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LA ESENCIA DE LA MENTE ES ANTISILENCIO

OSHO

EL SILENCIO NO ES PARTE DE LA MENTE

La mera esencia de la mente es antisilencio.

Una cosa que hay que entender es que el silencio no forma parte de la mente. Así que cada vez que decimos: «Fulano tiene una mente silenciosa», decimos una tontería. Una mente nunca puede estar en silencio. La mera esencia de la mente es antisilencio. La mente es sonido, no silencio. si una persona es verdaderamente silenciosa, debemos decir que no tiene mente.

Una «mente silenciosa» es una contradicción. Si la mente está ahí, no puede estar en silencio; y si está en silencio, es que ya no está. Por eso los monjes zen utilizan la expresión «no mente», nunca «mente silenciosa» no-mente es silencio, y en el instante en que se llega a la no-mente dejas de sentir tu cuerpo, porque la mente es el pasaje a través del que se siente el cuerpo. Si hay no-mente, no puedes sentir que eres un cuerpo; el cuerpo desaparece de la conciencia. No hay ni mente ni cuerpo... solo pura existencia. Y el silencio es la señal de esa existencia pura.

¿Cómo alcanzar ese silencio? ¿Cómo estar en ese silencio? Hagas lo que hagas, será inútil; ese es el mayor problema. Para el que busca el silencio, ese es el mayor problema, porque hagas lo que hagas no llegarás a ninguna parte... porque hacer no es relevante. Puedes sentarte en una postura concreta... eso es hacer. Seguramente, habrás visto la postura de Buda; puedes sentarte en la postura de Buda... eso es hacer. Para el propio Buda, esa postura ocurrió. No fue la causa de su silencio; fue más bien un subproducto.

Cuando la mente no está, cuando el ser está en completo silencio, el cuerpo le sigue como una sombra. El cuerpo adopta una postura particular: lo más relajada posible, lo más pasiva posible. Pero no puedes hacerlo al revés. No puedes adoptar una postura primero y conseguir así el silencio. Solo porque vemos un Buda sentado en una postura concreta, pensamos que si se adopta esa postura se obtendrá el silencio interior. Las cosas no suceden en ese orden. Para Buda, el fenómeno interior ocurrió primero, y después le siguió esa postura.

Considéralo a la luz de tu propia experiencia. Cuando te enfureces, el cuerpo adopta una postura particular. Se te enrojecen los ojos, tu cara adopta una expresión concreta. La ira está dentro y el cuerpo la sigue... no solo hacia afuera, también hacia dentro; toda la química del cuerpo cambia. Tu sangre circula más deprisa, respiras de manera diferente, estás listo para pelear o para huir. Pero la ira sucede primero y después el cuerpo la sigue.

Empieza por el otro extremo: pon los ojos rojos, respira más deprisa, haz todo lo que sientes que el cuerpo hace cuando la ira está ahí. Puedes actuar, pero no puedes crear ira dentro de ti. Los actores hacen eso mismo todo el tiempo. Cuando interpretan un papel de amor, hacen lo que hace el cuerpo cuando hay amor dentro; pero no hay amor. El actor puede hacerlo mejor que tú, pero el amor no se presentará. El actor parecerá más furioso que tú cuando estás enfurecido de verdad, pero es falso. Por dentro no ocurre nada.

Cuando empiezas desde fuera, creas un estado falso. Lo real siempre ocurre antes en el centro, y después las ondas llegan a la periferia. El centro más interior está en silencio. Empieza por ahí.

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