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LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL
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ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES

URGENTE CAMBIAR POLÍTICOS

ALVARO CORTINA

03/01/2017

Grafica 'Urgente cambiar políticos' Categoria 'Conocimientos' Palabra 'Colombia'

CATEGORIA N° 25 CONOCIMIENTOS y COLOMBIA

Las ideas de Shaw

Es complicado siquiera entender la naturaleza literaria de Hombre y superhombre, de George Bernard Shaw, redactada y después estrenada en el primer decenio del siglo XX. Sin duda, esto se debe a la peculiaridad de su autor. Creo que es en su monografía dedicada al ibseniano, wagneriano, fabiano, nietzscheano, puritano y célebre Shaw donde C.K. Chesterton sostiene que aquél llevó la filosofía a las calles y las calles a la filosofía. Bertrand Russell, filósofo, que por cierto veía en Shaw a un dramaturgo social estimable, no tenía una opinión tan positiva, ni muchísimo menos, de su faceta de "pensador". En Retratos de memoria no concede gran crédito al autor de Vuelta a Matusalén. La obra Hombre y superhombre tiene muchos ecos de la filosofía de la época, tiene algo de visionaria, es abundante en motivos vitalistas, entre biológicos y épicos.

El proyecto National Theatre Live transporta las funciones de ese teatro de Londres a cines de todo el mundo, y el presunto anhelo de George Bernard Shaw llega a la máxima dimensión posible con la difusión en pantallas del estreno inglés de Hombre y superhombre: el dramaturgo irlandés es retransmitido en vivo y replicado simultáneamente en cines de todo el globo. El literato, el moralista Shaw estaría encantado.

Me perdí la versión teatral de La isla del tesoro (escrita por Bryony Lavery, dirigida por Polly Findlay), anterior propuesta de National Theatre Live, y decidí que esto no ocurriría con la larga y pretenciosa (no uso necesariamente este último adjetivo en un sentido negativo) obra de George Bernard Shaw, dirigida por Simon Godwin. El intelectual protagonista, Jack Tanner, es aquí interpretado por Ralph Fiennes, y la actriz Indira Varma encarna a Ann. Son la pareja central en una de las obras donde las parejas pueden tener una mayor centralidad: se dice que una pareja es ya el cosmos. Tanner también emplea otros términos más bien zoológicos. La pirámide alimenticia de los animales salvajes también nutre, como metáfora, sus verbosas descripciones y especulaciones en torno a lo que podríamos llama "la guerra de los sexos".

¿Cómo interpretar esta obra, subtitulada Una comedia y una filosofía? El espectador, que no cuenta, ni tiene por qué contar con las palabras del prólogo de Hombre y superhombre (titulado Epistle dedicatory to Arthur Bingham Walkley), corre el riesgo de enfrentarse a una pesada e imprevista amalgama de cosas, quizá de difícil digestión. Dejando de lado este posible susto, pienso que, a decir verdad, la amalgama funciona en escena, y que no se trata de un fáustico teatro "para ser leído".

He encontrado que las consideraciones de Mr Tanner sobre el origen de la civilización (como un escapismo del artista frente a la naturaleza), en torno a la idea de "fuerza vital" (encarnada por la mujer, Ann en este caso) funcionan. Es decir, se suceden fluidamente y se desarrollan sin descomponer el ritmo dramático, la cadena de sucesos, el dibujo de las personalidades... El veterano Shaw inyecta inteligentemente abundantes dosis de comicidad, aquí y allá. Aprecio un fino equilibrio. Por un lado, he de decir que la idea de superhombre no me parece tan central aquí. Seguramente, es un juicio apresurado, pero he tenido más en mente el modo biológico en que Schopenhauer interpretaba el elemento romántico o amoroso en la ópera y el teatro. Creo que esta lectura aparece en la obra de Shaw, de un modo más claro y programático. Hombre y superhombre es como una comedia que se mira a sí misma: es arte autoconsciente. Por eso, cualquier trazo de más por parte del autor amenaza con desbaratar la obra con un insoportable extra de sobre-conciencia.

En todo caso, hay parlamentos oscuros y misteriosos a lo largo de esta comedia sobre el matrimonio y la generación.

La producción del National Theatre ha aprovechado bien el sofisticado pero frágil sistema de poleas, fuerzas y contrafuerzas dramáticas del texto.

Si bien, el pedazo del tercer acto, el sueño del "Don Juan en los infiernos", me parece, por lo ya apuntado, bastante infernal (en un sentido total del término). Tedioso e inútil apéndice onírico que no presta ninguna ayuda a una obra que, por su naturaleza, debía guardar el equilibrio (comedia de costumbres y filosofía siglo XX; en una mezcla debidamente ajustada). Por esto, la vuelta al mundo real, después de este pasaje onírico, deja la sección final un tanto aislada de sentido, de vitalidad, ya que estamos. Por cierto que esta objeción contra el "Don Juan en los infiernos" (donde Shaw juega libremente con el personaje del mítico galán) tiene una cierta tradición crítica: no estoy siendo ni un poco original. Algo del fino equilibrio se viene abajo en el último tercio de Hombre y superhombre, y puedo entender algo del fastidio de Russell ante Shaw.

Con todo, no deja de representar Hombre y superhombre la claudicación ante la vida de un hombre de ideas. La presunción de Tanner el dialéctico es finalmente aplastada, de una vez por todas. Todas las ideas del protagonista acaban siendo efectivamente cómicas, absurdas al final, cuando Tanner cae rendido ante Ann. Hasta ahí, hasta el mismo final llega, para morir, la "comedia de ideas".



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