Para conocer la verdad has de ser inmenso, vasto, amoroso, inquisidor, meditativo, pero sin prejuicios, sin libros sagrados, sin conceptos ni filosofías.
Si crees en algo y la vida no encaja con ello, ¿qué harás? Seguirás utilizando tu crucifijo, pero el vampiro es ateo y no hará caso de tu cruz. ¿Qué harás?
¿A qué equipo apoya, buen hombre? ¿Yo?, respondió Jesús visiblemente excitado por el juego. ¡Ah!, yo no animo a ninguno. Simplemente disfruto del juego.