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LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES - DIOS TODO Y ETERNO - AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA - 1997 - 2019
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MASA CRíTICA Y CIUDADANíA UNIVERSAL

JUAN LUNA

PROLOGO
MASA CRÍTICA Y CIUDADANÍA UNIVERSAL

Dedico esta especie de ensayo híbrido, anfibio, entre manual mini-enciclopédico y mapa personal crítico del mundo; entre las ciencias humanas, las nuevas ciencias, y las ciencias del espíritu (y mi modesta ciencia de mi entendimiento, que a pesar de mi tenacidad sigue siendo insuficiente e insatisfactoria), concebido más con el amor que con el rigor científico, a todas esas millones de personas anónimas que están esparciendo las semillas de un cambio de civilización, basado en la justicia y la verdad. Entre ellas hay de todos los colores, sabores y dulzores. La mayoría se empieza a conocer y reconocer. Su orientación o guía ya no pertenece a la vieja humanidad –aunque cometa errores y tropiece con sus propias contradicciones-, con sus miserias y divisiones de clase, etnia, género, religión, partido (que significa partir), cultura, patria, frontera…, afines a estadios pre-humanos. Ojalá esta semilla esté a la altura de nuestra verdadera necesidad evolutiva superior, y dé dulces frutos, y pueda saciarte de esperanza, lector, lectora, basada en los experimentos colectivos que se están desarrollando en tantos laboratorios por el mundo. Es el único deseo que ha movilizado mis energías para construir este ambicioso texto.

“No me gustaría vivir en este mundo, si no estuviera destinado a hacerse uno solo”. “(…) Es mi deber seguir convirtiendo a mis adversarios, si no quiero tener que reconocer mi propia derrota. Tengo la misión de convertir a la no-violencia a los indios, a los ingleses y finalmente al mundo entero, para suprimir todas las injusticias en las relaciones políticas, económicas, sociales y religiosas. Si se me acusa de ser demasiado ambicioso, reconoceré que soy culpable. Si me dicen que nunca veré realizados mis sueños, responderé que esos sueños no tienen nada de imposible y seguiré mi camino adelante. Soy un soldado al servicio de la no-violencia y palpo más de un signo prometedor y estimulante para sostener mi fe. Seguiré adelante en mi empeño, sea cual fuere el número de mis discípulos, y aunque no tenga nada más que uno.” Mahatma Gandhi

“La Tierra es un sólo país, y la humanidad sus ciudadanos”. Lema Baháí

“Amarás y defenderás a los débiles y oprimidos, y a todas las criaturas que sufran injusticia”. Ésta es mi palabra. Alfa y Omega. El Evangelio de Jesús

Si este trabajo da frutos útiles, no es por mi dedicación: sólo trato de desvelar todos los cambios de civilización que se están produciendo. Quiero decir, es patrimonio común: mi único propósito es ser cronista al servicio de esa maravillosa mutación planetaria. Quien vive ese proceso, sabe de lo que estoy escribiendo: de la masa crítica (ver después el capítulo sobre este tema). Por usar una sencilla analogía histórica: sucede hoy algo parecido a lo que sucedió con el descubrimiento de que la Tierra es redonda, no plana. Es imposible conducirnos por los caminos tan pobres que enseñaban lo que llamo viejos seudo-humanismos y viejas seudo-religiones –con el debido respeto-, en un tiempo donde ya vivimos interconectados, y todos nuestros problemas ya son globales. Si no nos esforzamos en encontrar la mejor forma de unir a la mayoría de la humanidad, bajo unos principios generales, seguiremos con una mente plana, sin relieve, obsoleta. Y esos principios, de momento, traducidos en nuevos derechos y deberes para toda la humanidad, desde la base de una Constitución Mundial avanzada, con una ética superior y un desarrollo de derechos de los animales y la tierra. Resumiendo: superar la Prehistoria del Capitalismo.

Respecto a este trabajo: como no soy erudito, y mi formación académica es insuficiente, pero me sobra vocación y empeño, hasta donde he podido, he tratado de ser lo más racional posible, respecto al diagnóstico del estado del mundo. Mi mirada está puesta siempre, a diario, y esto lo digo casi con rubor, en las víctimas del eco-genocidio: en las personas más desechadas, los animales más desechados, y toda la vida natural que está siendo desechada y exterminada democráticamente. Por eso, mi visión no es aséptica: las próximas generaciones darán cuenta –asombrados de nuestra civilización psicópata- del horror de padecer las consecuencias de una 2ª Guerra Mundial cada año, en términos estadísticos, de matanza de hambrientos y ecocidio, a principios del siglo XXI. Una verdadera Tercera Guerra Mundial Silenciosa, al decir de Jean Ziegler.

También he de decir que nuestras ciencias más avanzadas, que tratan de medir temas globales, hasta donde yo comprendo, son insuficientes: aun no somos capaces de prever con claridad, toda nuestra huella como especie sobre la tierra. Además, no nos ponemos de acuerdo en las cifras: me he visto obligado a tratar de encontrar lo común entre tantas contradicciones estadísticas. En el texto, menciono precisamente, un código ético –científico que encontré sobre este particular. La dinámica de sistemas, el pensamiento holístico, tendrán que avanzar más, como herramientas que nos descubran los procesos ocultos, como lámparas que iluminen lo que no podíamos ver con nuestros ojos. El pensamiento cuántico, que apenas estoy empezando a comprender, será revelador en este siglo, sobre este asunto. Es sólo mi opinión, por supuesto.

Sobre el diagnóstico de la situación global del mundo: cada vez hay más evidencias del colapso de nuestra civilización. La cuestión de por qué no reaccionan los actores a tiempo, según mi opinión, no sólo responde a la idolatría de este sistema: un falso dios infalible, que nos regala falso crecimiento y falsos placeres materiales hasta el infinito. Tendríamos que reconocer que la vida moderna que hemos construido es un rotundo fracaso. Y eso es lo último que se piensa. La primera parte de este análisis, trato de comparar otro esquema global estadístico que realicé en 1.997, con los nuevos datos a 2.015. Como sabemos, la situación ha empeorado muchísimo. Sin embargo, he de decir, que la conciencia ética, la mayor participación social, el avance de la red de redes y los experimentos para ir saliendo del Tiranosaurio Rex del gran capital, también han crecido muchísimo.

De los variados modelos que hay sobre la mesa, que yo conozca, y que menciono en este texto, me quedo con el más rico, complejo, crítico, dinámico, revelador: el libro del fallecido activista del ecologismo social, Ramón Fdez. Durán, “La quiebra del capitalismo global: 2.000-2.030. Preparándonos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial”. Me sirve de base, para ir desgranando lo que está sucediendo, hasta donde alcanza nuestro conocimiento. Por supuesto, casi todo el texto, está disponible en internet, y he respetado su consejo de edición del libro impreso. Y por cierto, que otro asunto a mejorar con legislación, lo más global posible, es ampliar el derecho de compartir conocimiento por la red, que se considere patrimonio de la humanidad, alcanzando un consenso con los editores. Porque este trabajo es respetuoso con los derechos de autor: he tratado de bucear en las fuentes de acceso libre. Sin embargo, he de decir, que hay un extraordinario conocimiento en libros de papel o e-books, que son muy útiles para dar respuesta al gigantesco desafío que se nos viene encima: cambiar de paradigma. Como dice un buen amigo: cambiar de sistema, no el sistema.

Como estamos viviendo en lo que hemos acordado llamar crisis multidimensional, el aspecto de la especulación financiera también lo incorporo en un texto, que es el mejor que he encontrado para explicar el proceso. (Al final de este trabajo, están los enlaces que no cito en el texto, que lo detallan y enriquecen, y el índice de consulta). Después, disecciono qué proponen como soluciones, los movimientos sociales de alcance planetario, las izquierdas que se dicen transformadoras, la ONU, los movimientos de Nueva Era, las religiones más importantes… Debo ser honesto: sigue siendo una minoría la que está tratando de promover un cambio total de civilización. Y quiero creer que estoy en ese colectivo. Por lo menos, es la inspiración de mi vida. Lo digo porque casi todas las personas decimos cumplir con nuestro deber, y pocas se sienten responsables del eco-genocidio de los sometidos y la naturaleza. Si la humanidad siguiera las simples propuestas –resumen de las miles de páginas de los más de 1.100 archivos de este texto: nuestra creatividad es maravillosa y prometedora- que ha desarrollado estos últimos años, sin dudarlo, en poquísimo tiempo, quizás, por ejemplo, a la vuelta de un año, comenzaríamos a dar un salto más que suficiente para vivir una vida más digna y plena. Si el ejercicio de imaginación que propongo, pudiéramos practicarlo, y vivir como viven los diversos modelos de persona, de las diversas culturas, en una sola vida de este tiempo: por ejemplo, de los 5 continentes, adscritos a las grandes religiones, a la crema de las enseñanzas espirituales liberadoras (clásicas o de nueva era) o al diverso pensamiento humanista moderno de carácter emancipatorio; experimentar la riqueza y la pobreza; la vida en la ciudad o en el campo… Quiero decir, conocer por propia experiencia cómo es la humanidad, sería más fácil comprendernos, paso previo al amor. No harían falta ejercicios de empatía para ponernos en lugar de personas lejanas…

De las identidades colectivas que nombro, por supuesto, cito sus principios éticos generales, y simplifico su cosmovisión. En los enlaces finales, quien quiera pueda ahondar más. He tratado de ser fiel, y dar fe o constancia de la mayoría. Aun así, sé que me he dejado en el tintero a mucha gente extraordinaria, que ya está viviendo en su experiencia, un mundo nuevo (pienso, por ejemplo, que olvidé incluir a los discípulos de Lanza del Vasto, a su vez discípulo de Gandhi). Incluso sé que, en el análisis del Estado del Mundo, no incluyo más información, porque he querido realizar un manual de uso, con cierto aire enciclopédico, lo más manejable y asequible, dentro del rigor crítico que me propuse: que ayude a comprender la realidad con esta herramienta y pueda servir para aventar las conciencias menos despiertas y transformar el mundo. Por ello, decidí poner fin al estudio, y exponer lo que considero relevante: las alternativas en marcha de mayor alcance posible. Trato de llenar un vacío en la abundante literatura similar a la que voy a transcribir: he sentido la necesidad de leer alguna especie de tratado global, muy sintético y completo, que aúne las ciencias humanas (críticas y autocríticas) y lo que llamo ciencias del espíritu: la experiencia interior de la meditación, la oración y la acción social consecuente: la búsqueda espiritual como plataforma de elevación moral, que ligue las libertades e igualdades generales con una fraternidad universal –sinónimo de hermandad, amistad o camaradería-. Por ello, he desarrollado este ensayo inclasificable: porque el destino nos está invitando a desarrollar el principio de la unidad de la humanidad, desde la diversidad. Además, he tratado de confirmar que hay más abundancia de respuestas a nuestros problemas, que los propios retos que nos acucian.

El futuro está abierto: quizás pasemos por alguna especie de eco-autoritarismo universal, pero sé intuitivamente que vamos camino de esa unidad. Merece la pena prender, con el candelabro de nuestro corazón solar, la Ciudad de la Aurora.

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