La iluminación espiritual

El desapego y el abandono
-Cuento zen con moraleja-

Desapego, ese es el secreto, es un arte. Todo lo que se guarda se estropea. La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.

Cuento zen # 309

Cuento zen sobre el desapego

Dogen le pregunta a su maestro Nyojo: ¿Puede explicar en pocas palabras cuál es el secreto más básico del zen?

Su maestro Nyojo le responde: Soltar, y desapego.

Dogen inmediatamente le dijo a su maestro:

He experimentado el abandono del cuerpo y la mente.

El maestro Nyojo exclamó:

¿Entonces a qué esperas? Abandona eso también.

El maestro Nyojo noto que había una pequeña duda por parte de Dogen que no entendió. Así que el maestro le atizó fuerte en la cabeza, y Dogen río. Lo pilló al vuelo. Hizo una reverencia a su maestro, y este dijo:

Eso es abandonar el abandono... Eso es relajación completa, un completo soltar. Se suelta incluso el nirvana, incluso a Dios, incluso la espiritualidad. Incluso se suelta la meditación. La meditación es perfecta cuando se suelta. Habrás llegado cuando te olvides incluso de la iluminación. Eso es relajación total; eso es soltar.

MORALEJA

La vida se manifiesta a sí misma cuando no te agarras a ella, cuando no te apegas, cuando no acaparas, cuando no eres miserable, cuando estás suelto y dispuesto a soltar, cuando no cierras el puño, cuando tienes la mano abierta. La vida se revela a sí misma llanamente cuando no te agarras a ella ni de sentimiento ni de pensamiento.

Desapego, ese es el secreto, todo el secreto, todo un arte. Todo lo que se guarda acaba estropeándose, todo. Acumula algo y lo matarás, acumula y se ranciará. La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.

Al acumularlo pretendes convertirlo en permanente. Amas a una mujer, amas a un hombre, y quieres poseerlo, o poseerle, quieres que sea permanente. Inténtalo. Es momentáneo, pero si vives el momento soltando por completo, entonces es eterno. Un momento vivido por completo, en un estado mental relajado, es la eternidad. Pero no vives en el momento y no sabes qué es la eternidad, por ello quieres convertirlo en permanente. Quieres que también dure mañana, y al día siguiente, también al año siguiente, y tal vez en la próxima vida. Quieres acumularlo.

Estas tres palabras son muy importantes: momentáneo, permanente, eterno. En los diccionarios normales y corrientes, el significado de eterno parece ser: «para siempre jamás». Es erróneo. Ese no es el significado de eterno, sino de permanente. Entonces la permanencia se transforma en eternidad, pero no es así.

Eternidad no es duración; eternidad es profundidad en el momento. Eternidad es parte de lo momentáneo, no está contra lo momentáneo. Lo que está en contra de lo momentáneo es lo permanente.

Si profundizas en el momento, si te dejas hundir en lo momentáneo, disolviéndose por completo en ello, tendrás un vislumbre de eternidad. Todo momento vivido total y relajadamente es eternidad.

La eternidad está siempre presente. El «ahora» es parte de la eternidad, no parte del tiempo.

Soltar... al igual que una hoja desciende en la corriente de un arroyo.