La vida siempre está en la mitad. Siempre estás en el medio, no conoces el principio. Las religiones de alguna forma tratan de suministrar el principio.
No tener preguntas, es volver a ser niño totalmente inocente, es quedar en silencio, y sin que nos alteremos. Y, una gran serenidad surge de tu interior.
Nuestra verdad es solo una porción de realidad que percibimos. Es de tontos creer que se puede ver la verdad con lo limitada que es nuestra mente.
La felicidad es la actitud básica que alimenta el alma. Cuanto más gozo, más fuerte se hace tu alma. Si sales victorioso, el alma tiene una gran alegría.
Una comprensión profunda mediante la meditación revela que si cambia la mente, cambiará el mundo. Entonces, donde estés se te revelará un mundo diferente.
La existencia es un espejo, refleja tu rostro. Sé amistoso, y la vida reflejará amistad. Entiende que si eres amable con un árbol, el árbol es amable contigo.
Hay gente que es incapaz de comprender que la felicidad es posible por medios distintos del sexo y no puede entender que existe el gozo más allá del sexo.
Si ríes de tus ilusiones, vivirás sin ilusiones. Y vivir sin ilusiones significa vivir en paz, en silencio, celebrar las pequeñas cosas que da el universo.
El hombre es siempre viejo, pero existe algo en el hombre que no es ni viejo ni nuevo: la consciencia, que siempre es absolutamente trasformadora.