El apego

Ilustración del cuento: El apego

Este inusitado cuento es para mostrar lo dañoso que un insignificante apego puede resultar para quienes han llegado a ser ricos en dones espirituales.

Cuento zen sobre el apego

He aquí una historia que un Maestro contaba a sus discípulos para mostrarles lo dañoso que un simple e insignificante apego puede resultar para quienes han llegado a ser ricos en dones espirituales.

En cierta ocasión, un aldeano, montado en su asno, pasaba por delante de una cueva que había en la montaña, en el preciso momento en que la cueva, por arte de magia, y como ocurría muy raras veces, se abría para que entrara en ella quien quisiera enriquecerse con sus tesoros.

El hombre se introdujo en la cueva y se encontró ante verdaderas montañas de joyas y piedras preciosas con las que se apresuró a llenar las alforjas de su asno, porque sabía que, según la leyenda, la cueva solo permanecería abierta durante unos breves instantes, de modo que había que darse prisa para hacerse con el tesoro.

Una vez cargado el asno, el hombre salió de allí felicitándose por su buena suerte; pero, de pronto, recordó que se había dejado un diamante que aparto en la cueva. Entonces volvió sobre sus pasos y se introdujo otra vez en la cueva. Pero había llegado el momento en que la cueva debía cerrarse de nuevo, con lo que el hombre desapareció en su interior y nunca más se le volvió a ver.

MORALEJA

Nosotros acumulamos cosas porque tenemos el corazón vacío. Tarde o temprano debes elegir entre tus apegos y felicidad. Caerás muchas veces, una y otra vez te apegarás. Y tu mente es tal, que incluso puedes apegarte al desapego. Tu pauta es muy inconsciente, pero el esforzarte, el esfuerzo consciente, poco a poco te hará estar alerta y consciente. Y una vez que empieces a percibir la desgracia de estar apegado, entonces habrá menos necesidad de esfuerzo, porque nadie quiere sufrir, nadie quiere ser infeliz.

El apego obligan a las personas que se relacionan a convertirse en objetos y el amor ayuda a las personas a ser más libres, más independientes, más sinceros. Pero la verdad solo puede existir en un flujo constante, nunca puede estar congelada.

Pero todos tus apegos son así de absurdos. A todo se puede renunciar, excepto a tu consciencia más interna. No es que yo diga: Renuncia a ello, pero en lo profundo uno debería vivir en renuncia: uno debiera estar en el mundo, pero permaneciendo en constante renuncia.

Cuando puedas limpiar tu corazón de todos los apegos y aversiones, verás el Amor. Lo malo es que la mayoría equipara la felicidad y el amor con conseguir el objeto de su apego, y no quiere saber que la felicidad y el amor está precisamente en la ausencia de los apegos, y en no estar sometido al poder de ninguna persona o cosa.

Mira tu pareja o a tu amigo y dile: No tengo miedo de perderte, porque no eres un objeto de mi propiedad o de alguien más. Te amo como eres; sin apego, sin miedos, sin condiciones, sin egoísmo, sin intentar absorberte. Te amo libremente porque amo tu libertad, al igual que la mía.

Recuerda: El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa eliminación, abandono de los apegos.


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