LA ILUMINACION ESPIRITUAL

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ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES



COMPRENDER DESDE LA QUIETUD DE LA MENTE

30/08/2018

Comprender desde la quietud de la mente - Jiddu Krishnamurti - mente - quietud (GAA # 2998)

MENTE - QUIETUD

LA SERENIDAD DE LA MENTE

¿Por qué habla usted de la serenidad de la mente, y qué es esa serenidad?

¿No es necesario, si queremos comprender algo, que la mente esté serena? Si tenemos un problema, él nos preocupa, ¿no es así? Lo ahondamos, lo analizamos, lo desmenuzamos, en la esperanza de comprenderlo. ¿Pero es posible comprender por medio del esfuerzo, del análisis, de la comparación, por medio de la lucha mental en cualquiera de sus formas? La comprensión, por cierto, sólo llega cuando la mente está muy quieta.

Decimos que, cuanto más luchemos con el problema del hambre, de la guerra, o con cualquier otro problema humano, cuanto más entremos en conflicto con él, más lo comprenderemos. ¿Pero es eso verdad? Las guerras, el conflicto entre individuos y sociedades, han continuado a través de los siglos. La guerra interna o externa está siempre presente. ¿Hallamos solución a esa guerra, a ese conflicto, con más conflicto, con más lucha, con un sagaz esfuerzo? ¿O entendemos el problema tan sólo cuando nos hallamos directamente frente a él, cuando nos encaramos con el hecho? Y sólo podemos encararnos con el hecho cuando no se interpone agitación alguna entre la mente y el hecho. ¿No es, pues, importante, si es que hemos de comprender, que la mente esté quieta?

Pero invariablemente preguntaréis: ¿Cómo será posible aquietar la mente? Esa es la reacción inmediata, ¿verdad? Decís: Mi mente está agitada, ¿y cómo puedo mantenerla en calma? Ahora bien, ¿puede algún sistema aquietar la mente? ¿Puede una fórmula, una disciplina, hacer que la mente esté serena? Si, lo puede; pero cuando la mente es aquietada, ¿es eso quietud, serenidad? ¿O la mente sólo se halla encerrada dentro de una idea, dentro de una fórmula, dentro de una frase? Y en tal caso la mente está muerta, ¿verdad? Es por eso que casi todas las personas que tratan de ser "espirituales" (o eso que así se denomina), están muertas, ya que ellas han adiestrado la mente para que esté quieta, y se han encerrado en una fórmula para estar serenas. Es evidente que una mente tal nunca está quieta; sólo está reprimida, mantenida en sujeción.

Ahora bien: la mente está quieta cuando ve la verdad de que la comprensión sólo llega cuando ella está quieta; que si yo quiero comprenderos, tengo que estar sereno, no puedo tener reacciones contra vosotros, no debo alimentar prejuicios, debo hacer a un lado todas mis conclusiones, mis experiencias, y enfrentaros cara a cara. Sólo entonces, cuando mi mente está libre de "condicionamiento", yo comprendo. Cuando capto esa verdad, la mente está quieta; y entonces no se plantea el problema de cómo aquietar la mente. Sólo la verdad puede libertar la mente de su propia ideación; y para ver la verdad, la mente debe comprender el hecho de que no puede tener comprensión mientras esté agitada. La quietud de la mente, la tranquilidad de la mente, no es cosa que haya de producirse por el poder de la voluntad, por ninguna acción del deseo. Si ello ocurre, entonces esa mente está encerrada, aislada, es una mente muerta; y por lo tanto resulta incapaz de adaptabilidad, de flexibilidad, de vivacidad. Una mente así no es creadora.

Nuestro problema, entonces, no consiste en cómo serenar la mente sino en ver la verdad acerca de cada problema a medida que él se nos presenta. Es como el lago, que se calma cuando el viento cesa. Nuestra mente está agitada porque tenemos problemas; y para evitar los problemas, serenamos la mente. Pero es la mente la que ha proyectado esos problemas, y no hay problemas fuera de la mente; y mientras la mente proyecte alguna concepción de la sensibilidad, practique cualquier forma de serenidad, jamás podrá estar serena. Cuando la mente, empero, comprende que sólo estando serena existe la comprensión, entonces ella tornase muy quieta. Esa quietud no es impuesta ni es resultado de la disciplina; es una quietud que una mente agitada no puede comprender.

Muchos de los que buscan la quietud de la mente abandonan la vida activa y se retiran a alguna aldea, a un monasterio, a las montañas. O bien se engolfan en ideas, se encierran en creencias, o evitan a las personas que les causan perturbación. Pero ese aislamiento no es serenidad de la mente. El encierro de la mente en una idea, o el evitar las personas que complican la villa, no trae serenidad a la mente. La serenidad de la mente llega tan sólo cuando no hay proceso de aislamiento por medio de la acumulación, y sí completa comprensión de todo el proceso de la vida de relación. La acumulación envejece la mente; y sólo cuando la mente es nueva, cuando la mente es fresca, sin proceso de acumulación, existe una posibilidad de que haya quietud mental.

Una mente así no está muerta; está sumamente activa. La mente serena es la mente más activa; y si queréis experimentar, ahondar en ello, veréis que en esa serenidad no hay proyección de pensamiento. El pensamiento, en todos los niveles, es evidentemente la reacción de la memoria; y el pensamiento jamás puede hallarse en estado de creación. Podrá expresar la facultad creadora, pero en sí el pensamiento jamás puede ser creador. Mas cuando hay silencio ‑esa tranquilidad de la mente que no es un resultado-, veremos que en esa quietud hay extraordinaria actividad, una acción extraordinaria que la mente agitada por el pensamiento jamás podrá conocer. En esa serenidad no hay formulación, no hay idea, no hay recuerdo; y esa serenidad es un estado de creación que sólo puede ser vivido cuando hay completa comprensión de todo el proceso del "yo". No siendo así, la serenidad carece de sentido. Sólo en esa serenidad, que no es un resultado, descubre lo eterno, aquello que está más allá del tiempo.

FRASES DE JIDDU KRISHNAMURTI

«Se una luz para ti mismo.»

«Feliz es el hombre que no es nada.»

«El significado de la vida es vivir.»

«El análisis no transforma la consciencia.»

«El acto de escuchar es el acto de aprender.»

«El florecimiento del amor es la meditación.»

«Adquirir conocimiento es una forma de imitación.»

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FRASES DE QUIETUD

«La quietud es el altar del espíritu.» Yogananda

«Tu deber es ser, y no, ser esto o aquello. «Yo soy el que soy» resume toda la verdad. El método se sintetiza en las palabras «quédate quieto». ¿Qué significa la quietud? Significa la destrucción del ego. Porque cualquier forma o delimitación es la causa de problemas.» Ramana Maharshi

«Allí donde reinan la quietud y la meditación, no hay lugar para las preocupaciones ni para la disipación.» Francisco de Asis

«Cuando no hay nada que alcanzar, cuando no hay ningún camino para estar quietos; ser la quietud es el camino. Permanece como un admirador silencioso.» Jean Klein

«La ausencia de deseos trae quietud, y el mundo se corrige por sí mismo.» Lao Tse

«No hay ninguna cosa tal como la paz de la mente. Mente quiere decir perturbación; la inquietud misma es la mente.» Nisargadatta Maharaj

«El simple hecho de consentir el escepticismo no suficiente para superar la inquietud de la razón.» Immanuel Kant

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NOTA IMPORTANTE

En este sitio evitamos convencer a nadie de nada, sino simplemente navegar por "EL TODO" a través de los conocimientos y así descubrir la grandeza del Creador Supremo (La existencia). En este sitio encontraras personajes de todas las religiones y creencias, sus enseñanzas y sus vidas, para que las conozcas y las estudies, y así la semilla de tu Ser germine hasta el Infinito. La espiritualidad te da la iluminación. VER ADVERTENCIAS...

La espiritualidad acá en este sitio web deja de ser un negocio y una mercancía. No se reciben donaciones y mucho menos diezmos, mejor compartan con un hermano necesitado. Arriesgar tu espiritualidad en manos de inexpertos es inútil, sigue a Dios todo y eterno directamente. Dios todo y eterno es sabio y es el único que sabe cómo comunicarse con tu ser, síguelo, esta en tu interior. La verdad y el amor absoluto solo pueden ser revelados a través de su manifestación, cualquier otro medio quebranta su pureza y perfección sagrada. Obedece el aquí y el ahora, es el amor manifestado, es presente absoluto y vive.

Despertarse es la espiritualidad, porque sólo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad. Esto es la iluminación. Es como la salida del sol sobre la noche, la luz sobre la oscuridad. Es la alegría que se descubre a sí misma, desnuda de toda forma, esta es la iluminación. El místico es el hombre iluminado, el que todo lo ve con claridad, porque está despierto. La espiritualidad y la iluminación de Dios Todo sobre nuestra verdad y nuestro amor, libera el sufrimiento de otros porque las religiones sólo aportan poco o nada y alejan de la verdad última.

La iluminación simplemente significa el día en que te des cuenta de que no había nada que lograr, no hay ningún lugar a dónde ir, no hay nada que hacer. Ya somos divinos y ya somos perfectos tal y como somos. Ninguna mejora es necesaria, absolutamente ninguna. Dios nunca crea alguien imperfecto. Incluso si tú te cruzas con un hombre imperfecto, veras que su imperfección es perfecta. Dios nunca crea algo imperfecto.

La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del continuo conflicto interno y externo, sino también el fin de la horrible esclavitud del pensar incesante. ¡Qué increíble liberación es!



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