LA ILUMINACION ESPIRITUAL
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ESCRITOS: DEEPAK CHOPRA

Errores del buscador espiritual de la verdad

ERRORES DEL BUSCADOR ESPIRITUAL DE LA VERDAD

Un buscador espiritual de la verdad no lleva teorías en él. Está abierto. Puede escuchar. Un fanático no puede escuchar. Su error es creer saber la verdad.

ESCRITOS: ROBIN SHARMA

Buscando espiritualidad en el triunfo

BUSCANDO ESPIRITUALIDAD EN EL TRIUNFO

Al toparnos con las guías para lograr el éxito y la plenitud, queda la sensación de estar buscando una espiritualidad escondida detrás del triunfo. Veamos.

ESCRITOS: JIDDU KRISHNAMURTI

No buscar la verdad en la mente

NO BUSCAR LA VERDAD EN LA MENTE

La verdad no se encuentra en la mente, en libros, en imágenes, en templos. Está en la acción, en el vivir, en el buscar y experimentar el amor, ahora.

ESCRITOS: OSHO

Buscando el silencio de la mente

BUSCANDO EL SILENCIO DE LA MENTE

Si estás buscando el silencio de la mente, es posible poner un interruptor en la mente para apagarla cuando no se la necesite. Lo llamamos meditación.

ESCRITOS: RAMESH BALSEKAR

Preceptos esenciales del buscador

PRECEPTOS ESENCIALES DEL BUSCADOR

La liberación, iluminación o despertar no es otra cosa que intuir el innombrable estado de potencialidad total previo a la llegada de la consciencia.

ESCRITOS: JEBUNA

Busca a Dios en tu interior

BUSCA A DIOS EN TU INTERIOR

Las verdades impregnadas de la voz intensa y la mirada del Maestro, no se dirigen a la razón, sino al sentimiento puro. Penetran en las almas.

Buscando la verdad

BUSCANDO LA VERDAD

Descubrió que la Verdad había estado allí pacientemente. Le ayudaron sus andanzas a descubrir la Verdad, no, pero sí le prepararon para reconocerla.

ESCRITOS: PATROCINIO NAVARRO

En busca de la felicidad

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

La felicidad no es hija del placer, porque la felicidad es un estado del alma. Es el canto de un alma que se halla liberada de deseos mundanos.

ESCRITOS: PATROCINIO NAVARRO

Un camino para buscadores

UN CAMINO PARA BUSCADORES

Si tuviéramos que tomar una decisión sobre cómo afrontar los problemas de la propia vida desde una perspectiva pacifista y, por tanto, partidaria.

EL PELIGRO DEL DESEO

Cuando las cosas se resuelven existe Dios.

El deseo es la enfermedad más importante de la mente porque lo que lleva al bienestar de la mente es precisamente el no desear. Se puede desear tener dinero, tener poder y hasta desear a Dios, pero ese no es el camino de la transformación interior.

Cuando se deja de desear se siente por fin que uno está en casa, dichoso, tranquilo, que la vida está disponible para uno y uno para la vida. Desaparece la separación, la división y ese estado de unidad es llamado Dios.

«En lugar de buscar a Dios para que se resuelvan las cosas, mejor resuelve porque cuando las cosas se resuelven existe Dios».

El deseo es esencialmente mundano porque surge de la idea de que a uno le falta algo. Dios se ha transformado en algo mundano porque también se lo desea como una cosa.

Una persona verdaderamente espiritual puede ser no creyente, porque el que cree también desea algo, cree con la mente y esa no es una experiencia directa.

«La espiritualidad es fundirse en la totalidad, es dejar de ser uno para ser el todo».

El que tiene confianza en la vida no necesitan creencias, vive, porque la vida es el aquí y ahora y no hay que esperar a mañana para empezar a vivir. Cuando uno deja de desear a Dios de pronto aparece en todas partes, porque la vida es Dios.

Tres hombres estaban conversando y se planteó la hipótesis de qué harían si sólo les quedaran seis meses de vida.

El primero dijo que si le ocurriera eso se dedicaría a disfrutar de todos los placeres de la vida. El segundo afirmó que se dedicaría a viajar, conocer el mundo; y el tercero aseguró que si el médico le dijera que sólo le quedan seis meses de vida, consultaría a otro médico.

Los tres están esperando para vivir lo que desean cuando estén enfermos y seguramente no puedan disfrutar; mientras ahora, que están bien, no hacen nada de lo que quieren y siguen postergando. La esperanza es una forma de postergar la vida.

El Zen enseña a confiar en la vida no a creer.

El Zen no es un camino, porque no hay ningún camino, ningún método y tampoco hay que hacer nada ni dónde ir. La verdad ya está aquí. Todo es un proceso, un evento, nosotros también; y no hay nada que esperar.

La actitud Zen es ausencia de esfuerzo, es estar consciente de que no hay que hacer ningún esfuerzo. Los esfuerzos pueden servirle al ego para alcanzar algo que desea pero no para lograr la meta definitiva ni llevarnos a Dios, porque Dios está más allá del esfuerzo, en el silencio, en el vacío, en el espacio que no se puede definir.

Lo que hay que hacer es convertirse en testigo, no juzgar, comprender, ser más conscientes, estar más despiertos para entender cada momento, estar presente observando para poder darse cuenta que la única vida que hay es la común y corriente.

«Ser común y corriente es ser espiritual, porque todo lo que es extraordinario es religioso, una pretensión del ego».

Nadie quiere ser común y corriente de modo que la mayoría siempre está deseando ser otra cosa. Desprecian lo que hace en el presente y anhela un futuro imaginario; porque hacer una tarea común la hace sentir que está malgastando su vida porque cree estar destinada a cosas mejores.

Al aceptar ser común y corriente, de pronto lo que parecía no tener sentido para uno se convierte en un acto sagrado y cuando la acción se vuelve sagrada es una meditación, se logra penetrar en la profundidad de la vida y ésta revela todos sus misterios.

Se aprende en ese momento a recibir y cuanto más receptivos estemos, más disponible estará la vida para nosotros. Sólo de esta manera se puede vivir en el presente, de otro modo no se puede.

Deseamos otras cosas porque no sabemos disfrutar de lo que tenemos y nos alejamos de nosotros mismos porque no nos conocemos interiormente.

«El que es infeliz haciendo un trabajo será infeliz haciendo otro que cree más importante, porque las cosas externas no pueden cambiar tu interior».