El afecto de una Madre

Ilustración del cuento: El afecto de una Madre

¿A qué se debe este inusual comportamiento de esta Madre afectiva? A una cosa: la mente de una Madre que solo ve por sus hijos no podrá ver la realidad.

Cuento zen sobre lo relativo

El afecto deforma nuestra percepción. Este era un tema en el que insistía el Maestro una y otra vez. Y los discípulos tuvieron la oportunidad de verlo ejemplificado cuando oyeron cómo el Maestro preguntaba a una madre: ¿Cómo está tú hija y tu hijo?

Mi hija, dijo la madre. No sabes la suerte que ha tenido. Se casó con un hombre maravilloso que le ha regalado un coche, le compra todas las joyas que quiere y le ha dado un montón de sirvientes. Incluso le lleva el desayuno a la cama y la permite levantarse a la hora que quiere. Un verdadero encanto de hombre.

Y mi hijo, dijo la madre. Ese es otro cantar. Menuda lagarta le ha caído en suerte. El pobre le ha regalado un coche, la ha cubierto de joyas y ha puesto a su servicio no sé cuántos criados. Y ella se queda en la cama hasta mediodía. Ni siquiera se levanta para prepararle el desayuno.

MORALEJA

Luego de escuchar estas dos breves historias, contadas por la misma persona, podríamos afirmar que tenía razón el filósofo alemán Friedrich Nietzsche cuando dijo: No existen hechos, solo interpretaciones.

¿A qué se debe este comportamiento de esta Madre afectiva? A una cosa: la mente de una Madre que solo ve por sus hijos nunca podrá ver la realidad. Y a menos que acepte otras realidades, nunca podrá ver la verdad. Ella está tan enfocada en sus hijos, que ninguna otra cosa puede ser vista. La clara percepción le es imposible.

Los afectos mentales son como las nubes, vienen y van, y tú eres el cielo. Cuando dejan de haber preferencias, inmediatamente te llega la percepción de que has dejado de estar inmerso solo en los afectos que no te dejaban ver la realidad.

Cuando alguien despierta por completo, descubre la realidad sin que la mente afectiva se atraviese. Es esa la verdad. Le sumas la mente afectiva y todo se convierte en un sueño, porque la mente es la que crea los sueños. Si le quitas la mente afectiva que te vuelve ciego, nada puede convertirse en un sueño, solo la realidad permanece en su pureza cristalina. La mente es como un espejo. En el espejo se refleja el mundo. Ese reflejo no puede ser real, ese reflejo es simplemente un reflejo. Cuando el espejo desaparece, el reflejo desaparece, ahora puedes ver lo real sin que intervenga ninguna preferencia afectiva.

Te quedarás realmente asombrado si te dieras cuenta de que las preferencias afectivas te están haciendo vivir inmersa en alucinaciones, creando tu propia realidad alrededor de un mundo ilusorio creado por tu mente.

Tienes que descubrir la realidad dentro de ti, no crearla, porque todo lo que es creado por ti, no es más que imaginación. Solo tienes que profundizar en silencio y observar simplemente, estar alerta y consciente, de modo que puedas ver todo lo que es real.

Aquellos que han visto la realidad dicen que experimentarás un gran silencio, una gran alegría, una dicha infinita. Tienes que llegar a un punto que está más allá de tu mente: una profunda serenidad, una frescura y una calma, lo que es tu verdadera naturaleza. Eso es lo que eres, esa es la materia de la que estás hecho, esa es la materia de la que está hecho el Universo, esa es la realidad que te permite ver con claridad, ver todo tal como es.


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