Joneyed y el barbero

Ilustración del cuento: Joneyed y el barbero

El proceso de condicionamiento debe cambiar. La mente debe ser entrenada para servir al amor. Y entonces la vida se puede convertir en un festival de luz.

Cuento zen sobre el amor

El santo Joneyed acudió a La Meca con ropas de mendigo. Estando allí, vio cómo un barbero afeitaba a un hombre rico. Al pedirle al barbero que le afeitara a él, el barbero dejó inmediatamente al hombre rico y se puso a afeitar a Joneyed. Y al acabar no quiso cobrarle. En realidad, lo que hizo fue dar además a Joneyed una limosna.

Joneyed quedó tan impresionado que decidió dar al barbero todas las limosnas que pudiera recoger aquel día. Sucedió que un acaudalado peregrino se acercó a Joneyed y le entregó una bolsa de oro. Joneyed se fue aquella tarde a la barbería y ofreció el oro al barbero.

Pero el barbero calmadamente le dijo: ¿Qué clase de santo eres? ¿No te da vergüenza pretender pagar un servicio hecho con amor?

A veces se oye decir a la gente: Señor, he hecho mucho por Ti ¿Qué recompensa me vas a dar?

MORALEJA

Siempre que se ofrece o se busca una recompensa, el amor se hace mercenario.

Hay gente interesada en ayudar a los demás por interés. Y así se crea un ser humano falso, engañoso. Su corazón anhela el amor, pero su mente condicionada le impide amar.

Este es el problema. El hombre nace con un corazón que anhela el amor, pero también nace con un cerebro que puede ser condicionado. Y la sociedad tiene que condicionarlo en contra del corazón, porque el corazón siempre será rebelde a la sociedad, siempre seguirá su propio camino. No puede convertirse en un ser de luz. Puede convertirse en un poeta, puede convertirse en un cantante, puede convertirse en un bailarín, pero no puede convertirse en un ser de luz.

Por eso el mundo entero es miserable. Cada persona quiere ser amada, cada persona quiere amar; pero la mente es una barrera tal que no te permite amar ni ser amado. En ambos casos la mente se interpone y comienza a distorsionarlo todo. Y si por causalidad te encuentras con una persona a la que amas y la persona te ama a ti, vuestras mentes serán incompatibles. Han sido formadas por sistemas distintos, costumbres diferentes y hasta sociedades y religiones distintas.

Este proceso de condicionamiento debería cambiar completamente. La mente debe ser entrenada para servir al corazón. La lógica debe servir al amor. Y entonces la vida se puede convertir en un festival de luz.


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