El borracho mentiroso

Ilustración del cuento: El borracho mentiroso

Si piensas que para triunfar hay que ser un mentiroso. Entonces, te pierdes a ti mismo. Triunfas en este mundo y te conviertes en un fracaso en el otro.

Cuento zen sobre la mentira

La verdad a veces revelada por la mentira.

Un borracho que vagaba de noche por las calles de la ciudad se cayó en una cloaca y, al ver que se hundía en aquella repugnante inmundicia, comenzó a gritar: ¡Fuego, fuego, fuego!

Algunos transeúntes lo oyeron y corrieron a rescatarlo. Una vez que lograron sacarlo de allí, le dijeron: Tú eres un mentiroso, por qué gritaste, ¡Fuego! Cuando en realidad no había fuego.

Sí, en realidad soy un mentiroso, pero... ¿Habría venido alguno de ustedes a rescatarme si yo hubiera gritado: ¡Mierda!?

MORALEJA

Si piensas que para triunfar en este mundo hay que ser un mentiroso. Entonces, te pierdes a ti mismo. Triunfas en este mundo y te conviertes en un fracaso en el otro. Y finalmente, el otro es el que cuenta.

Una vez que muestras una cierta inclinación hacia las demostraciones y la teatralidad, llega el mundo y te apresa de inmediato. Te convierte en una víctima.

Una vez que te interesas en lo que los demás dicen de ti, cada uno de tus actos será un fracaso. Aquí puede que tengan éxito, pero ese éxito es totalmente inútil porque nunca te realizará, nunca florecerás a partir de él. Nunca alcanzarás la realización de tu destino; tu simiente seguirá siendo una simiente. Puedes acumular recortes de periódicos que hablen de ti, pero esos recortes mortecinos, esos certificados que cuelgas de la pared de tu sala de estar, no son la vida. Los rostros con los que cargas cuando sales, las sonrisas falsas, no son la vida. Y poco a poco, con cada nuevo acto, más te hundes en la mentira. ¿Cómo puedes creer que alcanzarás el gozo a través de esas mentiras? Puedes lograr gran parte de la porquería de este mundo, pero te perderás todo lo que es real.

Sé sincero con tu naturaleza interior y ayuda a los demás a ser sinceros con la suya propia. A eso lo llamo un hombre espiritual. Un hombre así es alguien que es sincero respecto a su naturaleza interior y que ayuda a los demás a ser sinceros respecto a las suyas. Estás aquí para realizar tu destino, y los demás están aquí para realizar los suyos. No esperes nada de ellos; si no, los convertirás en exhibicionistas, los convertirás en mentirosos. No esperes nada de nadie, y no colmes las expectativas que tienen los demás acerca de ti. Ni siquiera les des el mínimo indicio de que vas a colmarlas. Pasa por los sufrimientos que tengas que pasar y estate preparado para hacerlo, pero no permitas que otros se formen expectativas respecto a ti. De lo contrario, el mundo te atrapará y encerrará.


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