LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES
EXISTENCIA TOTAL Y ETERNA - CONSCIENCIA AQUI Y AHORA - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA

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ESCRITOS: OSHO

El dinero y la vida

EL DINERO Y LA VIDA

Has conseguido todo el dinero que querías en la vida y no puedes relajarte. No eres un ganador eres un perdedor. Destruyes tu salud y tu sensibilidad.

Culpa y consuelo del dinero

CULPA Y CONSUELO DEL DINERO

Sin dinero las religiones no tendrán sus fuentes de explotación. No podrán consolar a los pobres y ayudar a los ricos a librarse de su culpabilidad.

ESCRITOS: LIBROS HISTORICOS

La iglesia terror crímenes y dinero

LA IGLESIA TERROR CRÍMENES Y DINERO

Vean el lado oscuro de la Iglesia, desenmascaren su cruel realidad y su terrible capacidad de represión mental que forma parte del control de masas.

ESCRITOS: JBN

Que hace el vaticano con el dinero

QUE HACE EL VATICANO CON EL DINERO

El tesoro del Vaticano. Incluso una institución cuya tarea es estrictamente espiritual como la Santa Sede, necesita dólares para cumplir con su labor.

ESCRITOS: AURORA MEDINA

Dinero y espiritualidad

DINERO Y ESPIRITUALIDAD

El Dinero sufrió un cambio, de estar en lugar sagrado paso a ser el mal del mundo. Algo que puede traer valor a la vida humana perdió su buen lugar.

ESCRITOS: PATROCINIO NAVARRO

Dinero espiritualidad y utopía

DINERO ESPIRITUALIDAD Y UTOPÍA

Existen cuchillos doblemente afilados, pero en el caso del dinero, uno de los filos no es cortante. Aún así tenemos que andarnos con mucho cuidado.

ESCRITOS: SHIASTIE

Dinero es la materialización de tu energía

DINERO ES LA MATERIALIZACIÓN DE TU ENERGÍA

Pensar en el dinero como energía te hará entrar en razón de darle el valor que verdaderamente tiene y dar el primer paso a la riqueza de tu espíritu.

ESCRITOS: LAURA FOLETTO

Amor abundancia alegría dinero

AMOR ABUNDANCIA ALEGRÍA DINERO

Laura Foletto es Terapeuta, Escritora y ha ayudado a cientos de personas a desplegar su potencial y disfrutar de sus vidas, a través de herramientas.

ESCRITOS: LIE

El dinero la raíz de todo el mal

EL DINERO LA RAÍZ DE TODO EL MAL

Jesús de Nazaret fue una de las pocas personas que comprendió lo que verdaderamente era el dinero y lucho ferozmente contra el Status Quo de su época.

El dinero y la sabiduría

EL DINERO Y LA SABIDURÍA

Señor Gandhi si se encuentra con una bolsa con mucho dinero y mucha sabiduría. ¿Cuál de los dos se lleva? El responde, claro que el dinero profesor.

El dinero abrió el infierno

EL DINERO ABRIÓ EL INFIERNO

El problema surge cuando el dinero no te puede dar amor, cuando se espera demasiado del pobre dinero. El amor es un reino que no se puede comprar.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».