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FACUNDO CABRAL

MAS FRASES DE FACUNDO CABRAL

  • El ajedrez es imaginación.
  • La presencia disminuye la fama.
  • Si no sabes sonreír, no pongas tienda.
  • No menos que el saber me place el dudar.
  • Nunca es pequeño lo que se hace por amor.
  • Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo.
  • La peor cobardía es saber qué es lo justo y no hacerlo.
  • Gobernar demasiado es el peligro mayor de los gobiernos.
  • Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abata.
  • Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso.
  • No basta con adquirir sabiduría, es preciso además saber usarla.
  • Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes.
  • Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí.
  • El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor.
  • La verdad siempre resplandece al final, cuando ya se ha ido todo el mundo.
  • No puedes bajar dos veces el mismo río, pues nuevas aguas corren sobre ti.
  • La paciencia es el soporte del débil, la impaciencia es la ruina del fuerte.
  • Lo que quiere el sabio lo busca en sí mismo; el vulgo lo busca en los demás.
  • El cerebro del hombre necesita a veces estallar aunque destruya el Universo.
  • El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acomete sino a los ociosos.
  • La ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas.
  • Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás Así te ahorrarás disgustos.
  • Amor es lo que queda en una relación cuando se ha prescindido de todo el egoísmo.
  • Cuando veas un hombre bueno, trata de imitarle; cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo.
  • Por desgracia son más fáciles de contar los que recuerdan los beneficios que los que los olvidan.
  • O sabes que nada sabes, o lo ignoras. Si lo ignoras, no puedes afirmarlo. Si lo sabes, algo sabes.
  • La grandeza del Maestro sobrepasa todas las palabras; incalculable es la buena suerte del discípulo.
  • Se cometen muchos errores, que podrían evitarse, por culpa de nuestra repugnancia a conocer la verdad.
  • Quien aprende de su propia experiencia es inteligente y quien aprende de la experiencia de los demas es sabio.
  • Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación; estoy empezando a creerlo.
  • Nuestra gloria más grande no consiste en no haberse caido nunca, sino en haberse levantado después de cada caída.
  • La amistad sólo puede tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad.
  • No preocuparse en absoluto de lo que la gente opina de uno mismo, no sólo es arrogancia, sino también desvergüenza.
  • En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza.
  • Deja que la vida te suceda, no provoques en la vida actos compulsivos, déjala que ella planee, no te opongas, se cómo el agua.
  • Como la forma de expresión masiva de más participación, la Internet merece el mayor grado de protección contra la intervención del gobierno.
  • Somos expertos buscadores de información: entre la ensalada de datos que nos ofrecen los medios, elegimos selectivamente como niños melindrosos.
  • Se blando como el agua para que Dios pueda moverte y serás eterno como Él, pues aquel que se deja trascender por lo trascendental será trascendente.
  • El día que yo me muera no habrá que usar la balanza, pues para velar a un cantor con una milonga alcanza.
  • No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad, ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad.
  • No soy cantor por que pueda, sino porque tengo ganas.
  • Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo. Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río.
  • Hacia donde van el sol, el viento, la intuición y las palomas, ahí es hacia donde dirijo mi vuelo sin pensar en otra cosa.
  • Cuando la vida nos muestra miles de razones para llorar, muéstrale mil y una razón para reír.
  • El señor dejó el secreto al alcance de mi mano, cuando vi la naranja supe que el milagro existe.
  • El sol maravilloso que incendia las arenas, la misteriosa muerte, la manzana primera, el estallido eterno de la eterna vida, la libertad infinita y la pequeña herida… si yo pudiera ser.
  • Caracol milenario que camina los sueños color de otras esferas, que enamora el silencio, esencia de los mares, que crece la montaña, el pan de los pastores, la luz de la cigarra.
  • Ay, amor mío, qué terriblemente absurdo es estar vivo, sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido.
  • El hombre ambiciona, cada día más, y pierde el camino por querer volar.
  • El hombre no sabe nada, solo el tiempo es testigo. El hombre solo camina, el tiempo es el camino.
  • Ella tiene la costumbre de saber lo que me pasa y de curármelo todo, inclusive la nostalgia.
  • No piense que por la barba soy un sujeto de muy mal vivir, comprenda que todos los hombres no pueden vestirse como su marido.
  • El diablo tiene cola pero la esconde en un grueso portafolio color negro, donde lleva también los documentos que lo autorizan a matar al pueblo.
  • La vida es encontrarnos, para eso nacemos, porque el punto más alto es llegar al amor.
  • No hay amor de uno, solo hay amor de todos, y por ese motivo estamos hoy aquí.
  • Está la puerta abierta, la vida está esperando con su eterno presente, con lluvia o bajo el sol.
  • Me gusta andar, pero no sigo el camino.
  • No busco la recompensa ni me importa la balanza, ni me importa, ni me importa.
  • El conquistador, por cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquistó. Es decir, que, jodiendo, se jodió.
  • La copla es la voz de Dios confiándonos el secreto, por eso si esa es milonga lo que se diga es cierto.
  • Hijo del agua y la tierra, sagrado y bendito fango… vengo a contar la sublime belleza, sobre todos los temores, las flaquezas y miserias.
  • Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
  • Me gusta la gente simple, aunque yo soy complicado, la gente de casa pobre y corazón millonario.
  • ¿Dices que nada se crea? Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puedes hacer barro.
  • Iremos de uno en uno, después de pueblo en pueblo, hasta rodear al mundo con la misma canción.
  • Hace mucho tiempo que… algún hombre preguntó, lo que ahora estoy buscando, lo que alguno ya encontró.
  • A pesar de todo uno siempre quiere un poco más…
  • Diógenes, cada vez que pasaba por el mercado, se reía porque decía que le causaba mucha gracia y a la vez le hacía muy feliz, ver cuántas cosas había en el mercado que él no necesitaba.
  • Cuando un pueblo trabaja dios lo respeta. Pero cuando un pueblo canta, Dios lo ama.
  • No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la tierra.
  • Quizá el mayor desafío del ser humano en los albores del tercer milenio sea constatar que no estamos solos, que compartimos universo.
  • No perdiste a nadie, el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
  • Te quiero cuando caminas y te quiero cuando cantas. Te quiero cuando te duermes y más cuando te levantas.
  • Veo las injusticias y veo a muchos estúpidos, todo el tiempo han existido estos dos materiales. Dios mio cuánta injusticia. Dios mio cuántos estúpidos.
  • Yo no vendo, yo no compro. Yo no cambio, yo no estorbo. Yo no presto, yo no escondo. Y por eso soy feliz.
  • En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo, y esto es tan cierto como que el paraíso no está perdido sino olvidado.
  • Gracias señor por darme dos ojos que lo observan todo. Gracias señor por darme dos brazos que lo abrazan todo. Gracias señor por darme la vida y a pesar de todo uno siempre quiere más.
  • En la tranquilidad hay salud, como plenitud, dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad.
  • De las montañas aprendo a esperar serenamente y del profundo silencio aprendo los poderes permanentes.
  • El “0.01 %” de la sabiduria es heredada y el “99.09 %” de la sabiduría se adquiere por uno mismo.
  • Por estar corriendo el hombre no puede pensar que ni él mismo sabe para dónde va.
  • Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?
  • Aunque tú sabes mi amor que cuando digo te quiero, es Dios quien te embellece a través del amor y yo soy el encargado de tan bella tarea, es decir que cada vez que yo te digo te quiero, Dios te dice “te quiero”.
  • Me gusta andar pero no sigo el camino pues lo seguro ya no tiene misterio.
  • Vuele bajo porque abajo esta la verdad, esto es algo que los hombres no aprenden jamás.
  • Desde un punto muy lejano se ve tu figura vestida de blanco iluminada sobre una mecedora de playa café.
  • Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será y sucederá naturalmente.
  • ¿Has visto qué bonita está la tarde? ¿Por qué será que todos mis esquemas se rompen con solo mirarte?
  • Soy parte del cosmos y no empleado del miedo.
  • No desprecio lo que tengo, vivir es hecho bendito. El abismo y las ciudades también son el infinito. Todo es parte de la nada celeste voz del invicto.
  • Soy lo que soy y me gusta tener conciencia de ser, saber que vive una parte del infinito en mi piel.
  • Yo vivo tranquilamente para una muerte tranquila, paso a paso por el tiempo la planeo a mi manera.
  • Te quiero con todo lo que soy incluyéndome a mí mismo.
  • Yo no sé quien va más lejos, la montaña o el cangrejo.
  • Señora de Juan Fernández hágame el favor de no tratarme así, no crea que por el pelo soy una persona de mal vivir. No piense que todos los hombres deben vestirse como su esposo. Los tiempos han cambiado.
  • Observo que el mundo gira y gira sin cesar y aunque miremos y miremos no sabemos dónde va, siempre hacia un mismo lado, dónde iremos a parar.
  • Soy el cantor de mi pueblo, sé robar y sé mentir, y sé de cuántas maneras el hombre puede vivir.
  • Un poco más de dinero, un poco más de ternura, un poco más de locura para emprender la aventura. Un poco más de alegría, un poco más de amor, un poco más de motor para subir la montaña.
  • Te quiero cuando la Luna nos confía los secretos, en la paz de tu mirada, y el incendio de tu cuerpo.
  • Donde el águila descansa de grandezas y de cielo, a esa altura de la piedra a veces me entrego al sueño.
  • Observar siempre observar, vine a este mundo a observar. Miro lo lindo y lo feo, pues todo debo mirar.
  • Porque uno no vive solo y lo que a uno le pasa le está sucediendo al mundo.
  • Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma y es verdad, porque el mío me lleva cada noche al hueco que te nombra.
  • Juan Comodoro buscando agua encontró petróleo, se volvió rico pero se murió de sed.
  • Pobrecito mi patrón porque piensa que el pobre soy yo.
  • Te quiero cuando la noche me hace sentir un poeta, te quiero después de todo y antes que nada en la tierra.
  • No soy soldado, soy poeta. Yo combato, así, de esta manera. Grito con horror y repugnancia, los viles crímenes de estas fieras.
  • Dios quiera que el hombre pudiera volver a ser niño.
  • Me gusta que me guste ser feliz.
  • Si yo pudiera ser, solo por una vez, lo que tú crees que soy.
  • Quién sabe si apoyarse es mejor que deslizarse.
  • Conocí a los grandes mediante los pequeños. Quien comprende a la hormiga comprenderá el universo.
  • Soy parte de aquel que es, que fue y que será por siempre y sé que el mejor abrigo de los hombres es la mente.
  • Más que el oro es la pobreza, lo más caro en la existencia.
  • Son muchos los años que han tolerado mis horas de tristeza de alegría… y amplio repertorio de manías.
  • Te quiero, te quiero de pie, tendida. Dormida y despierta. Te quiero a la una, a las dos, a las tres, y a las siempre te quiero. Te quiero en la casa y te quiero en el camino. Te quiero después, antes y ahora mismo.
  • Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha… es preciso comenzar de nuevo.
  • ¿No sabes dónde puse mis lentes? Últimamente me estoy distrayendo. ¿Será por el reflejo de tus ojos o será acaso que estoy envejeciendo?
  • La felicidad se puede obtener. ¿Cuándo? ¿Cuando tú lo decidas.
  • Me gusta estar tirado en la arena y en bicicleta perseguir a Manuela.
  • Me agrada el sol y la mujer cuando llora.
  • Hay medio mundo esperando con una flor en la mano y la otra mitad del mundo por esa flor esperando.
  • Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente.
  • Dentro de ti están tanto el bien como el mal. Conviene que fortalezcas el bien para que salga victorioso en los momentos de enfrentamiento e introspección. Recuerda que cada problema es una oportunidad para aprender.
  • Volaremos igual que las aves, en el cielo fronteras no hay. A tu piel cubriré con la mía y el invierno, verano será.
  • Sigue siendo niño y en paz dormirás, sin guerras ni máquinas de calcular.
  • Perdona a quien te ha hecho daño, esas personas no son culpables de su educación. Cuando lo hagas, y cuides del pasado, te quitarás un peso de encima.
  • Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos.
  • Deja en el pasado el temor al fracaso y empieza a vivir el aquí y ahora.
  • Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo.
  • Vive de instante en instante, porque eso es la vida.
  • No pidas más, vive más.
  • Las cosas se hacen por amor o no sirven.
  • La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido.
  • Ama hasta convertirte en lo amado, es más, hasta convertirte en el amor.
  • Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo manzana no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.
  • Borra el pasado para no repetirlo, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes, porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.
  • Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.
  • Pero no digas no puedo ni en broma! Porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.
  • Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como Moisés, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. Entonces…¿cómo puedes sentirte pobre y desdichado?
  • No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas, ya son ganancia. Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.
  • De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones.
  • Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.
  • No estás deprimido, estás distraído, Distraído de la vida que te puebla.
  • Nos envejece más la cobardía que el tiempo. Los años sólo arrugan la piel, pero el miedo arruga el alma.
  • Lo importante no es el precio sino el valor de las cosas. Solamente lo de poco valor se compra con dinero.
  • La sociedad humana está tan mal tanto por las fechorías de los malos, como por el silencio cómplice de los buenos.
  • Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera.
  • Fui analfabeto hasta los 14 años, por eso cuando me dicen ‘no puedo’, yo les digo ‘no jodas’.
  • Todos somos ricos, es decir hijos de Dios, pero pocos lo sabemos.
  • Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida.
  • Entre tardes azules y melancolía cumpliéndose, ¿dónde he puesto tu último beso? No lo sé.
  • El bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso.

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LA ESENCIA DE FACUNDO CABRAL

FACUNDO CABRAL

LA ESENCIA DE CABRAL

La búsqueda de la divinidad inmanente es la esencia de todo el misticismo.

Eso que te es impuesto es no-esencial, crea tu personalidad. Lo esencial es tu individualidad, lo no-esencial es tu personalidad. En otras palabras, lo esencial es tu misma alma, tu ser; lo no-esencial es tu ego. Todo lo que ayuda al ego es no-esencial; todo lo que te ayuda a volverte sin ego es esencial. La ambición es no-esencial, la codicia es no-esencial; el deseo, cualquier tipo de deseo es no-esencial.

Facundo Cabral fue una semilla, una posibilidad, un potencial, una esperanza, una promesa. Su esencia tenia la capacidad de cautivar a millones, sus palabras tienen el poder de volverse realidad, lo esencial con lo que El Pibe nacio, es el reconocimiento consciente de su propio ser.

Veamos que nos dice Facundo Cabral, el sabio Latino Americano...

LA MAGIA QUE CANTA

El salvoconducto es el amor, y el secreto me lo dio Jesús...

La magia es la que canta a través de mí, y por lo que canto siempre me están esperando en todas partes, por eso soy rico, tanto que habito un palacio de cinco continentes y tengo todo el tiempo que hay. El salvoconducto es el amor, y el secreto me lo dio Jesús, el gran mago, el que caminaba sobre las aguas y curaba con la palabra, el que todavía nos ilumina, el que nos alertó: ¡Cosas más grandes verán, cosas más grandes harán!

Me junto con la gente para pensar y soñar, para comentar al viejo Lao Tsé y a San Agustín, para sentir el abrazo del Sai Baba a miles de kilómetros de él, para leer a los gritos a Whitman ya Blake, para beber vino francés y café turco, para gozar al sol tendidos en la hierba o en la arena, en los grandes hoteles o las pequeñas capillas.

Por la magia supe que yo era mucho más de lo que pensaba, por la magia tuve certeza de que soy parte del Todo, por eso nada me intimida, por eso amo la gloriosa actividad de la diversidad humana, que va de los rituales más antiguos a las computadoras, de las naves espaciales a las flechas, de los caballos al Concorde.

Lo único que nos separa es la ignorancia, producto del miedo.

Por la magia puedo ver a Dios en una hormiga, a la eternidad en este momento, a la Tierra en esa migaja, al universo en este pan. Hermes Trismegisto tuvo conciencia del infinito, mil trescientos años antes de Jesús, estudiando el dibujo de una hoja caída del árbol.

Tal vez la magia pueda resumir toda la experiencia de la Humanidad en un solo hombre, en un solo acto de este hombre, en un solo libro, es más, en una sola línea. Es mágico pensar que me pueblan patíbulos, poetas, panaderos y piratas.

Ellos, tanto como los doctos, me confirmaron que lo esencial del universo y de todas sus cosas es la vacuidad, y en esa vacuidad señorea la magia que me lleva de la mano hacia el lugar del mundo donde una mujer me espera para que vayamos a buscar y ocupar la casa que nos está esperando en algún lugar del mundo, la magia que a través de la poesía, su hija dilecta, me enseñó que nos vamos diluyendo para confundirnos con las cosas, la magia que nos comunica con todos y con todo, la que junta la filosofía y la poesía en Goethe, la magia de aquel japonés que bailaba, o mejor dicho insinuaba una danza, enterradas sus piernas en la tierra y los brazos volando hacia el sol, como el árbol, y al rato era poblado por los pájaros, la magia de México, país mágico, especie de Egipto contemporáneo, tanto que en Xalapa se levantó un templo alrededor de un hongo gigantesco, tanto que en Oaxaca hay una comunidad que adora al madero, tanto que dos campesinos, Villa y Zapata, concretan la revolución más poética, es decir más mágica de la historia de la Humanidad.

Nacemos para encontrarnos, y la magia es la encargada de los más altos y profundos encuentros, el encuentro con lo que desconocemos, con lo invisible, que es lo esencial según el Principito, es decir Antoine de Saint Exupéry.

Es mágico que nos encontremos, o nos reencontremos, con Karem, una bruja amorosa, una bruja rosada poblada por una lluvia deliciosa y verde que le hace crecer un silencioso sauce al costado del corazón (una antiquísima araña teje su telaraña entre su alma y su espíritu, por eso el entusiasmo no se le agota, por eso puede saltar de alegría frente al loro como cuando escucha un góspel cantado por un negro del Bronx).

Karem sabe que no podemos determinar lo pobre o lo rico que somos porque todo es regalo, el mundo es tan generoso que hasta podemos comunicarnos con las plantas, las estrellas y los muertos a través de la magia, misterioso poder que Dios le da a los que se animan a la verdad entera, como Karem, que se anima a todo porque está enamorada de todo (cuando uno sabe a quién ama es un amante, pero cuando no sabe qué es lo que lo tiene permanentemente enamorado es un religioso).

Karem está despierta, es decir totalmente viva, por eso la entristecen las malas noticias y se alegra con los éxitos de sus compatriotas deportistas, sufre con las telenovelas y se enamora de cualquiera que le regale una rosa, se preocupa por los pájaros enjaulados y por los malos árbitros de los partidos de fútbol, le duele una frase fuerte oída al pasar y quiere compartir con todos los tesoros que nos acerca la magia, por eso se mete en los periódicos, en las radios y en los canales de televisión.

Cree tanto que poco y nada le interesan las pruebas (las pruebas no sirven, decía mi madre, que era una especie de Karem pero entre la nieve, porque cada prueba exige otra prueba y así hasta lo infinito, y lo mismo sucede con la razón).

Karem no ve a Dios pero sí a sus obras, y a través de ellas lo huele y lo toca, y por esa relación se le despierta la magia (perdón, ella la despierta) que la hace tan poderosa y querible en un mundo empobrecido y debilitado por la falta de amor, que exige valentía.

La luz de las velas le confirma a Karem que el poder de la magia está en la oscuridad, desde ahí surgen las infinitas formas de Dios, allí se dibujan las transmutaciones que sucederán, los misteriosos hilos que armonizarán las diferencias, que nos comunicarán con las piedras y las flores para que nos manifiesten lo que debemos conocer para concretar el vuelo a la verdad, libres de las servidumbres de la voluntad para vivenciar, naturalmente, la vida que hay en la supuesta muerte.

Tenemos todo el tiempo que hay y jamás podremos agotar lo inagotable, como ni siquiera Homero pudo agotar la poesía, pero sospecho que si el alto poema que es la vida tiene un final está lejos, en medio de un mar que sólo la magia conoce y que es difícil de encontrar. En este momento sé (no me preguntes por qué) que en el corazón de ese mar hay una isla alrededor de un árbol donde está el cofre que guarda la llave para abrir la puerta que, al final, sólo al final de esta etapa terrenal, encontraremos.

Te confiaré el secreto: me dan mucho porque doy mucho.

Hacer las cosas porque sí, porque tenemos ganas, trae goce, liviandad, nos hace sentir libres, como ver la obra de Picasso, que resumió dura, audazmente, la historia del arte, para quedarse con lo esencial, que trabajó con alegría, es decir con libertad.

Alrededor, el descontento desintegra a nuestros hermanos, el descontento que trae la obligación, el compromiso, el tener que hacer las cosas por algo, no por uno, que es lo que importa.

No hay comprensión total si hay control, una vida obediente es una vida de conformidad, y esto es solo una manera confortable de la muerte. La conformidad es miedo al cambio, es decir a la vida, y allí no puede haber libertad, todo hábito destruye a la libertad, hace que la vida sea artificial, insípida, inútil, todo hábito nos impide llegar a la vastedad de la mente, donde podemos crecer sin límites.

AMANEZCO EN MI ISLA

Soy el buen salvaje en medio del mal llamado progreso...

Sea donde sea, amanezco en mi isla, donde las corbatas no atemorizan a los pájaros, sin la responsabilidad de una tradición porque las trajino todas, desde los esenios y los antiguos griegos a los budistas y los impresionistas. No hay escuela que me sea ajena pero ninguna es tan fuerte como para detenerme, como para interrumpirme el camino a mí mismo.

En libertad, como debe ser, canto entre los etruscos y Lezama Lima sin permitir que las sombras de la Historia debiliten mis alegrías. No soy un escritor argentino o sudamericano, soy Cabral, una voz propia que cuenta o refleja o declara al mundo, libre de todo pero viviendo con todos, sólo responsable de mí mismo, con permiso de decir lo que quiera sin el permiso de Sócrates, de Platón, de San Agustín, de Shakespeare, de Schopenhauer o de Sartre, porque no soy un eslabón de la cadena sino parte de toda la cadena pero a partir de mí mismo, de mi propia decisión, que fue tomada por alegría, no por compromiso.

No estoy obligado a ser mejor o a continuar a nadie, como ante nadie debo justificarme (Juan Francisco dice, a sus dos años, que yo soy artista porque canto y que canto para poder comprarle chocolates, que es lo más razonable que escuché sobre mi oficio). Toda mi riqueza es fruto de mi libertad, tanta que me siento un extraterrestre entre tantos ciudadanos sometidos a las cosas más mediocres, a los poderes más groseros.

Soy el buen salvaje en medio del mal llamado progreso, el de las comodidades que tanto incomodan, soy un hijo del fuego, un agitador, el que toca la campana cada vez más temprano en la mañana, el que le bajó la luna a Teresa antes de que subieran a ella los astronautas norteamericanos.

El niño japonés está domando la bicicleta norteamericana en el hall del hotel mexicano y en la tarde del domingo, y en su tarea, que es un juego, como deberían ser todas las tareas, arma y desarma círculos en el vacío que no está tan vacío.

Sus ojos rasgados son la continuación de las ruedas, un espectáculo grato al sol que lo mira y que tal vez lo guía, que ilumina los rayos de las ruedas y le multiplica los cantinas, es decir las posibilidades, o que se acerca para aprender, para mejorar sus gigantescas vueltas a este querido planeta.

El mago le dijo a mi madre: Usted me cae bien, por eso le enseñaré algunos trucos. Y ella le contestó: No quiero saber porque dejaré de asombrarme, prefiero asombrarme a saber!

Todos los colores y las formas del mundo se reflejan en este espejo argentino apoyado en la fuente que es el corazón del parque. De vacío en vacío llego al gran vacío que es la noche, vacío suspendido en los sueños, que son adelantos de nuestro destino, que es el que provoca nuevamente la alborada, el día que nos hechiza con la ilusoria materia, por ejemplo este gurú creciendo con el silencio en lo alto del árbol (el gato, que conoce los misterios como nadie, da vueltas a mi alrededor, que doy vueltas alrededor de la magia, excitado por los contactos de Karem con el universo).

Vivo para escribir el heroico poema de la vida (nunca es tarde, aunque Homero esté fuera de la visita y Adán demasiado lejos, porque transitamos la eternidad). Todo mi tiempo está al servicio de la geografía, de la historia, de todas las maneras del arte, de la religión y la filosofía, de la arquitectura y la psicología, de la flora y de la fauna.

Canto, escribo y dibujo, escucho y camino constantemente, sé que no es suficiente escribir poesía, que es necesario vivir poéticamente, sé que debo ser valiente para tener derecho a contar historias heroicas, pero no me interesa la gloria sino la plenitud (aquella vive en el futuro que nunca alcanzaré y está en el presente, que es lo único que me pertenece), a través de todo voy en busca de mí, por eso debo ser secreto o por lo menos silencioso.

Cada vez que escribo recuerdo a Mallarmé, eco de una convicción de Flaubert: El propósito del mundo es convertirse en un libro. Yo estoy seguro de que el protagonista de ese libro único y multitudinario será la magia porque la vida es más mágica que lógica, ¿o no es mágico que dos más dos sean cuatro para siempre en un mundo en constante movimiento?

Por mucho que avancemos con la ciencia y la tecnología, los asuntos esenciales de la vida siguen perteneciendo al campo del misterio, al que parece que sólo la magia puede acercarse, la magia que creó mitologías que terminaron ayudando al mundo racional (Freud es un ejemplo de esto), la magia que confirma que, ante todo, la vida es fantástica, o no es fantástico, por ejemplo, enamorarse de esta mujer y no del resto, ¿o no es fantástico mantener vivo en el corazón a un profeta que caminó por este planeta hace dos mil años y no tener presente al vecino que vive nuestros días y nuestras calles?

El amor es una de las obras maestras de la magia, el amor que le da sentido a lo grande y lo pequeño, el amor que nos confirma en la Tierra, el amor que nos transforma en héroes siguiendo misteriosas órdenes que nos llegan directamente al corazón (no es razonable llevar a cuatrocientos mil esclavos durante cuarenta años en busca de una tierra prometida por un Dios que, ante todo, es misterio).

TODO EL TIEMPO

No pierdo fuerzas en querer convencer y gustar...

En el papel se encuentran, fácil, casi deportivamente, el Heráclito de ayer con el Umberto Eco de hoy, mi abuela de Berisso con la Fabiola de Tuxtla, una esquina del Madrid de 1973 con esta palmera panameña de 1994. Sin ninguna duda, es distinto el tiempo del reloj que el tiempo del papel en blanco en la mañana del escritor, son otros los juegos que nos depara la pluma, juegos generosos porque, por ejemplo, los textos de Borges no me impiden gozar las genialidades de Maradona ni Marguerite Yourcenar me aparta de las putas del Barrio Chino de Barcelona.

Pasé por todas las escuelas pero no me quedé en ninguna, todas me dejaron algo pero no me detuvieron porque voy en busca de mi mismo, donde conoceré la verdad entera.

Me tomo todo el tiempo y me tomo todo el espacio, todo el espacio porque vivo en todo el mundo y todo el tiempo porque dedico las veinticuatro horas del día a mi vivir, es decir a lo que amo, a lo que me hace sentir pleno, sin perder fuerzas en querer convencer y gustar.

Cuando escribo el tiempo es otra cosa, no es el mismo del notario ni el de la policía, es otra cosa, algo más adentro, algo que llega más abajo y que vuela más arriba, algo que recupera, que trae al ahora mismo encuentros anteriores, que concreta citas del futuro con el presente, puentes por donde las palabras van y vienen graciosamente porque no hay distancias insalvables ni prisas porque el tiempo de la literatura es generoso y elástico, como la música (en el escenario también el tiempo es otra cosa, como si dejara en paz al concierto, como si lo liberara de las cadenas que le impone a los bancos y al correo).

Lo desconocido también es parte de nuestra tradición, y esto es excitante y nos obliga a estar atentos y en constante movimiento para estar siempre en el corazón de los acontecimientos para recibir los beneficios de la gracia, para estar orientados cósmicamente, para actuar como se debe en todo momento, para no romper una circunstancia o un paisaje, para que todo nos sorprenda pero nada nos desequilibre, para avanzar sin dejar de ver lo que quedó atrás, para encontrar lo necesario en cualquier parte, para estar maduro sin dejar de crecer, para que la sabiduría no nos distraiga de las pequeñas cosas del momento, para tener más preguntas que respuestas, para que cualquier fruta sea la mejor.

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