LA ILUMINACION ESPIRITUAL
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ESCRITOS: ALEJANDRO JODOROWSKY

El viejo puede madurar o envejecer

EL VIEJO PUEDE MADURAR O ENVEJECER

Veamos con el humor fino de Alejandro Jodorowsky porque el hombre viejo prefiere madurar a envejecer en un acertado cuento hindú y una sabia historia sufí.

ESCRITOS: ANTHONY DE MELLO

Nosotros los viejos

NOSOTROS LOS VIEJOS

Tienes razón hijo, nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes. así que las inventamos. Que estás haciendo tú para la próxima generación.

ESCRITOS: DEEPAK CHOPRA

Envejecer sin problemas

ENVEJECER SIN PROBLEMAS

Los Viejitos estamos convencidos que sabemos todo. Debemos pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine, para salir adelante y poder continuar viviendo.

ESCRITOS: FLORENCE THOMAS

Amo mis arrugas

AMO MIS ARRUGAS

Gracias a ellas tengo, desde hace ya años, la cara que merezco. Las que encontraron refugio en la esquina de mi mirada, nacieron de un amor truncado.

ESCRITOS: GONZALO VELEZ

El Viejo Juan ha sido un estorbo

EL VIEJO JUAN HA SIDO UN ESTORBO

Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el señor y no para los hombres. No hay causa sin efecto ni efecto sin causa. Ama sin mirar a quien.

ESCRITOS: JBN

Vieja y arrugada

VIEJA Y ARRUGADA

Has escuchado a la gente hablar acerca de la eutanasia, o muerte digna. Esto es asesinato. Recuerda que toda la vida humana es especial para Dios.

El viejo ermitaño

EL VIEJO ERMITAÑO

Se cuenta lo siguiente de un viejo anacoreta o ermitaño, es decir, una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad del desierto.

El anciano sabio

EL ANCIANO SABIO

Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada de un pueblo. Un día, un joven se le acercó y le preguntó.

Los tres ancianos

LOS TRES ANCIANOS

Una mujer regaba el jardín de su casa y vio a tres ancianos con sus años de experiencia sentados frente a su jardín. ella no los conocía y les dijo.

ESCRITOS: JEBUNA

Los ancianos

LOS ANCIANOS

El longevo es lento, como dice mi querido hermano: «Paso de elefante, lento pero aplastante», digo: la prisa para ellos termino, ven la luz de Dios.

ESCRITOS: NAPOLEON HILL

El conocimiento detiene la vejez

EL CONOCIMIENTO DETIENE LA VEJEZ

Dubal y Mucke han estudiado el role de la proteína klotho, la cual codifica un gen llamado KL. Una versión particular de este gen, el KL-VS.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».