La moraleja es no actuar para que te aprueben. El verdadero tú está aquí para descubrir el poder que hay en ti, no para satisfacer la opinión de los demás.
Renuncia a lo que te dicta tu mente, y estarás en la realidad. Dile a la mente que tú tienes el control, que tu conciencia es más poderosa que tu mente.