EL INFINITO YO Y LA ENERGÍA UNIVERSAL

ANITA MOORJANI

LA ESENCIA DEL YO

La esencia del YO es la ampliación de la conciencia del ser.

Los escritos de Anita Moorjani no son pensamientos sobre las religiones, aunque ella habla de las religiones. No son pensamientos sobre creencias, aunque habla de creencias. No son pensamientos de superación personal, aunque habla de superación.

«Anita Moorjani trasciende las religiones, culturas, naciones, colores… porque se basa en la esencia del ser humano».

Una esencia que muchos de nosotros pasamos la vida buscando y que al final, nos damos cuenta que siempre ha estado ahí. Esa esencia que nos enseñaron a reñir, a reprochar, a castigar…

«No había que buscar en ninguna parte, siempre ha estado y está dentro de ti, el infinito yo ya contiene todo».

¿Todo eso que me reprocho? Sí, todo eso que te reprochas. Obsérvalo. Atiéndelo. Es tu parte más castigada reclamando su espacio, y sobre todo tu atención y tu cuidado. Cómo vivas tu vida dependerá de la reconciliación con esa parte.

Veamos la experiencia cercana a la muerte de Anita Moorjani...

EL INFINITO YO

La experiencia cercana a la muerte de Anita Moorjani.

SERES INFINITOS Y ENERGÍA UNIVERSAL

«El yo infinito ya contiene todos los recursos que necesito para navegar por la vida, porque soy Uno con energía Universal. De hecho, soy energía universal».

Durante mi Experiencia Cercana a la Muerte, parecía como si estuviera conectada con el universo entero y con cada cosa contenida en él y parecía que el cosmos estuviera vivo, dinámico y consciente. Observé que cada pensamiento, emoción o acción que realizaba mientras me expresaba a través del cuerpo físico tenía un efecto en el Todo. De hecho en ese reino de la Unicidad, se sentía como si el universo entero fuera una extensión mía. Darme cuenta de esto, por supuesto, ha tenido un cambio dramático en la forma en que veo las cosas. Todos nosotros estamos co-creando este mundo y nuestras vidas dentro de él, a través de nuestras emociones, pensamientos y acciones.

El lenguaje no es una herramienta adecuada para expresar algo que no puede ser percibido con nuestros cinco sentidos físicos; así que es un reto encontrar las palabras correctas para expresar mi entendimiento de lo que sucedió durante mi experiencia. Sin embargo, trataré de hacer lo mejor en este escrito para compartir tan claro como me sea posible, lo que sentí sobre este mundo, cómo nos movemos a través de él y cómo está cambiando para mejorar.

Primero, es importante entender que mi Experiencia Cercana a la Muerte no se parece a ningún otro acontecimiento que hubiera experimentado antes. No tuvo un comienzo ni un final claros. Se parecía más a una puerta que una vez abierta, nunca se vuelve a cerrar. Se inició un entendimiento vigente, progresivo y más profundo de nuevas posibilidades sin fin.

Debido a que las palabras son una herramienta pobre para expresar esta clase de fenómenos, lo que escribo aquí tiene el único propósito de mover las emociones apropiadas dentro de ustedes. Aún después de compartir esto, mi propio entendimiento continúa creciendo y expandiéndose. Palabras tomadas literalmente o tenidas como la última verdad pueden mantenernos estancados y atascados, apegándonos a viejas ideologías. Ahora sé que todo lo que necesito está ya contenido en mí y es completamente accesible, si me permito abrirme a aquello que siento es mi verdad… lo mismo es cierto para ustedes.

Antes de mi Experiencia Cercana a la Muerte, probablemente debido a mi cultura, yo solía pensar que el propósito de la vida era alcanzar el nirvana -es decir, evolucionar más allá del ciclo de reencarnación, de nacimientos y muertes, procurando no regresar jamás al mundo físico. Si yo hubiera crecido completamente inmersa en la cultura de occidente, a lo mejor hubiera estado tratando de llegar al cielo. Este es realmente un propósito bastante común, no importa la cultura: vivir de tal manera para asegurar una vida perfecta en el más allá.

Después de mi Experiencia Cercana a la Muerte, me siento diferente. Aunque sé que continuaré viviendo más allá de este plano sin tenerle ya más miedo a la muerte física, he perdido mi deseo de estar en ningún otro lugar distinto del que estoy ahora. Es interesante ver que me he anclado y enfocado mejor en ver la perfección de la vida en este momento, en vez de enfocarme en el otro reino.

Esto es ante todo porque el concepto de reencarnación en su forma convencional de una progresión de vidas, una tras otra, no fue apoyado durante mi Experiencia Cercana a la Muerte. Noté que el tiempo no se mueve linealmente, a menos que usemos el filtro de nuestros cuerpos físicos y mentes. Una vez que no estemos ya limitados por nuestros sentidos terrenales, cada momento existe simultáneamente. He llegado a pensar que el concepto de reencarnación es realmente sólo una interpretación, una forma con sentido para nuestro intelecto; toda la existencia está pasando al mismo tiempo.

Pensamos en términos del “tiempo transcurriendo”, pero en mi Experiencia Cercana a la Muerte, parecía que el tiempo simplemente ES y somos nosotros los que nos movemos a través de él. Esto significa que no sólo todos los puntos del tiempo existen simultáneamente, sino también que en el otro reino, podemos ir más rápido, más despacio e inclusive, hacia atrás y hacia los lados.

Sin embargo, en el plano físico nuestros órganos de los sentidos nos limitan. Nuestros ojos reciben lo que ven en este instante, nuestros oídos oyen en la misma forma. La mente puede sólo existir en un momento y luego ella misma une todos esos momentos para formar una progresión lineal. Pero cuando nos derramamos de nuestros cuerpos cruzamos todo el tiempo y espacio con consciencia -no con la vista, oído, tacto, gusto u olfato.

¡Somos pura consciencia!

He experimentado esto durante el estado de Experiencia Cercana a la Muerte. Estaba consciente de mi hermano en un avión viniendo a verme, de las conversaciones que los doctores sostenían fuera de mi cuarto y en el hall del hospital. Entendí muchos aspectos de mi vida futura, así como qué hubiera pasado si yo no hubiera regresado a seguir viviendo. Esto me mostró que el tiempo, el espacio y la materia sólida no siempre existen como nosotros normalmente pensamos. Durante mi Experiencia Cercana a la Muerte sentía que podía enfocarme en cualquier punto en el tiempo que yo necesitara.

Debido a esto, creo que cuando alguien ha vislumbrado lo que anteriormente era interpretado como “vidas pasadas”, realmente ha tenido acceso a existencias paralelas o simultáneas, porque todo existe al mismo tiempo. Y debido a que todos estamos conectados, es posible lograr estados de consciencia en los cuales podemos vislumbrar la realidad de otros, la cual puede filtrarse en nuestro momento presente, entrando en nuestra consciencia como si fueran recuerdos.

Mi nueva perspectiva me puso a pensar acerca de nuestro enfoque y propósito, sobre si la reencarnación y el tiempo en sí, no existieran de la manera en que se nos enseñó a creerlo como sociedad. ¿Qué sucedería si todas nuestras metas estuvieran patas arriba y fueran totalmente incorrectas? ¿Qué tal que el cielo o el nirvana estuvieran realmente aquí en la expresión física y no en el más allá?

Siento que escogemos reencarnar en un cuerpo físico para expresar amor, pasión y el rango completo de las demás emociones humanas que no están disponibles para nosotros por separado en el estado de pura consciencia y Unicidad. ¿Qué tal que la vida en este planeta sea el espectáculo principal, donde está la acción y donde nosotros queremos estar?

Esta realidad es un parque de diversiones para expresarnos. Pareciera que no estamos aquí para aprender o reunir experiencias para el más allá; pero esto no parece contener mucho propósito, porque no necesitamos nada de eso allá. En cambio, estamos aquí para experimentar y evolucionar este universo físico y nuestras propias vidas dentro de él. Tomé la decisión de regresar cuando me di cuenta que la vida aquí era el estado más deseable para mí, en este momento. No tenemos que esperar a morir para experimentar el nirvana.

¡Nuestra verdadera magnificencia existe ahora mismo!

La razón por la cual nosotros los humanos somos tan vulnerables y temerosos sobre este asunto es por haber creado nuestras ideas sobre la vida del más allá y sobre nuestros dioses en términos humanos. Le asignamos a estos conceptos las mismas propiedades físicas y los valores con las falencias que poseemos. Somos vulnerables frente a valores tales como el miedo, la retribución, el juicio y el castigo; y luego proyectamos toda nuestra fuerza y poder sobre nuestras propias creaciones.

Pero si todo tiempo y experiencia existen ahora mismo y nosotros estamos simplemente moviéndonos a través de ello mientras expresamos nuestra magnificencia en el mundo físico, entonces no tenemos nada que temer. No tenemos que vivir con ansiedad respecto al porvenir. Podemos reconocer la energía de la que ya somos parte y podemos ser amor en cada aspecto de nuestras vidas.

Desafortunadamente continuamos buscando fuera de nosotros mismos respuestas a cuestiones relacionadas con religión, medicina, estudios científicos, libros y otras personas. Pensamos que la verdad está en algún sitio, aún esquivo para nosotros. Sin embargo, al hacer esto, sólo nos perdemos más y más, aparentemente moviéndonos fuera de quiénes realmente somos. El universo entero está dentro de nosotros. Mis respuestas están dentro de mí y las suyas están en su interior, también. Todo lo que aparentemente sucede afuera, está ocurriendo para detonar algo dentro de nosotros, para expandirnos y llevarnos de regreso a quiénes realmente somos.

A menudo uso la expresión ser infinito en lugar de términos como: ser más elevado, alma o espíritu. Con el fin de ser un poco más clara, entiendan que me refiero a la parte de mi que era consciente durante mi Experiencia Cercana a la Muerte, de que no soy sólo mi cuerpo sino la parte mía que sintió que yo era una con todas las cosas. Estaba fusionándome con consciencia pura como un ser infinito, magnificente, sintiendo la claridad de por qué estoy en este cuerpo y en esta vida en este punto del tiempo. Esta es también la parte mía que entiende que la ilusión de separación se crea al identificarse por completo con lo externo.

Creo que cuando dejamos nuestros cuerpos físicos, nuestros seres infinitos están todos conectados. En este estado de consciencia pura, todos somos Uno. Muchas personas han sentido está unicidad durante algunas experiencias espirituales intensas o estando en medio de la naturaleza. Cuando trabajamos con animales o tenemos mascotas, también lo sentimos. Algunas veces experimentamos sincronismos, la percepción extra sensorial y otros fenómenos parecidos, como resultado de nuestro ser Uno con toda la creación; pero debido a que la mayoría de la gente no es consciente de esto, no le sucede tan a menudo como podría ser.

En verdad, no soy mi cuerpo, ni mi raza, ni mi religión, ni otras creencias; los demás, tampoco. El ser real es infinito y mucho más poderoso –una entidad completa y entera que no se rompe o daña de ninguna forma. El infinito yo ya contiene todos los recursos que necesito para navegar por la vida, porque soy Uno con la energía Universal. De hecho, soy energía Universal.

Durante mi Experiencia Cercana a la Muerte, no había nada fuera de mi consciencia mayor porque yo era una con la totalidad de la energía Universal. Lo sentía como si yo abarcara la totalidad. En ese estado había total claridad y todo era conocido.

Yo parecía volverme cada cosa y existía en cada una.

La habilidad de ver mi propia magnificencia y darme cuenta de que el universo y yo somos uno y lo mismo, causó mi sanación. Me volví consciente de que no hay una creación externa separada de mí -porque la palabra externa sugiere separación y dualidad. Vivir con esta consciencia me permite continuar interactuando en el mundo físico con fuerza, amor y coraje.

Para explicar esto desde otra perspectiva, aunque he estado usando la expresión “Energía Universal”, puedo simplemente decir chi, prana o ki. Estas palabras significan “Energía de la fuerza de Vida” en mandarín, hindú y en japonés, respectivamente. Este es el chi en Tai Chi y Chi Gong y es el ki en Reiki. En síntesis, es la Fuente de la vida y esta corre a través de cada cosa viviente. De hecho, ella llena el universo entero y es inseparable de él.

El chi no tiene juicios y no discrimina.

Fluye a través de nosotros sin importar si somos un gurú elevado o un molusco marino. Es útil pensar en esto, porque una vez que describimos la energía con una palabra diferente –como Fuente, Dios, Krishna, Buddha, o lo que sea- puede ser difícil para algunos de nosotros ver más allá del nombre que le damos. Estos términos significan cosas diferentes para distintas personas y también parece imponerle una forma al infinito. A menudo hay ciertas expectativas pegadas a estas etiquetas y muchas de ellas nos mantienen encerrados en la dualidad con el fin de que veamos esta energía como una entidad separada de nosotros. Pero la energía Universal, como nuestro estado de consciencia puro, necesita permanecer sin límites y sin forma para que pueda volverse una con nosotros y crear sanación, magia y milagros.

Sentí verdaderamente durante mi Experiencia Cercana a la Muerte que todos estamos conectados a esta energía Universal; todos somos Uno con ella. Cada uno de nosotros tiene esta magnificente y mágica fuerza de la vida corriendo a través de cada una de las células. No es una entidad externa, sino más bien un estado de ser -un fenómeno interno. Está adentro, afuera y en todo lado. No importa a qué raza, religión, sistema de creencias o cultura pertenezcamos. Estamos conectados con ella simplemente porque estamos vivos -de hecho, somos esta corriente universal. No tenemos que hacer nada, o ser nada, o probar nada para tener acceso a ella. Todos somos seres magnificentes y poderosos y todos tenemos acceso a ella porque ella y nosotros somos uno y lo mismo.

Lo único que puede detenerme de ser consciente de esta energía es mi mente -o sea, mis pensamientos y creencias que limitan mi ser. El profundo soltar que mencioné anteriormente que me llevó a mi Experiencia Cercana a la Muerte, fue en realidad mi intelecto soltándose completamente, llevándose con él mis creencias que limitaban mi ser y permitiendo que la energía universal tomara el mando. Tan pronto mi mente dejó de ser un obstáculo, las puertas se abrieron. En lugar de pelear contra la naturaleza del universo con el fin de sanar, le permití al chi fluir, en sus propios términos.

Puede ser un poco difícil al principio distinguir qué nos está motivando. La diferencia es que la mente se dedica más a hacer y el alma a ser. El ser infinito es nuestra esencia. Es lo que en realidad somos, es la importancia de ser amor. El intelecto es sólo una herramienta para navegar por esta vida. Él descubre cómo ganar suficiente dinero para nuestro sustento y para pagar la renta; mientras que el alma sólo desea expresarse a sí misma.

En el ser infinito es dónde están nuestros instintos e intuiciones. Si compramos una casa, la mente escoge las opciones del lugar apropiado, define el presupuesto y todo lo demás. Sin embargo, la decisión final sobre el lugar específico a dónde vivir, puede ser hecha por pura intuición. Simplemente, nos sentimos bien con ese lugar, sin que haya una razón lógica que lo explique. Este es el ser infinito.

Algunas veces nuestras vidas complicadas hacen que olvidemos que estamos conectados a la energía Universal y que tenemos estas habilidades naturales. Dejamos de escucharnos a nosotros mismos y empezamos a entregar nuestro poder a fuerzas externas tales como jefes, profesores y amigos. Al bloquear nuestros sentimientos también se rompe la consciencia de nuestra propia magnificencia porque las emociones son la puerta de entrada hacia el alma. Pero somos seres complejos y tratamos de controlar la forma cómo nos sentimos.

Cuando vivimos completamente desde la mente durante un largo período, perdemos contacto con el ser infinito y luego empezamos a sentirnos perdidos. Esto pasa cuando estamos dedicados a hacer todo el tiempo, en lugar de ser. Lo segundo significa vivir desde el alma y es un estado de permitir. Esto significa permitirnos ser quienes y lo que somos, sin juicios. Ser no quiere decir que no hagamos nada. Es sólo que nuestros actos se derivan de seguir nuestras emociones y sentimientos estando presentes en el ahora. Hacer, por otro lado, está enfocado en el futuro, con la mente creando una serie de tareas que nos tiene de aquí para allá con el fin de lograr un resultado en particular, sin contar para nada con nuestro estado emocional presente.

He descubierto que para determinar si mis acciones vienen del “hacer” o del “ser”, sólo necesito mirar a la emoción detrás de las decisiones que tomo a diario. ¿Es miedo o es pasión? Si todo lo que hago cada día es dirigido por la pasión y entusiasmo por la vida, entonces estoy “siendo”, pero si mis actos son el resultado del miedo, entonces estoy “haciendo”.

Cuando sentimos que perdemos el camino, pensamos que hay algo malo en nosotros -algo que tenemos que hacer o conseguir para sentir que hacemos lo correcto- y entonces buscamos afuera las respuestas. Nos dirigimos a otros con la esperanza de que ellos nos salven. Podemos sentirnos mejor por un tiempo corto, pero generalmente es muy corto y eventualmente terminamos sintiéndonos peor. Sin embargo, cuando realmente empezamos a sintonizarnos con quién la vida tuvo la intención que fuéramos -y estamos sintonizados con las emociones que nos motivan- nos conectamos con el alma de nuestra magnificencia. Sentimos claridad cuando permitimos esta conexión y rescatamos nuestro poder; nuestras vidas empiezan a funcionar.

Cuando estamos en el lugar del “ser” quienes somos, podemos escoger aprender de gurús, profesores, libros o filosofías espirituales externas. Estamos conscientes de nuestra propia magnificencia interna y de nuestra verdad, en lugar de creer que otros tienen el poder y nosotros no. De hecho, cuando nos damos cuenta de nuestra magnificencia y vivimos en nuestra verdadera naturaleza de amor, atraemos sincrónicamente al profesor, al libro o a la filosofía espiritual correctos, ¡en el momento perfecto!

Desafortunadamente, no estar conscientes de nuestra propia magnificencia puede producir efectos aparentemente mayores que los de simplemente sentirnos perdidos. No obstante, todo ello tiene la misma esencia. Durante mi Experiencia Cercana a la Muerte, sentía que todo juicio, odio, celos o miedo vienen de personas que no entienden su verdadera grandeza. La falta de consciencia de nuestra perfección nos mantiene sintiéndonos pequeños e insignificantes y esto va en contra del flujo natural de la energía de la fuerza de vida -aquello que realmente somos. Vamos en contra de nosotros mismos.

La manera como yo lo veo, es que si nos alentaran a expresar lo que realmente somos, todos seríamos seres muy amorosos, cada uno trayendo al mundo lo único que somos. Los problemas y conflictos vienen como resultado de no saber quiénes somos y de no ser capaces de mostrar nuestra belleza interior. Hemos creado tantos juicios sobre lo “perfecto” que nos llevan a la duda y a la competitividad. Ya que nos sentimos como si no fuéramos lo suficientemente buenos, no hacemos más que actuar. Sin embargo, si cada uno de nosotros estuviera consciente de nuestra magnificencia y nos sintiéramos bien con nosotros mismos, me parece que la única cosa que tendríamos para compartir es nuestra naturaleza única, expresada externamente de una manera amorosa, que refleje nuestro amor propio.

Los problemas que vemos en el mundo no son por los juicios u odios que tenemos hacia los demás, sino hacia nosotros mismos. Así como la clave para mi sanación fue el amor propio incondicional que eliminó el miedo, la clave para un mundo mejor sería que cada uno se ame a sí mismo de esa misma manera, siendo consciente de su verdadero valor. Si dejamos de juzgarnos a nosotros mismos, automáticamente tendremos menos y menos necesidad de condenar a otros. Empezaremos a darnos cuenta de su verdadera perfección. El universo está contenido en nuestro interior y lo que experimentamos externamente es sólo un reflejo.

Creo que en su esencia, nadie es verdaderamente malo -ese mal es sólo un producto de nuestros miedos, de la misma manera que lo era mi cáncer. Desde la perspectiva de magnificencia, aún los criminales son víctimas de sus propias limitaciones, miedos y dolor. Si para empezar, ellos tuvieran una verdadera consciencia de sí mismos, nunca hubieran causado ningún daño. Una mente diferente -por ejemplo, un estado completo de confianza en lugar de miedo- puede cambiar aún a la persona más depravada, de la misma manera que yo le di la vuelta a mi enfermedad extrema del cáncer.

Debido a que la mayoría de las personas no viven en la claridad del ser conscientes de quienes realmente son, las leyes, juicios, premios y castigos son requeridos para evitar que se hagan daño unos a otros. Si todos fuéramos conscientes de nuestra propia magnificencia, entonces no seríamos ya más dirigidos por el miedo. No necesitaríamos reglas, ni cárceles… ni hospitales.

Si cada persona, de repente, se volviera consciente de su verdadera perfección y magnificencia – digamos, que cada uno en el planeta tuviera una experiencia espiritual transformadora- nuestro mundo manifestado cambiaría para reflejar ese nuevo estado. Las personas estarían más empoderadas y serían mucho menos miedosas y competitivas, lo cual llevaría a una mayor tolerancia por los demás. Los porcentajes de crímenes se bajarían dramáticamente. Nuestros sistemas inmunológicos estarían más fuertes por un menor estrés y miedo, así que habría menos enfermedad. Las prioridades cambiarían porque ya no estaríamos dirigidos por la avaricia, la cual es otra faceta del miedo. Los niños crecerían siendo amor, más fuertes, saludables y con más confianza. Vivirían en un planeta que naturalmente apoya esta forma de vida en lugar de un sitio hostil.

A pesar de este punto de vista, no tengo la necesidad de cambiar a nadie, mucho menos al mundo. Ir a alterar las cosas, sugiere que las juzgo como incorrectas y que necesito arreglarlas para que estén de acuerdo con mi propia visión o ideología. En cambio, cada cosa es como debe ser en este punto en el tiempo. Sé que mi único trabajo es SER. Mi trabajo aquí es ser yo misma -una expresión del amor que soy- y ver la perfección en mí misma, en otros y en el mundo a mi alrededor, mientras continúo viviendo en el plano físico. Eso es todo lo que cualquiera de nosotros necesita ser.

Entiendo los roles que todos en mi familia y en mi círculo más grande juegan en mi vida y yo en las de otros. Si no soy fiel a mí misma, entonces los otros a mí alrededor no pueden ser ellos mismos tampoco. Sólo siendo mi ser único, puedo permitirles a otros interactuar conmigo al nivel de sus propios seres infinitos.

Siempre y cuando yo tenga esta consciencia, me siento una con la energía Universal que fluye a través de mi vida, desenvolviéndose en formas milagrosas y sincronizadas. Estoy energizada en lugar de extenuada -elevada por el ser en lugar de derrumbada por el hacer, trabajando con la energía universal en lugar de estar en contra de ella. Mientras continúe de esta manera, mi vida toma una cualidad zen en lo que esté presente, hasta el punto que todo tiene un sentimiento casi irreal y guiado. No siempre es fácil, pero de verdad, ¡hace la vida más divertida! Todavía soy un proyecto en proceso, pero esto es todo lo que tengo qué hacer –sólo ser el amor que soy, ser quien soy. Mi universo externo se reorganizará como un resultado de esto y esto también es verdadero a una escala mayor.

Así como creamos nuestras propias vidas, momento a momento, con nuestros pensamientos y emociones, hemos decidido como colectividad qué es humanamente posible y qué, no. De una manera semejante, pensamos que nuestra moral y nuestros valores son absolutos pero realmente ellos son sólo un grupo de pensamientos y creencias que hemos adoptado como verdaderos, a lo largo del tiempo. Ellos son una construcción de nuestras mentes y un producto de nuestras culturas, así como todas las expectativas de género a las que yo les di forma en mi pensamiento durante mis primeros años. Debido a que creí en estos valores como absolutamente verdaderos, ellos afectaron a quién yo era. Como un todo, la realidad que hemos creado refleja esta inconsciencia. Si los pensamientos y creencias de todos fueran diferentes, hubiéramos creado un planeta diferente.

Me parece que este mundo es siempre la culminación de todos nuestros prevalentes pensamientos y creencias colectivos. Nos expandimos sólo a la velocidad que somos capaces de manejar en un momento dado, tanto individual como colectivamente. Todavía juzgamos a los que llevan a cabo los crímenes exactamente como criminales que merecen ser condenados, no sólo en esta vida pero también en la del más allá. Todavía somos incapaces de verlos como víctimas del miedo o como creaciones de una realidad que nosotros, como un todo, hemos construido.

Cuando cada uno de nosotros es capaz de mirar a los ojos de, incluso, nuestro peor enemigo y ver nuestros propios ojos mirándonos, entonces veremos la verdadera transformación de la especie humana. Cada uno de nosotros puede enfocarse en crear una realidad para sí mismo basada en sus propias verdades, en lugar de seguir ciegamente lo que ha sido establecido por nuestras creencias y pensamientos colectivos. Expandiendo nuestra consciencia a nivel individual, estaremos efectuando el cambio a nivel universal.

Cada uno de nosotros es como un solo hilo en un inmenso tapiz, entretejido en un patrón complejo y colorido. Podemos ser sólo una hebra, pero todos somos una parte integral en la imagen terminada. Afectamos las vidas de los demás simplemente escogiendo ser -o no- nuestros verdaderos seres. Nuestra única obligación con otros, nuestro único propósito, es expresar lo únicos que somos y permitir que los demás hagan lo mismo.

Entender que la Luz, la energía Universal magnificente que está en nuestro interior y es nosotros, nos cambia como individuos porque estamos abiertos y listos. De esta manera, un cambio más lento y profundo puede llevarse a cabo en el mundo.

«Lo único que hay que hacer es, simplemente amarse a sí mismo».

Anita Moorjani

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Medellín - Colombia

2020