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LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL
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PARA ESTAR JOVEN

JIDDU KRISHNAMURTI

07/03/2017

Para estar joven - Jiddu Krishnamurti - Familia - Hijos (GAA # 861)

CATEGORÍA N° 861
FAMILIA - HIJOS

CONSEJOS VALIOSOS

Algunos consejos antes de leer a Jiddu Krishnamurti.

  1. Elimine todos los números que no sean esenciales. Esto incluye edad, peso y altura. Permita a los doctores preocuparse por eso. Para eso les paga.
  2. Rodéese de amigos positivos. Los negativos le hunden. (Recuerde esto si usted es uno (a) de los negativos).
  3. Siga aprendiendo: Aprenda más acerca de computación, manualidades, jardinería, lo que sea. No permita que su cerebro se desconecte. 'una mente desocupada es el taller del diablo'. Y el nombre del diablo es Alzheimer!
  4. Disfrute las cosas sencillas.
  5. Ría a menudo, bastante y duro. Ríase hasta que pierda la respiración. Y si tiene un (a) amigo (a) que le hace reír, comparta mucho tiempo con el o ella.
  6. Las lágrimas llegan: sufra, llore y siga adelante. La única persona que está con nosotros toda la vida es uno mismo. VIVA mientras está vivo (a).
  7. Rodéese de lo que ama: Sea familia, mascotas, postales, música, plantas, pasatiempos, lo que sea. Su casa es su refugio.
  8. Cuide su salud: Si es buena, presérvela. Si es inestable, mejórela. Si está peor de lo que usted mismo puede mejorarla, busque ayuda.
  9. No tome viajes culposos. Vaya al mall o a otra ciudad o a otro país pero NO donde está la culpabilidad.
  10. Dígale a las personas que ama, que los ama cada oportunidad que tenga. Nunca deje para después un Te quiero mucho Y si no comparte esto con al menos 1 persona ¿A quien le importa? Pero aún así compártalo. Que Dios los bendiga y guarde.

LA TOTALIDAD DE LA VIDA

Jiddu Krishnamurti

La meditación es una de las cosas más importantes en la vida; no cómo meditar; no la meditación conforme a un sistema; no la práctica de la meditación, sino más bien lo que la meditación es en verdad. Si uno puede descubrir, muy profundamente, la significación', la necesidad y la importancia que la meditación tiene para uno mismo entonces descartará todos los sistemas, los métodos, los gurús, junto con todas las cosas peculiares que se hallan, involucradas en el tipo oriental de meditación.

En realidad, no de acuerdo con las teorías y las aseveraciones y las experiencias de los psicólogos, filósofos y gurús, sino por la investigación de toda la naturaleza y el movimiento de uno mismo, por el ver qué es uno realmente.

Parecemos incapaces de comprender lo extraordinariamente importante que es ver lo que somos, vernos de hecho, como si nos estuviéramos mirando psicológicamente en un espejo, lo cual produce una transformación en la propia estructura interna. Cuando uno realiza fundamentalmente, profundamente, una transformación o mutación semejante, entonces esa mutación afecta toda la conciencia del hombre. Este es un hecho absoluto, una realidad. Producir una transformación fundamental se vuelve muy importante si uno es totalmente serio, si uno está preocupado por el mundo tal como es con toda su espantosa infelicidad, confusión e incertidumbre, con todas las divisiones religiosas y nacionales, con la acumulación de armamentos, el gasto de sumas enormes en la preparación de la guerra, para matar a la gente en el nombre de la nacionalidad, etcétera, etcétera. Para ver lo que uno es realmente, resulta vital que haya libertad, libertad con respecto a todo el contenido de la propia conciencia -siendo el contenido de la conciencia todas las cosas acumuladas por el pensamiento. Liberarse del contenido de la propia conciencia, de las cóleras y brutalidades, de las vanidades y la arrogancia, liberarse de todas las cosas en que uno se halla atrapado, es meditación. El mismo ver lo que uno es, constituye el principio de la transformación. La meditación implica el cese de toda lucha, de todo conflicto- internamente y, por tanto, externamente. De hecho, no existe lo interno o lo externo, es como el mar con su flujo y reflujo.

Cuando uno descubre lo que realmente es, se pregunta: ¿Es uno mismo, el observador, diferente de lo que observa? - psicológicamente hablando, desde luego. Yo soy iracundo, codicioso, violento; ¿es ello diferente de la cosa observada, que es la ira, la codicia, la violencia? ¿Es uno diferente? Obviamente, no lo es. Cuando estoy iracundo no existe un yo que esté iracundo, sólo existe la ira. Por lo tanto, yo soy la ira, el observador es lo observado. La división es eliminada por completo. El observador es lo observado y, en consecuencia, el conflicto se termina.

Por todo el mundo los seres humanos están siempre buscando la seguridad, tanto la fisiológica como la psicológica. La seguridad física es negada cuando la seguridad psicológica -que en realidad no existe- trata de obtenerse en diversas formas de ilusión y en creencias divisivas, dogmas, sanciones religiosas y así sucesivamente. Cuando existen estas divisiones psicológicas, inevitablemente tiene que haber división física con todos sus conflictos, sus guerras y el sufrimiento, la tragedia y la inhumanidad del hombre hacia el hombre. Adondequiera que uno vaya por el mundo, no importa si en la India, en Europa, Rusia, China o América, los seres humanos son psicológicamente más o menos lo mismo: sufren, son ansiosos, viven en la incertidumbre, en la confusión, a menudo en medio de un gran pesar; son ambiciosos, luchan perpetuamente los unos contra los otros.

Como básicamente, psicológicamente, los seres humanos son iguales, uno puede decir con razón que el mundo es uno mismo y que uno es el mundo. Ese es un hecho absoluto, como podemos verlo cuando lo investigamos en profundidad. Y el contenido de la conciencia humana es todo el movimiento del pensar y el deseo de poder, posición, seguridad, y la persecución del placer -en la que hay temor. El temor y el placer son dos caras de la misma moneda. Sin comprender toda la estructura y naturaleza del placer, que tiene su base en el deseo, uno jamás comprenderá ni vivirá una vida en la que haya amor.

El miedo y la persecución del placer forman parte de la conciencia. Pero, ¿también es parte de la conciencia el amor? Cuando hay miedo, ¿existe el amor? Cuando lo que hay es una mera persecución del placer, ¿hay amor? ¿Es el amor placer y deseo, o no tiene en absoluto nada que ver con el placer y el deseo?

Nuestro cerebro, a través del constante hábito de buscar seguridad, se ha vuelto mecánico; mecánico en el sentido de seguir ciertos patrones definidos, repitiendo eso: patrones una y otra vez. en la rutina diaria. Está, pues, la repetición del placer y la carga del temor; y está la incapacidad de resolverlo. Así, gradualmente, el cerebro, o una parte del cerebro, se ha vuelto repetitiva, mecánica, tanto biológica como psicológicamente; uno está preso en determinados patrones de creencias, dogma:, ideologías -la ideología norteamericana, la ideología rusa, la ideología india y así sucesivamente. Existe la dirección hacia un fin, la persecución de ese fin, y tanto la mente como el cerebro se deterioran.

Por placentera que pudiera ser, la vida que uno vive es una vida reiterativa; por deseable, por compleja que sea, es una vida de reiteración permanente -la misma creencia desde la infancia a la muerte, los mismos rituales, tanto en el templo como en la iglesia con la tradición que ello implica, una y otra y otra vez. Está la repetición del placer, el placer sexual o el placer de la realización, el placer de la posesión, el placer del apego, todo lo cual, por ser repetitivo, ocasiona el deterioro del cerebro. Mientras exista la persecución del placer como un proceso repetitivo, con la carga de temor que trae consigo y que el hombre no ha resuelto -lo ha rehuido, ha escapado de él, lo ha racionalizado pero, no obstante, el temor permanece-, el cerebro habrá de deteriorarse.

¿Qué es el amor? ¿Es placer -placer en el reiterativo acto sexual al que generalmente se llama amor? El amor de la esposa, en el cual hay gran placer, posesión y bienestar basados en el deseo, ¿es amor? Cuando existe un posesivo apego hacia el otro, tiene que haber celos, temor, antagonismo. Estos hechos son obvios -nada extraordinario o ideológico-, son hechos, 'lo que es'. Entonces, el apego ¿es amor? Y, ¿cuál es la base del apego? ¿Por qué se apega uno a algo, a la propiedad, a una idea, a una ideología, a una persona, a un símbolo, a un concepto que es llamado 'Dios'? Si uno no comprende plenamente la significación del apego, jamás podrá descubrir la verdad del amor. ¿Acaso la base del apego no es el temor de quedarse solo, de estar aislado, el temor al vacío, la sensación de la propia insuficiencia interna?

Nos apegamos a la gente, a las ideas, a los símbolos o a los conceptos, porque pensamos que en ellos hay seguridad. ¿Hay seguridad en alguna relación con otro? ¿Hay seguridad -que realmente es la esencia del apego- en la esposa de uno, o en el marido? Y si uno busca la seguridad en la esposa, en el marido, etcétera, ¿qué es entonces lo que ocurre? Uno posee -legalmente o ilegalmente. Y donde hay posesión tiene que haber miedo a la pérdida -por lo tanto, hay celos, odio, divorcio y todas esas cosas.

¿Es apego el amor? ¿Puede haber amor cuando hay apego? -con todas las implicaciones de esa palabra, que incluyen el miedo, los celos, la culpa, la irritación que conduce al odio-; todo eso está implícito cuando uno emplea la palabra 'apego'. ¿Puede, pues, haber amor si existe el apego? Estas son preguntas factuales, no teóricas. Estamos tratando con la vida de todos los días, no con alguna vida extraordinaria. Uno puede llegar muy lejos y muy profundamente si empieza muy cerca; vale decir, con uno mismo. Si uno no se comprende a sí mismo, no puede avanzar mucho. Estamos ahondando en problemas que son tremendamente importantes en la vida de cada uno de nosotros.

Aunque hemos de investigar esta cuestión racionalmente, con lógica, con cordura, tenemos que ir más allá de eso; porque la lógica no es amor, la razón no es amor. El deseo de amar y ser amado, no es amor. Cuando uno niega, en cada momento de su vida, lo que no es amor, cuando descarta lo que no es amor, desde esa negación surge la cosa positiva llamada amor.

El pensamiento es fragmentario, limitado; el pensamiento no puede resolver el problema de lo que es el amor, y no puede cultivar el amor. Cuando uno crea una abstracción con el pensamiento, se aleja de 'lo que es'. Ese movimiento de abstracción se convierte en un estado conforme al cual uno vive; por lo tanto, ya no vive de acuerdo con los hechos. Eso es lo que uno ha estado haciendo durante toda su vida; pero uno jamás sabrá mediante la abstracción, lo que es el amor; nunca conocerá la inmensa belleza, profundidad y significación del amor.

¿Por qué el hombre ha tolerado el sufrimiento? ¿Por qué adora el sufrimiento -cosa que, aparentemente, hacen los cristianos? ¿Cuál es el significado del sufrimiento? ¿Qué es lo que sufre? Cuando uno dice: "Yo sufro", ¿quién es el que sufre? ¿Qué es el centro que dice: "Yo estoy sufriendo la agonía de los celos, del miedo, de la pérdida"? ¿Qué es ese centro, esa 'esencia' en un ser humano que dice: "Yo sufro"? ¿Es el movimiento del pensar, como tiempo, el que crea el centro? ¿Cómo surge este yo, el cual una vez que ha surgido, dice: "Yo sufro, yo estoy ansioso, yo tengo miedo, yo siento celos, yo estoy solo"? Ese yo jamás es estacionario, se está moviendo siempre: "Yo deseo esto, yo deseo aquello y después deseo alguna otra cosa"; se halla en constante movimiento. Ese movimiento es tiempo, es pensamiento.

En el mundo asiático existe el concepto de que el yo es algo que se encuentra fuera del tiempo; y además, el concepto de que incluso hay un yo superior. En occidente, el yo nunca ha sido examinado a fondo. Se le han atribuido cualidades; Freud, Jung y otros psicólogos le han asignado características, pero jamás han investigado este problema de la naturaleza y estructura del yo que dice: "Yo sufro".

El yo, como podemos observarlo, dice: "Yo debo tener eso", y pocos días después quiere alguna otra cosa. Existe el constante movimiento del deseo; el constante movimiento del placer; el movimiento continuo de lo que uno quiere ser, y así sucesivamente. Este movimiento es el pensamiento como tiempo psicológico. El yo que dice "Yo sufro", es producido por el pensamiento. El pensamiento dice: "Yo soy Juan, yo soy esto, yo soy aquello". El pensamiento se identifica con el nombre y con la forma y es el 'yo' en todo el contenido de la conciencia. El es la esencia del temor, de la herida psicológica, la desesperación, la ansiedad, la culpa, la persecución del placer, el penoso sentimiento de soledad -todo el contenido de la conciencia. Cuando uno dice: "Yo sufro", lo que experimenta el dolor es la imagen que el pensamiento ha fabricado de sí mismo, la forma, el nombre.

Cuanto más intenso es el reto, mayor es la energía que se requiere para enfrentarse a él. Este reto es el dolor. Es a eso que uno debe responder. Pero si responde escapando a ello, o buscando derivar de ello bienestar, entonces está disipando la energía que necesita para afrontar esta cosa.

No hay escape -no lo hay, porque si uno trata de escapar, el dolor está siempre ahí, como la propia sombra, como el propio rostro está siempre con uno. De modo que es preciso permanecer con el dolor, sin movimiento alguno del pensar. Si uno huye del dolor, no lo ha resuelto; pero si permanece con él, sin identificarse con él -porque uno es ese sufrimiento-, entonces toda la energía de uno está presente para enfrentarse a esta cosa extraordinaria que ocurre. Desde ese sufrimiento, surge la pasión.

Hay una solución, existe un cese para el dolor -como hay un cese para el temor-, completamente. Sólo entonces existe una posibilidad de saber qué es el amor. Uno piensa que aprenderá algo del sufrimiento, que hay una lección que se aprende a causa del sufrimiento. Pero cuando uno observa el sufrimiento en sí mismo, y no escapa sino que permanece con él totalmente, completamente, sin ningún movimiento del pensar, sin buscar alivio alguno ni bienestar, sino que sólo se mantiene unido completamente al sufrimiento, entonces uno verá que tiene lugar una extraña transformación psicológica.

El amor es pasión, la cual es compasión. Sin esa pasión y compasión, sin su inteligencia, uno actúa en un sentido muy limitado, y todas las acciones de uno son limitadas. Donde hay compasión. esa acción es total, completa, irrevocable.

FRASES DEL AUTOR JIDDU KRISHNAMURTI

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