Caín sale del infierno

Religiones que inventan un infierno demuestran la poca capacidad de perdonar a los hijos de Dios y sin compasión ni amor van condenando sin piedad.

JEBUNA

EL INFIERNO DE FRANCISCO

En la red hay un rumor que levanta polémica e incluso duda sobre un supuesto comentario del líder católico Francisco sobre el infierno, la acotación tiene sentido común, por eso crea ampolla a seguidores católicos, tanto, que hay sitios en la red dedicados al tema, sea cierto o no el comentario tarde que temprano lo escucharemos por una boca o por otra porque cuando la verdad se manifiesta ya no hay quien la detenga, felicitaciones a quien creo este falso positivo liberando a Caín de su largo castigo. (Tómese como sarcasmo.)

El supuesto comentario: A través de la humildad, la introspección y la contemplación orante hemos adquirido una nueva comprensión de ciertos dogmas. La iglesia ya no cree en un infierno literal, donde la gente sufre. Esta doctrina es incompatible con el amor infinito de Dios. Dios no es un juez, sino un amigo y un amante de la humanidad. Dios busca no para condenar, sino para abrazar. Al igual que la fábula de Adán y Eva, vemos el infierno como un recurso literario. El infierno no es más que una metáfora del alma aislada, que al igual que todas las almas en última instancia, están unidos en amor con Dios.

Señores, la anestesia de la iglesia se agota, cada día se destapan más realidades del oscuro liderazgo de las religiones, las personas empiezan a despertar, el conocimiento y la verdad está liberando a la humanidad, ya no somos pocos, somos miles brotando como semilla alrededor del planeta, los días de esclavitud espiritual con las cruzadas del miedo (infierno) están llegando a su fin, la espiritualidad es una y por lógica debe vencer las religiones que son cientos.

El concepto de infierno fue inventado a finales del siglo II por una de las primeras ramificaciones del cristianismo que más adelante sería llamada catolicismo, incluso Mahoma, reconocido como el profeta fundador del Islam, vivió unos 600 años después de Jesucristo. Por ese entonces el concepto del infierno ya estaba bien establecido en el catolicismo, así que Mahoma lo adoptó dentro de la nueva religión. De hecho, el infierno y el juicio final se encuentran dentro de los temas dominantes del Corán, que advierte: A aquellos que se nieguen a creer en nuestros signos, los acercaremos al fuego ardiente. Tan pronto como su piel sea consumida por el fuego, los revestiremos con otra para hacerles probar el suplicio (Sura 4:56, Traducción Khalifa). Numerosos versículos relegan a los incrédulos a este ardiente infierno, donde permanecerán para siempre.

Los términos "diablo" y "satanás" en las lenguas originales de la Biblia son palabras comunes que significan "enemigo", "adversario" y "calumniador". Si se estudia el uso de los términos originales "diábolos" y "satán", se verá que no se usan para hablar de un personaje en especial, sino que hacen referencia a toda una gama de personas a través de las escrituras.

Juan Pablo II indica la completa frustración y vacuidad de una vida sin Dios. El infierno indica más que un lugar, la situación en la que llega a encontrarse quien libremente y definitivamente se aleja de Dios, fuente de vida y de alegría. Aunque, para algunos, estas palabras de Juan Pablo II provocaron polémica, no se niega la existencia del infierno, pero se le da un sentido espiritual, antes que concreto y material. Algunos fieles y teólogos, como Hans Küng, han rechazado la existencia del infierno por considerarla incompatible con el amor del Dios omnipotente.

Conclusión

La reencarnación que se anteponen a cualquier cosa que se inventen los humanos, es la prueba más grande del amor de Dios Todo y Eterno, esta, hace sospechar que lo que más quiere es que vibremos en él. Además, cuando reencarnamos, Dios da muestra de su inmenso amor, de miles de oportunidades para corregir nuestros errores, solo las religiones que inventan un infierno demuestran la poca capacidad de perdonar a los hijos de Dios y sin compasión ni amor van condenando como si fuéramos cualquier cosa, es un acto semejante al de Hitler que trato de exterminar a los Judíos, así, la Iglesia quiere exterminar a los hijos del Creador que no obedecen a sus dogmas enviándolos al infierno, que poca imaginación, que falta de amor.