La iluminación espiritual

¿Debes cambiar a otros?

-Cuento zen con moraleja-

La vida está llena de cosas que no dependen de la voluntad, sino de nuestra actitud. No podemos forzar a nadie a hacer lo que no quiere solo con imponerlo.

Cuento zen # 399

Cuento zen para cambiar a otros

Siempre que intentes hacer cambiar a otra persona, dijo el Maestro, pregúntate lo siguiente: ¿Quién va a beneficiarse de este cambio: mi orgullo, mi placer o mi interés?

Y contó la siguiente historia:

Un hombre estaba a punto de arrojarse por un puente cuando, de pronto, un policía corrió hacia él y le dijo:

¡No, por favor, no lo haga! ¿Por qué va a arrojarse al agua un hombre joven como usted, que ni siquiera ha vivido?

¡Porque estoy harto de la vida!

Escúcheme, por favor: si usted se arroja al agua, yo tendré que saltar para salvarlo. El agua está helada y yo acabo de pasar una neumonía. ¿Sabe usted lo que eso significa? Sencillamente, que moriré. Tengo mujer y cuatro hijos. ¿Podría usted vivir con semejante peso en su conciencia? Claro que no. Así que escúcheme: sea bueno, arrepiéntase, y Dios le perdonará. Vuelva a su casa y, en la intimidad de su hogar, ¡ahórquese si lo desea!

MORALEJA

Las mejores cosas de la vida no pueden lograrse por la fuerza. Puedes obligar a comer, pero no puedes obligar a sentir hambre; puedes obligar a alguien a acostarse, pero no puedes obligarle a dormir; puedes obligar a que te elogien, pero no puedes obligar a sentir admiración; puedes obligar a que te cuenten un secreto, pero no puedes obligar a inspirar confianza; puedes obligar a que te sirvan, pero no puedes obligar a que te amen.

La vida está llena de cosas que no dependen de nuestra voluntad, sino de nuestra actitud. No podemos forzar a nadie a hacer lo que no quiere, ni podemos conseguir lo que deseamos solo con imponerlo. Lo que podemos hacer es cultivar nuestras virtudes, nuestros sentimientos y nuestras relaciones con los demás. Así podremos disfrutar de lo que la vida nos ofrece, sin exigir más de lo que nos corresponde. Podremos alimentarnos con gusto, dormir con tranquilidad, admirar con sinceridad, confiar con seguridad y amar con libertad.

Si sigues imponiendo tu voluntad a otros, recuerda que seguirás siempre siendo un esclavo, porque nadie puede cambiar a los demás. ¿Cómo vas a cambiar a otro? ¿Alguien ha cambiado alguna vez a otro? Uno de los deseos más incumplidos del mundo es el de cambiar a otro. Nadie lo ha conseguido jamás. Es imposible, porque el otro tiene su propia existencia y tú no puedes cambiarle.

Y si todo el mundo está equivocado, y si pudieras cambiarlo, ¿sería feliz? No serás feliz nunca, no puedes ser feliz; esta es la base de la desdicha, imponer a los demás el mundo que tú creaste. Una vez que comprendes que cambiar el mundo entero no es responsabilidad tuya, lo único que puedes hacer es cambiarte a ti mismo.

El cambio básico que se necesita, debes hacerlo en tu interior.