PREÁMBULO

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO ESTE LIBRO?

Por más que en  bastantes de sus páginas se hable de los asuntos de este mundo, no se dirige a los típicos lectores de prensa; por más que se traten temas  espirituales, no va dirigido a las gentes de las Iglesias que andan convencidos de poseer la verdad; por más que se traten pensamientos, no va dirigido a intelectuales por dos razones al menos: porque el autor no es un intelectual -ni lo pretende -y porque estos no gozan de sus simpatías. Finalmente, por más que se traten cuestiones políticas, tampoco se dirige a los políticos profesionales ni a los que vierten en la política sus energías pensando que transformarán el mundo. ¿A quién va dirigido entonces este libro? Pronto lo sabremos.

Vemos a diario cómo la inmoralidad, la corrupción y la injusticia extienden sus garras en  gobiernos e instituciones sociales y religiosas, pero también en nosotros mismos podemos hallar rastros de formas de pensar no legítimas para la conciencia.  Y esta es la batalla que ha de librarse.

 Si somos sinceros debemos reconocer al menos  que “algo va mal” y si somos arrojados nos atrevemos a indagar y  no solo no paramos hasta dar con eso que va mal, sino que hasta lo afrontamos con decisión. Entonces nos hallamos en el camino del guerrero. Lástima que haya quien confunda la guerra que nos transforma – que es la guerra contra nuestro yo inferior, la guerra interna por liberarnos de la servidumbre del egocentrismo- con otra clase de guerra: la política, la social, etc.,  que son guerras externas cuyo resultado no puede ser otro que cambiar la piel del mundo, pero no su cimiento que está en nosotros, sus constructores, y si no cambiamos este cimiento cada uno, no puede cambiar el mundo. Esto cuesta de aceptar por los amantes de las revoluciones sociales, igual que cuesta de aceptar a las Iglesias que se llaman indebidamente “cristianas”, que con sus ritos, ceremonias, misas y confesionarios – que son también actos externos- rehúyen   el cambio interno de la conciencia que Cristo explica en el Sermón de la Montaña y Dios a Moisés en los Diez Mandamientos. Por ello el guerrero espiritual se halla siempre caminando en el filo de la navaja, generalmente incomprendido, calumniado, perseguido o ignorado (según convenga) por los ejércitos de fariseos que controlan este mundo y que ignoran a Dios, o lo desprecian hasta el punto de querer construir otras leyes de la naturaleza contrarias al orden natural y otras leyes sociales basadas en el poder de unos sobre otros, negando así la igualdad de los hijos de Dios, la libertad, la hermandad y la justicia que Cristo reclama para vivir en la Unidad.

El guerrero espiritual puede ser también un profeta portavoz del mundo espiritual elevado- caso de Gabriele- y recordarnos el proceso por el que hemos llegado como humanidad a este punto de decadencia espiritual, social y física y el modo de salir del laberinto de lo demasiado humano. En  estos escritos, cuya parte espiritual se nutre  de enseñanzas proféticas actuales,  se  habla de todo eso y se incluyen algunos textos originales manifestados por Cristo a través de la profetisa Gabriele que  nos indican, entre otras cosas, cómo se produjo la Caída hacia estos mundos y cómo encarnamos como seres humanos, lo cual señala el origen profundo de la inmoralidad, pues lo que venimos haciendo desde entonces ha sido construir este mundo intentando dar la espalda a nuestro origen divino. Por ello, al estudiar nuestro comportamiento colectivo en diversas áreas, desde el enfoque del cristianismo libre de Iglesias y jerarquías, se pone de manifiesto  que el mundo que hemos construido – y que aquí se denuncia reiteradamente-  no nos conduce a la felicidad ni nos ayuda a volver a nuestro origen celestial,  sino que nos sumerge en un eterno conflicto y el único modo de solucionar ese conflicto es encararlo con las armas del guerrero espiritual: amor, bondad, paz, paciencia, perseverancia, sabiduría, experiencia. Todo ello nos ayuda a cumplir las leyes divinas. Nunca dogmas ni gurús intermediarios del tipo que sean,  pues estos nos colocan las lentes de color que ellos poseen para ver la realidad que ellos quieren que veamos. El guerrero espiritual es libre y por ello siempre, como se dijo, camina sobre el filo de la navaja. Que Dios les bendiga, pues es a ellos a quienes va dirigido este libro para que tengan más argumentos para librar la batalla de la conciencia. Finalmente solo queda añadir que los conocimientos espirituales de este trabajo provienen de las enseñanzas de Cristo dadas a través de la profetisa Gabriele. Estos conocimientos  son los pilares de este libro.

EN PLENA TORMENTA MATERIALISMO Y CAIDA LA CONSTRUCCION DEL SUPRAEGO
AGRADECIMIENTO CAPITULO 1 CAPITULO 2 CAPITULO 3
CLAVES DE LA OSCURIDAD NI DARWIN NI LOS NEOCON CUANDO EL AGUA ESTÁ SUCIA AL FINAL ES EL PINCIPIO
CAPITULO 4 CAPITULO 5 CAPITULO 6 CAPITULO 7
PREDICADORES DEL PROGRESO PREDICADORES DEL PROGRESO LAS  MÁQUINAS DE OCULTAR EL CANTO DEL REBAÑO
CAPITULO 8 CAPITULO 9 CAPITULO 10 CAPITULO 11
MUNDO OSCURO QUIEN TIENE LA PALABRA LA TRAMPA IDEOLÓGICA DEL REDUCCIONISMO POLÍTICA MENTAL
CAPITULO 12 CAPITULO 13 CAPITULO 14 CAPITULO 15
AVISO PARA LA SALUD EL ALZHEIMER ESPIRITUAL ES PELIGROSO SI LA DEMOCRACIA FUESE ÚTIL MEDICINA Y CIVILIZACIÓN
CAPITULO 16 CAPITULO 17 CAPITULO 18 CAPITULO 19
CONTRA EL FALSO PROGRESO LOS MIEMBROS DEL CLUB Y USTED MISMO LA CONDICIÓN DE LIBRE LA COOPERACIÓN
CAPITULO 20 CAPITULO 21 CAPITULO 22 CAPITULO 23
IGUALDAD, HERMANDAD, UNIDAD, JUSTICIA AMOR, ENERGÍA DE TRANSFORMACIÓN MASIVA    
CAPITULO 24 CERRAR EL CIRCULO    
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