ENTRE LA MENTE ESPIRITUAL Y LA RELIGIOSA

JIDDU KRISHNAMURTI

LA VIDA RELIGIOSA

¿Es posible una vida religiosa en este mundo moderno?

Lo cual no significa hacerse monje o unirse a un grupo organizado de monjes. Podremos descubrir por nosotros mismos qué es realmente, verdaderamente una vida religiosa solo cuando comprendamos lo que son en verdad las religiones y dejemos todo eso de lado, no pertenezcamos a ninguna religión, a ninguna religión organizada, a ningún gurú, y no tengamos ninguna autoridad, psicológica o la así llamada espiritual.

La autoridad espiritual no existe en absoluto.

Ese es uno de los mayores crímenes que hemos cometido: hemos inventado al mediador entre la verdad y nosotros mismos. Así, uno empieza a investigar qué es la religión, y en el mismo proceso de esa investigación vive una vida religiosa, no al final de ello. En el mismo proceso de mirar, observar, discutir, dialogar, cuestionar y no tener ninguna creencia o fe, uno ya está viviendo una vida religiosa.

LA MENTE RELIGIOSA

La mente religiosa es diferente a una que cree en la religión.

Uno no puede ser religioso y sin embargo, ser hindú, musulmán, cristiano o budista. Una mente religiosa no busca en absoluto, no puede experimentar con la verdad. La verdad no la dicta el placer o dolor de uno, o su condicionamiento como hindú, o cualquier religión a la que pertenezca. La mente religiosa es un estado de la mente en el cual no hay miedo, y por tanto, ninguna creencia en absoluto, tan solo lo que es. Lo que realmente es.

¿Podemos descubrir por nosotros mismos cuál es la mente religiosa?

El científico en su laboratorio es realmente un científico; no es persuadido por su nacionalismo, por sus miedos, por sus vanidades, ambiciones y exigencias limitadas; allí está meramente investigando. Pero fuera del laboratorio es como cualquier otra persona con sus prejuicios, ambiciones, vanidades, celos, con su nacionalidad y todo eso.

Una mente así no tiene acceso a la mente religiosa.

La mente religiosa no funciona desde un centro de autoridad, centro que puede ser conocimiento acumulado como tradición, o experiencia acumulada -la cual, en realidad, continúa la tradición, continúa el condicionamiento-.

«El espíritu religioso no piensa en función del tiempo, de resultados inmediatos, de una reforma inmediata dentro del patrón de la sociedad».

La mente religiosa no es una mente ritualista, no pertenece a ninguna iglesia, a ningún grupo, a ningún patrón de pensamiento. La mente religiosa es la mente que ha penetrado en lo desconocido, y uno no puede dar con lo desconocido excepto de un salto; no puede entrar en lo desconocido mediante un cálculo cuidadoso.

La mente religiosa es la verdaderamente revolucionaria, y la mente revolucionaría no es una reacción a lo que ha sido. La mente religiosa es, en realidad, explosiva, creadora -no creadora en el sentido de lo que esa palabra implica para la poesía, la decoración, la arquitectura, la música, etc.-; es una mente que se halla en estado de creación.

LA MENTE ESPIRITUAL

¿Hay una esencia espiritual en el hombre?

Todo lo que es la mente espiritual es por esencia sin tiempo, intemporal, es eterno, lo eterno está más allá del nacimiento y de la muerte. Si no tiene tiempo significa que no hay continuidad.

Uds. dicen que hay una esencia espiritual que es el yo y que continua y a la vez Uds. dicen que es intemporal. Pero no es así, lo que es espiritual es sin tiempo y por tanto está más allá de la continuidad.

Como nuestra vida es principalmente una reacción de nuestros centros físicos, y como ello causa perturbación y dolor, tratamos de huir hacia lo que llamamos religión, hacia el reino de la espiritualidad.

Los dogmas, los misterios y los ritos no conducen a la vida espiritual.

La educación religiosa, en su verdadero sentido, ha de estimular al niño a comprender su propia relación con las personas, las cosas y la naturaleza. No hay existencia sin relación; y sin el conocimiento de sí mismo toda relación con uno o con muchos, trae conflictos y dolores.

Por supuesto que explicar esto cabalmente a un niño es imposible; pero si el educador y los padres captan a plenitud el significado de la convivencia, entones por su actitud, su conducta y su lenguaje, seguramente podrán trasmitir al niño la significación de la mente espiritual, sin necesidad de usar muchas palabras ni muchas explicaciones.

Las religiones organizadas, con su autoridad temporal y espiritual, son igualmente incapaces de traer la paz al hombre, porque son también el resultado de nuestra ignorancia y de nuestro temor, de nuestros artificios y egoísmos.

LAS CREENCIAS

Hay creencias que percibimos como si fueran de la intuición.

Pero no es así. Estas creencias son el resultado de esperanzas, anhelos y temores secretos; ellas nos guían inconscientemente, nos fuerzan a emprender ciertas actividades, y toda experiencia es traducida de acuerdo con nuestras creencias y nuestros ideales.

Por eso no hay comprensión de la vida, sino tan sólo acopio de recuerdos auto protectores que aumentan en su intensidad y limitación a causa de nuevas experiencias.

Si están atentos, observarán que este proceso tiene lugar en ustedes y que sus actividades tratan de aproximarse siempre a un patrón, a un ideal. La aproximación a un ideal es llamada éxito, realización, felicidad; pero lo que uno ha logrado de hecho es rigidez, completo aislamiento y autoprotección al escapar hacia la seguridad. Por lo tanto, no hay comprensión de la vida ni terminación de la ignorancia con su dolor y su confusión.

LAS ORGANIZACIONES

No debemos pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual.

Comprendan esto. Puedo utilizar una organización que me lleve a Londres, por ejemplo, esa es un tipo de organización diferente, es simplemente mecánica, como el correo o el telégrafo. Puedo utilizar un automóvil o un buque para viajar, tan sólo son mecanismos físicos que nada tienen que ver con lo espiritual.

Ninguna organización puede conducir al hombre a la espiritualidad.

Como decía antes, mi propósito es hacer que los hombres sean incondicionalmente libres, porque sostengo que la única espiritualidad es la incorruptibilidad del propio ser, que es eterno, que es la armonía entre la razón y el amor. Esa es la absoluta e incondicionada Verdad que es la Vida misma.

«Deseo, por tanto, que el hombre sea libre, que se regocije como el pájaro en el cielo claro; libre de toda carga, independiente, inamovible en esa libertad».

Deben liberarse de todas las cosas, liberarse de sus complicaciones, de sus enredos; y para esto, no necesitan ninguna organización basada en una creencia espiritual.

«La Verdad está en cada uno; no está lejos ni cerca, está eternamente ahí».

Jiddu Krishnamurti

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Medellín - Colombia

2020