La iluminación espiritual

El conocimiento y la balsa

-Cuento zen con moraleja-

El hombre teme perder el saber porque cree convertirse de nuevo en ignorante. La realidad es que si has conocido no puede caer otra vez en la ignorancia.

Cuento zen # 118

Cuento zen sobre el conocimiento

Buda cuenta una historia que le gustaba mucho. Contó esta historia miles y miles de veces. Él dice que el conocimiento es como una balsa. Cruzas un río con una balsa y luego abandonas la balsa y el río y sigues.

Buda cuenta que había cinco hombres eruditos. Cruzaron el río con una balsa y entonces cavilaron y pensaron, Ya que esta balsa nos ha ayudado a cruzar la corriente, debemos trasportarla sobre nuestras cabezas. ¿Cómo vamos a ser unos desagradecidos? Esto es pura gratitud.

De modo que esos cinco eruditos transportaron esa balsa sobre sus cabezas hasta el mercado. Entonces se congregó todo el pueblo y les preguntaron, ¿Qué es lo que estáis haciendo? Esto es una novedad.

Ellos dijeron, Ahora no podemos abandonar esta balsa. Esta balsa nos ha ayudado a cruzar la corriente y estamos en tiempo de lluvias y el río está crecido. Era imposible sin esa balsa. Esta balsa es un amigo y simplemente nos mostramos agradecidos.

Todo el pueblo se rio. Dijeron, Sí, esta balsa fue un amigo, pero ahora esta balsa es un enemigo. Ahora sufriréis por causa de esta balsa, ahora se convertirá en una atadura. Ahora no podréis ir a ninguna parte, ahora no podréis hacer nada.

MORALEJA

El saber es una balsa para ir más allá de la ignorancia, pero siendo así no has de llevarla sobre tu cabeza tal y como esos eruditos la llevaban. En realidad no es correcto decir la llevaban, porque la carga se va haciendo tan grande que no puedes ni moverte. ¡Tira esa balsa! Es difícil tirarla porque te ha salvado. Has cruzado la corriente y puede que tu lógica discurra así, Si nos deshacemos de esta balsa, estaremos en la misma situación en la que estábamos entonces, antes de emplear la balsa. Esto suena lógico, pero no lo es, porque cuando no existía la balsa estabas en una orilla del río; cuando usaste la balsa llegaste a la otra orilla del río y si te deshaces de ella no estarás en la misma situación de nuevo.

El hombre teme desembarazarse del saber por qué teme convertirse de nuevo en ignorante. No puedes volverte ignorante de nuevo. Uno que ha conocido no puede caer otra vez en la ignorancia. Pero si ahora se apega a su saber, no podrá tampoco ir más allá. ¡Tíralo! No vas a regresar a la ignorancia. Ascenderás hasta la Iluminación.

Uno asciende hasta el conocimiento desprendiéndose de la ignorancia, y luego uno asciende hasta la Iluminación desprendiéndose del conocimiento. Por eso es bueno enseñar conocimiento al ignorante, y es bueno enseñar otra vez otra clase diferente de ignorancia a los que poseen el conocimiento. Uno ha de volverse ignorante en una dimensión diferente, con una cualidad distinta, simplemente desembarazándose del conocimiento.