El juego de la vida

Ilustración del cuento: El juego de la vida

En el momento en que aceptas, toda ansiedad desaparece. Surge una gran aceptación, y así es como tiene que estar tu mente, sin la penuria de la oración.

Cuento zen sobre la oración

Estando el Maestro haciendo oración, se acercaron a él los discípulos y le dijeron: Señor, enséñanos a orar.

Y él les enseñó del siguiente modo:

Iban dos hombres paseando por el campo cuando, de pronto, vieron ante ellos a un toro enfurecido. Al instante, se lanzaron hacia la valla más cercana, con el toro pisándoles los talones. Pero no tardaron en darse cuenta de que no iban a conseguir ponerse a salvo, de modo que uno de ellos le gritó al otro:

¡Estamos perdidos! ¡De esta no salimos! ¡Rápido, di una oración!

Y el otro le replicó: ¡No he rezado en mi vida y no sé ninguna oración apropiada!

¡No importa: el toro nos va a pillar! ¡Cualquier oración servirá!

Está bien, rezaré la única que recuerdo y que solía rezar mi padre antes de las comidas:

¡Señor, que sepamos agradecerte lo que vamos a recibir!

MORALEJA

Nada hay que supere la santidad de quienes han aprendido la perfecta aceptación de todo cuanto existe.

En el juego de naipes que llamamos vida cada cual juega lo mejor que sabe de las cartas que le han tocado. Quienes insisten en querer jugar no las cartas que les han tocado, sino las que creen que debería haberles tocado, son los que pierden el juego.

No se nos pregunta si queremos jugar. No es esa la opción. Tenemos que jugar. La opción es: ¿cómo jugarlo?

En el momento en que aceptas, toda preocupación desaparece. Surge una gran aceptación, y así es como tiene que estar tu mente, esa es la naturaleza de la mente; y no es tu problema, porque tú no eres la mente. Si fueras la mente, no habría habido ningún problema en absoluto.

¿Entonces quién elegiría y pensaría en trascender?

¿Y quién intentaría aceptar y comprendería la aceptación?

Una vez, se comprenda esto, te vuelves inocente, abandonas tu astucia, todas las estrategias y simplemente aceptas. No hay otro sistema que el de aceptar la naturaleza tal cual es y fluir con ella. Entonces no hay resistencia, entonces te vuelves como un niño que va con su padre, en profunda confianza.

En el juego de la vida aceptación total, quiere decir ausencia de deseos. El deseo surge de la no aceptación.

Todo tu esfuerzo, o todo tu juego aquí, es que te hagas consciente de la realidad tal cual es, es hacerte consciente del hecho, sin proporcionarte ninguna fantasía en torno a ello; el hacerte consciente de la verdad y aceptarla.


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