es imposible escuchar a Buda y viceversa. Incluso si te lo encuentras en el camino no serás capaz de escucharlo. Incluso si te encontrases a propio Buda no lo reconocerías.

Y todo el mundo está repleto de conclusiones, tienen su oveja perdida. Alguien es cristiano, algún otro es hindú, otro un budista. ¡Por eso es por lo que la verdad se pierde! Una persona iluminada espiritualmente no puede ser cristiana, hindú, o budista; una persona espiritual puede ser únicamente un sincero buscador. Busca y permanece abierto a cualquier conclusión. Su bote está vacío, su interior es totalmente virgen a cada ahora que se presente.


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