LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - CONSCIENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

ESCRITOS
DISCIPULOS
LA ILUMINACION ESPIRITUAL

RESULTADOS - DISCIPULOS





VER FRASES DISCIPULOS

ESCRITOS - DISCIPULOS

ANTHONY DE MELLO

El papel del Maestro

EL PAPEL DEL MAESTRO

La realidad existente no puede realmente ser rechazada ni aceptada. Todo lo que hay que hacer es amar, mirar, observar, comprender y estar en paz.

Uno solo es vuestro Maestro

UNO SOLO ES VUESTRO MAESTRO

Desecha tus libros y atrévete a prescindir de tu maestro. Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los cielos.

El Maestro y el alacrán

EL MAESTRO Y EL ALACRÁN

La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía que es ayudar. Con una hoja el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

BARRY LONG

Cada uno es a su manera un Maestro

CADA UNO ES A SU MANERA UN MAESTRO

Ve hacia aquellos que nos necesitan y a quienes necesitamos. Cada uno es a su manera un Maestro. Todos estamos aprendiendo. Todos estamos enseñando.

GERARDO SCHMEDLING

Herramientas para los discípulos del amor

HERRAMIENTAS PARA LOS DISCÍPULOS DEL AMOR

Conoce las herramientas para ser un discípulo del amor. Aprender con este sencillo método como aceptar y asumir toda circunstancia que se presente.

JBN

Broma del Maestro

BROMA DEL MAESTRO

Broma del Maestro. Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable y a la vez extravagante.

JEBUNA

El Maestro y el alumno

EL MAESTRO Y EL ALUMNO

¿Para qué enseñas Maestro? Solo te diré que la enseñanza del Maestro se expande por su capacidad de iluminar, es como la sombra de un buen árbol.

JIDDU KRISHNAMURTI

La Jerarquía del Maestro

LA JERARQUÍA DEL MAESTRO

Jerarquía de conciencias coexistiendo en el entorno planetario. Llamamos maestros a aquellos que han alcanzado ese estado de conciencia espiritual.

REVISTA BARAKALLAH

Sufismo y pseudo Maestros orientales en occidente

SUFISMO Y PSEUDO MAESTROS ORIENTALES EN OCCIDENTE

Un proverbio sufi dice: El Shekh más amado es el que está muerto, el segundo más amado es el que está más lejos, y el más odiado es el que vive en el.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».