La verdadera riqueza

Ilustración del cuento: La verdadera riqueza

La verdadera riqueza es cuando puedes crear riqueza interior y llega un momento y sucede la armonía, la riqueza exterior encontrándose con la interior.

Cuento zen sobre el interior

Un hombre muy rico le pidió a un maestro zen que le escribiese algo para la continuidad de la prosperidad de su familia, de manera que esta pudiese mantener su fortuna de generación en generación.

El maestro zen tomó una larga hoja de papel de arroz y escribió:

El padre muere, el hijo muere, el nieto muere.

El hombre rico se indignó y ofendió: ¡Yo le pedí que escribiese algo para la felicidad de mi familia! ¿Por qué realizó una broma de este tipo?

El maestro zen explicó tranquilamente:

No pretendí hacer bromas. Si antes de su muerte su hijo muriera, esto lo heriría inmensamente. Sí su nieto se aleja antes que su hijo, tanto usted como él estarían destruidos. Pero si su familia, de generación en generación, muere en el orden que le describí, ese sería el curso más natural de la vida. Yo llamo a eso verdadera riqueza.

MORALEJA

La verdadera riqueza es cuando puedes crear riqueza interior y llega un momento en que sucede la armonía —la riqueza exterior encontrándose con la riqueza interior—, entonces, surge la verdadera prosperidad. Cuando la pobreza exterior se encuentra con la pobreza interior, no hay prosperidad. La armonía es posible de estas dos maneras. Si el exterior y el interior están en armonía, uno se siente próspero.

¿Qué es lo que realmente sucede cuando ganas interiormente?

Te das cuenta de tu abundancia. Y, realmente, la riqueza quiere decir: abarcar ambos polos. No puedes ser rico si solamente conoces una parte. Cuando conoces el valor interior y el valor exterior, cuanto te desplazas a ambos, entonces te vuelves rico.

La verdadera riqueza no es saber engañar a la vida, es algo totalmente distinto. La verdadera riqueza es mirar el curso natural de las cosas... y siempre que observas el curso natural de las cosas, descubres que eres tan solo una ola, que el todo es el océano y que no hay por qué preocuparse. El todo te ha hecho, él te cuidará. Vienes del todo, no es tu enemigo. No tienes por qué preocuparte, no necesitas hacer planes. Y cuando no planeas, cuando no te preocupas, por primera vez surge la vida. Por primera vez te sientes libre de preocupaciones, y la vida te sucede.


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