La espiritualidad

Ilustración del cuento: La espiritualidad

La espiritualidad no es imitar. No puedes imitar a una persona espiritual. Si la imitas, será un ser falso, no auténtico. Te volverás falso tú mismo.

Cuento zen sobre la espiritualidad

Un predicador preguntó a un Maestro Zen qué era la espiritualidad para ellos.

El Maestro Zen le hizo salir a la terraza y le preguntó:

¿Qué es lo que ve usted desde aquí, señor?

Veo una calle y unas casas, gente que pasea y autobuses y taxis que circulan.

¿Qué más?

Árboles.

¿Qué más?

Está soplando el viento...

¿Y puedes sentir que tu interior está en armonía y fluyendo con todo?

¡Por supuesto!

El Maestro Zen extendió sus brazos y exclamó:

¡Eso es la verdadera espiritualidad, señor!

MORALEJA

La verdadera espiritualidad es tan evidente que es difícil verla. Por eso no te debes apegar a ningún tipo de dogma porque te estarás negando la grandeza de la existencia.

La espiritualidad malentendida es una fiebre que puede terminar en delirio. La espiritualidad malentendida es defectuosa, pero solo porque el hombre la entiende mal.

Jamás es natural quien intenta ser natural; o quien intenta no intentarlo. La verdadera espiritualidad deja que todo fluya sin esfuerzo.

La verdadera espiritualidad no depende de las creencias. Cuanto más fuerte sea la creencia, mayor es la barrera. La verdadera espiritualidad no es ni la creencia ni la incredulidad, sino el abandono de toda creencia e incredulidad.

Los templos, mezquitas e iglesias que la sociedad crea. Eso son trucos. Están hechos para engañarte. Son sustitutos de la espiritualidad; no son espiritualidad. Están ahí para confundirte. Tú necesitas la espiritualidad; ellos dicen, Sí, acude al templo, a la iglesia, a la mezquita; aquí está la espiritualidad. Ven y reza y encontrarás al predicador que te enseñará tu espiritualidad. Es un truco. La sociedad ha creado falsas espiritualidades.

Recuerda que la espiritualidad no es imitar. No puedes imitar a una persona espiritual. Si la imitas, será un ser espiritual, falso, no auténtico. ¿Cómo vas a imitar la espiritualidad? Y si la imitas, ¿cómo vas a mantenerte fiel a ti mismo? Te volverás falso contigo mismo.

Sé auténticamente tú mismo. No imites. La espiritualidad hace a todo el mundo único. Ningún Maestro que sea realmente un Maestro insistirá en que le imites. Te ayudará a ser tú mismo; nunca te ayudará a ser como él.

A la espiritualidad no le interesan los hechos, le interesa la verdad. Los hechos pueden ser aprendidos en los libros, la verdad nunca lo será. Si te llegas a interesar demasiado por los hechos, tus ojos se nublarán y confundirán, y no podrás conocer la verdad. ¡Cuidado con los hechos! Te pueden hacer equivocar el camino. Escoge la verdad. Trata siempre de encontrar la verdad; no te molestes demasiado con los hechos. Los hechos son irrelevantes.

Lo que cambia es el hecho, y lo que permanece siempre igual es la verdad. Tu cuerpo es un hecho: un día fuiste un niño, ahora eres un joven o un viejo; un día naciste, un día morirás, el cuerpo cambia, pero él tú, que habita en el cuerpo, que lo ha convertido en su morada temporal, ese tú eres eterno, esa es la verdad. No tiene forma, no tiene cualidades. Es inmortal; es eternidad.


CUENTOS RELACIONADOS


espiritualidad
Cuento Zen: Todo está bien

Todo está bien

La actitud de la espiritualidad es de cooperación, no de conflicto. La actitud de la espiritualidad no es contra la naturaleza, sino de estar con ella.


Cuento Zen: Las diferentes perspectivas

Las diferentes perspectivas

La perspectiva espiritual es una traza de no mente. Es íntima, trae la realidad. Hace que caiga lo que te obstaculiza, te desbloquea; fluyes con la vida.


Cuento Zen: El monje Zen y el arquero

El monje Zen y el arquero

Si entrenas para ser arquero, solo serás un arquero. La concentración es estrechamiento de la conciencia. La espiritualidad es expandir la sensibilidad.


hechos
Cuento Zen: La objetividad y la subjetividad

La objetividad y la subjetividad

Lo último o definitivo y la verdad significan lo mismo. La vida no es matemática; no es lógica, no es ciencia. Es algo más, y ese algo es lo más valioso.


Cuento Zen: La espiritualidad

La espiritualidad

La espiritualidad no es imitar. No puedes imitar a una persona espiritual. Si la imitas, será un ser falso, no auténtico. Te volverás falso tú mismo.


Cuento Zen: La partícula de la verdad

La partícula de la verdad

Nunca monopolices la verdad. Con esa actitud puedes reírte de toda estupidez creada en nombre de la religión, en nombre del amor, en nombre de la iglesia.


verdad
Cuento Zen: La perfecta escucha

La perfecta escucha

La perfecta escucha es escuchar no tanto a los demás cuanto a uno mismo. La perfecta visión consiste en mirar no tanto a los demás cuanto a uno mismo.


Cuento Zen: La verdadera oración

La verdadera oración

La energía del amor es la oración. Las religiones organizadas la han destruido. Te dieron oraciones prefabricadas. La oración es un sentimiento espontáneo.


Cuento Zen: El amar y la amistad

El amar y la amistad

Si este momento está lleno de amistad, ¿por qué preocuparse por el próximo momento? Mira lo que le sucedió a este par de amigos en el campo de batalla.