La iluminación espiritual

Las tretas de las sectas
-Cuento zen con moraleja-

Me hace pensar en las tretas de parte de las sectas y de los Maestros con egos descomunales: te revelan una pequeña verdad para venderte una gran mentira.

Cuento zen # 215

Cuento zen sobre las tretas de las sectas

Por lo común vivimos en el engaño, el ingenio y la estrategia; no vivimos como niños, inocentes. Planeamos, nos protegemos, nos fabricamos todas las salvaguardas posibles, pero ¿cuál es el resultado? Al fin y al cabo, ¿qué sucede? Por lo general, todas las salvaguardas son destruidas, toda astucia demuestra ser pura estupidez y en último término, el engaño se impone.

Un hombre entra en un restaurante de lujo acompañado por un niño. Sírvame el cubierto especial para mí, le dice al camarero, y un helado al pequeño. El caballero da cuenta del opíparo menú, mientras el niño repite su ración de helado. Bien, se levanta el comensal, dirigiéndose al pequeño, termina tu ración de helado mientras yo voy a hacer un recado.

El camarero prepara la cuenta y espera el regreso del padre del niño. Pero este tarda más de lo debido y el camarero pregunta al chico: Tu padre tarda un poco, ¿no? Mi padre está de viaje. ¿Cómo que está de viaje? ¿No acaba de salir de aquí hace un momento? ¿Se refiere a ese señor que entro conmigo? ¡Naturalmente! ¡No lo había visto en mi vida! Me lo encontré en la calle y me dijo que me invitaba a un helado.

MORALEJA

Este chiste me hace pensar en las tretas de gran parte de las sectas y de los Maestros con egos descomunales: te revelan una pequeña verdad para venderte una gran mentira. Así también actúa el ego personal: te da pequeñas satisfacciones para que olvides tu inmensa insatisfacción. Las apariencias no son la verdad. Parecer es una cosa, ser es otra. La única manera lograr la felicidad, alcanzando lo sublime, es compartir lo que vas obteniendo. Las verdades guardadas como secreto son egoístas intentos de tomas de poder. Dales perlas o semillas a los puercos. Estos las tragarán, no podrán digerirlas, pero las defecarán en tierras fértiles.

Todos vuestros eruditos religiosos y líderes no son más que memorias, memorias, entrenadas. No saben lo que dicen, pero lo dicen correctamente. Su lenguaje es correcto, su gramática es correcta, su pronunciación es correcta, su acento es correcto, pero todo ello es en vano, porque no entienden el significado, nunca lo han vivido. El significado se revela viviéndolo, experimentándolo. Pero ellos seguirán estando engañados y extenderán el engaño a los demás.

Por eso yo digo: los papas, los obispos; los shankaracharyas no cometen ningún crimen intencionalmente. Están profundamente dormidos; ¡no pueden hacer nada intencionalmente! Están viviendo una vida inconsciente. Sus palabras son muy hermosas, las han reunido de las fuentes más bellas, pero no han crecido dentro de su ser. Las palabras no son parte de su vida. Son tan ignorantes como las personas a las que enseñan.

El folklore popular transmite verdades que no comprende. Al contrario de los mentirosos, los sabios pueden revelarte una pequeña mentira para que obtengas una gran verdad. El Tarot fue lanzado al mundo como un banal juego de cartas. Todos los secretos están abiertos, hay mentes cerradas. El que tenga ojos para ver que vea.