LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - CONSCIENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

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ALEJANDRO EL GRANDE

Los tres últimos deseos de Alejandro el grande

LOS TRES ÚLTIMOS DESEOS DE ALEJANDRO EL GRANDE

EL TIEMPO es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Tiempo no venden, no insista más.

ANTHONY DE MELLO

La llegada al silencio

LA LLEGADA AL SILENCIO

La santísima trinidad, Dios trino. Dios Padre es conocimiento, Dios Hijo la experiencia, la encarnación, la realización, Dios espíritu santo el Ser.

BUDA

Tres venenos

TRES VENENOS

La estupidez engendra codicia y odio. En el budismo, estupidez se refiere a la ignorancia (pasiva o consciente) de la verdadera naturaleza de la vida.

FERNANDO MALKUN

Imhotep tres veces grande

IMHOTEP TRES VECES GRANDE

IMHOTEP, Sumo Sacerdote, Arquitecto y Canciller del Faraón Djoser en Egipto, quien reinó aproximadamente en el año 3000 AC. El tres veces grande.

GONZALO GALLO

Tres faros que iluminan tu sendero

TRES FAROS QUE ILUMINAN TU SENDERO

Deseo, disciplina y dedicación. Con estas «Tres D» tu vida es más positiva como fue Nelson Mandela en su caminar en sus 27 años de injusta prisión.

JBN

Como limpiar los pulmones en tres días

COMO LIMPIAR LOS PULMONES EN TRES DÍAS

Muchas personas viven sus vidas con pulmones sanos y son siempre presa de problemas respiratorios, y otros fuman durante 45 años, y ahí andan todavía.

JEBUNA

Trilogía de la maldad

TRILOGÍA DE LA MALDAD

Como dice el ilustrísimo Sir George Bernard Shaw en su culta frase: Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo… y por los mismos motivos.

Los tres pilares de Dios

LOS TRES PILARES DE DIOS

Los pilares del universo: Energía - Espacio - Tiempo. Son manifestaciones relativas gracias al asiento cuántico proveniente de la voluntad divina.

Los tres mandamientos

LOS TRES MANDAMIENTOS

El amor tiene asiento real solo en tres pilares que nunca cojean, lo que perfectamente podemos llamar los tres mandamientos. Verdad, Libertad y Vida.

Tres niveles de pensamiento

TRES NIVELES DE PENSAMIENTO

Con un pensamiento relativo cualquiera puede tener la razón, pero si profundizas con un pensamiento cuántico te topas con la dualidad de ser o no ser.

La trilogía de la verdad o verdad absoluta

LA TRILOGÍA DE LA VERDAD O VERDAD ABSOLUTA

La verdad es una consecuencia única omnipresente que una vez manifestada sacia completamente al recién llegado doblegado por programaciones utópicas.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».