La espiritualidad no es programación ni un mecanismo. Es, por el contrario, un desafío: Dios desafía al hombre gritándole una y otra vez: ¡Interiorízate!
Cuento para reflexionar sobre el miedo a los cambios, sobre la actitud ante las novedades y a ciertas comodidades con las que no terminamos de ser felices.
Tú tienes tu fuerza interior para cruzar tu camino. Con tu poder interior, encontrarás la ruta, la ruta que a ti se adapte. Déjalo todo a tu interior.
Debes haber oído lo que le pasa al que tiene EGO: el error de los demás viene a tentarlo. El ego quiere hacer presencia en todas partes; para existir.
Una comprensión profunda mediante la meditación revela que si cambia la mente, cambiará el mundo. Entonces, donde estés se te revelará un mundo diferente.
La gente prefiere aceptar a la mentira disfrazada y no a la verdad desnuda. Algún día toda la verdad saldrá del pozo para fustigar a todos los mentirosos.
Hay vida donde aflora la sencillez. Sencillez es vivir la vida sin ideales, no enraizada en el pasado ni motivada por el futuro, una vida aquí y ahora.