Madres, no sean impacientes. Ellas necesitan de una inmensa paciencia. El supremo amor se abre solo para aquellas madres que tienen una inmensa paciencia.
Utiliza tu inteligencia y que tu mente no sea una carga. No la usas, al contrario, estás utilizado por ella. No permitas a la mente interferir en tu vida.
El amor de una madre es como la sombra que ofrece el árbol, ya sean buenos o malos, jóvenes o viejos, incluso a quien pretende cortarlo y echarlo abajo.